domingo, 23 de mayo de 2021

Ay, Portugal por qué te quiero tanto. Sí, sé por qué me maravillas, sí lo sé


                            Foto icónica de la Revolución de los Claveles

Días atrás, Nicolás, sin esperarlo, tuve la ocasión de mantener una conversación con un amigo que tengo desde antaño melonar. Sin saber por qué iniciamos el debate sobre la diferencias entre Portugal y España. Y todo, porque se me ocurrió decirle algo que no tengo meditado pero que, en principio, me atrae: ¿Cómo te suena a ti, a bote pronto, “Federación o Confederación Republicana de los pueblos Ibéricos”?

Me dijo, que no le sonaba mal, pero que eso es casi un impensable, aunque sólo sea porque los portugueses están mucho más atrasados que nosotros en todo.

Le respondí: Si te parece vamos a hablar sólo de España, porque, efectivamente, yo también creo que no cabe hablar de ningún acercamiento con nuestros hermanos portugueses, pero justamente por razonas opuestas a las tuyas; es decir, porque los lusitanos nos vienen dando desde 1974 hasta hoy unos ejemplos tan extraordinarios de humanidad, de altas miras, de patriotismo auténtico y de dignidad política, que dudo mucho que seamos capaces de asimilarlos y aplicarlos alguna vez nosotros y nosotras en nuestro país.

Mi amigo me confesó: He leído casi todo lo que has opinado sobre Portugal en tu blog y, en general, no estoy de acuerdo en casi nada y me hizo una propuesta: En vez de hablar ahora de esto, ¿por qué no  condensas en una sola carta a Nicolás, lo esencial de lo que piensas sobre la política portuguesa y la comparas con la de nuestro país? Te prometo meditarla y después buscamos la forma de tener otro debate a ver si me convences, te convenzo o al menos vemos en cuánto coincidimos?

Le contesté: No sé si seré capaz de sintetizarlo en una sola carta, si puedo lo haré; si no tendrían que ser dos; pero me parece una buena idea, porque la política en nuestro país se ha dogmatizado tanto por las burocracias personalistas  políticas desde arriba y se ha asumido de un modo tan acrítico y seguidista por mucha gente desde abajo, que quizás debatiendo sobre la política de otro país distinto primero, podamos ser después más  objetivos y más proclives a ver la realidad en el ojo propio y al  imprescindible consenso que precisamos todas y todos los que queremos un gran cambio en España.

 Me preguntó que cuáles serían los asuntos sobre los que escribiría y le respondí:

De cuestiones que se puedan avalar con hechos, ya que en la época que vivimos de mentiras y de promesas genéricas para poder incumplirlas mejor después, basarnos en los hechos y sólo en ellos, es la única forma posible de entendernos y de separar la paja del grano. En concreto –le dije-  te hablaré de la ruptura democrática contra el salazarismo del país hermano con un apartado especial a la Revolución de los Claveles. Y, asimismo, del famoso “pacto a la Portuguesa” sellado en la etapa de la primera crisis y, finalmente, de cómo han gestionado  allí esta horrible Pandemia

Por último, me pidió mi buen amigo, que no hiciera alusión alguna a su nombre, porque a él le gusta proteger su anonimato. Por mi parte, le aclaré que en la carta o cartas hablaría sólo de Portugal, sin hacer comparaciones con la practicada a los mismos efectos desde España y que tales cotejos ya los haríamos a posteriori. El amigo se mostró de acuerdo y a ello iremos en la próxima carta.