lunes, 28 de octubre de 2019

La convivencia ya se logró en Cataluña en 2006. ¿Quién puso las bases para reventarla?



En mi FB tengo colgados los dos post entrecomillados, que  expongo a continuación. Los desentraño en este artículo, con la esperanza de que ayuden a entender quien o quienes son los culpables y por qué, que han traído las consecuencias de lo que está pasando ahora  en Cataluña y en España.

“De 1980 a 2010 entre 10 y 13% estable de independentistas. De 2010 a 2015 el número se cuadruplicó (sobre el 50%) ¿POR QUÉ?”

“Quien no tenga su análisis-conclusión de tan vertiginoso crecimiento, imposible entender, aunque quiera, el porqué de lo q está pasando

1) Vísceras y razones mezclan como agua y aceite

Las cosas no suceden porque sí. Y lo que acontece ahora en Cataluña tampoco. Todos los hechos recientes tienen su génisis, sin entender la cual, no es posible hacer un diagnóstico acertado del problema. La agudización actual es sólo la consecuencia. Así, pues, sólo en la medida que consiga desentrañar sendos post, habré logrado aproximarme a las causas principales que expliquen el porqué de las consecuencias que ocurren ahora. Lo intentaré.

Como principio básico, donde imperaran las emociones y las tripas, la razón y el análisis no tienen espacio. De esto va bien sobrada la idiosincrasia latina a la que pertenecemos. Pero la irracionalidad por encima del razonamiento objetivo, ya no es un virus que se pasea solamente por las orillas del mediterráneo, si no que se va extendiendo como las enfermedades contagiosas por otros lugares del mundo.

Las castas de los partidos viejos y nuevos y de los grandes poderes en general,  saben que llevando las cosas al terreno de las vísceras, la mente de la gente se nubla y la radicalidad,  irracionalidad y odio crecen vertiginosamente. Esta táctica es la que utilizó el PP durante toda la génesis del conflicto. Y no cabe escudarse en eso de que el fin justifica los medios (axioma, por otra parte,  que no comparto) y menos en este caso, que fin y medios  son igual de repugnantes, porque azuzan el enfrentamiento y generan una ola de odio. Y lo que ya no tiene nombre, es que el PP lo haya hecho así deliberadamente. Lo que está pasando en Cataluña y en toda España es justamente lo que el PP quería. Tal es el poder de las vísceras y la irracionalidad cuando se potencian a tope.

Y si la cuestión va de asuntos identitarios, patrias, lenguas,  banderas, etc. pues miel sobre hojuelas, porque son temas idóneos para estimular las vísceras y anular la razón y el sentido común.

·   2)    La convivencia ya se logró en Cataluña en 2006. ¿Quién puso las bases para reventarla?

En 2006 se aprobó el Estatut de un modo impecable; cumpliendo uno a uno todos los requisitos procedimentales: Propuesta del Parlament al Congreso de los Diputados. Aprobación de la Cámara Baja por mayoría absoluta por 189 votos. Envío al Senado, donde también fue aprobado por la mayoría requerida. Remisión al Congreso de los Diputados para su ratificación definitiva.

Aprobado  por ambas Cámaras, remisión al Parlament Catalán para su visto bueno institucional definitivo. Y, como último requisito protocolario, someterlo a consulta de la ciudadanía catalana, que  refrendó el Estatut por un 73,9% votos a favor, frente a un  20,6% votos en contra.

El mismo protocolo se siguió con los estatutos andaluces y valencianos, que eran, como se sabe, un calco en su contenido del Estatut catalán. Lo lógico sería pensar, que aunque los tres estatutos eran similares e importantes todos, si con uno de ellos había que andar  con más cuidado, si cabe, era con el Catalán, por aquello de  tener un rango de nación o nacionalidad más significativo recogido en la propia Constitución y también, porque existía un sector minoritario pro independencia.

Eso lo tuvo muy claro el gobierno Zapatero (con una primera legislatura buena en general y una segunda mala sin paliativos)  que en este punto lo bordó tanto en los protocolos, como en el contenido, cuyo 73,9% ratifica sin discusión, que si el Estatut fue aprobado tan mayoritariamente, es porque obedecía al grado de conciencia política más amplio posible de la ciudadanía catalana en ese momento concreto.
                                     
Por otra parte, el sentido común y, sobre todo la historia, nos demuestran que cuando una ciudadanía toma desde ella misma con su voto una decisión, eso adquiere una fuerza incomparable, tanto porque es lo que ella misma ha votado y no tiene sentido volverse contra sí misma, como porque ya no hay un tercero al que culpar. Por lo tanto, el Gobierno de Zapatero dejó perfectamente encarrilado el proceso de convivencia y de paz en Cataluña y, por extensión, en España.

Y si la propia sociedad catalana era favorable al independentismo en un porcentaje de  entre un 10 y un 13% sostenido durante más de un cuarto de siglo y, a ello se le agregaba la estabilidad que proporcionaba la aprobación ciudadana del Estatut, es obligado preguntarse y responderse a las siguientes interrogantes

¿Cómo explicar entonces, que se diera un cambio tan brusco y la corriente independentista se cuadruplicara en SÓLO cinco años? ¿Qué pasó? ¿Quién reventó esa convivencia conseguida? ¿De dónde salió la máquina de hacer independentistas? ¿Y por qué?

·     3)  Y el PP activó a tope su máquina catalanófoba para romper adrede la estabilidad conseguida

En Cataluña hubo mucho mosqueo y malestar al ver que el Estatut que el propio pueblo había refrendado con su voto, el PP lo recurrió ante el Tribunal Constitucional. Pero al mismo tiempo, era lógico pensar que su Estatut al ser un calco de los estatutos valenciano y andaluz y aprobarse ambos sin trabas,  dejaba al Constitucional sin capacidad de maniobra para mutilar el catalán, porque eso supondría un agravio comparativo escandaloso y una degradación nunca vista de la independencia del Tribunal Constitucional.

Pero lo impensable aconteció, y con premeditación y ensañamiento, mutilaron parcial o totalmente 114 artículos del  Estatut que el propio pueblo catalán había aprobado, que encolerizó a la inmensa mayoría de la ciudadanía catalana, más allá de que fueran independentistas o no, como no podía ser de otra forma, ante una burla y humillación tan descomunales y anti democráticas, por mucho que lo mutilara un tribunal.

Y por si faltaba algo, el crudo debate que se abrió, se generalizó en Cataluña en un abrir y cerrar de ojos y hasta los más descolgados de la política, se interesaron en saber quiénes eran esos tutelados miembros del Tribunal Constitucional. Y de repente, se enteran que son personajes de la máxima confianza y obediencia debida  a las Ejecutivas del PP y del PSOE, que elige  cada una a los suyos y sellan un pacto entre ambas fuerzas. Y, por si  a alguien le pudiera quedar alguna duda, el Tribunal que mutiló su Estatut por 6 votos a favor y 4 en contra, estuvo formado por 6 miembros del PP y 4 del PSOE. ¿Y de qué partido eran los seis que votaron la mutilación? Pues, obvio, del PP. ¿Y los cuatro votos en contra? Pues igual de obvio: del PSOE.

Y mientras la inmensa mayoría de los catalanes estaban sumidos en una ola de indignación por la mutilación del Estatut, en el resto de España se dio otra ola de catalanofobia de rancio nacionalismo españolista, donde el que se jodan, que les den por el c… a los catalinos, salía  de la boca de millones de personas de un modo incontrolado, empujado por las visceralismo acumulado.

Acumulado, sí, porque el PP no se limitó con llevar el Estatut a SU
Tribunal Constitucional, para que le cortaran el pelo al cero; si no que su Ejecutiva destinó a todo el partido durante meses y meses a recoger firmas contra los catalanes y su Estatut, alcanzando esta campaña catalanófoba, la cantidad de 4.020.000 firmas Una campaña nunca jamás conocida en España. Quien más quien menos, ha recogido firmas alguna vez ante algún problema. Y todos sabemos que es un instrumento ideal para darle a la húmeda y crear una fuerte corriente de opinión. Sobra decir los estragos que causó la mayor recogida de firmas que ha existido en España.

¿Y cómo es posible que un partido por corrupto y derechoso que sea como el PP, se atreva a hacer una campaña tan brutal de enfrentamiento con el pueblo catalán? Pues es tan cruel, como simple, porque apostaron por perder  si hacía falta toda su representación en Cataluña, a cambio de conseguir a través de la catalanofobia un gran aumento electoral en resto de España, ya que por entonces no tenían posibilidades de mellar de otra manera a Zapatero. Luego ya sí, vino la siguiente legislatura, la de la mala gestión de la Ejecutiva socialista en general y de Zapatero en particular y, entonces, el PP le dio palos por dos sitios: por la descomunal ola de catalanofobia promovida y por la mala gestión de la crisis, Y, como no podía ser de otro modo: Rajoy Presidente.

Ya sé que quien haya tenido la paciencia de leer hasta aquí se estará preguntando ¿Y los independentistas qué? ¿Es que ellos no tuvieron parte de culpa? De perogrullo, si los independentistas eran minoría y durante  un cuarto de siglo no lograban despegar, solo faltaba que no aprovecharan la ocasión para recoger a los cientos de miles de nuevos independentistas que estaba produciendo el PP con su atropello al Estatut y su campaña catalanófoba. `¡Así se las ponían a Fernando VII!

Pero es que, además, por entonces, la derecha catalana estaba sumida en una gran corrupción, que no sólo afectaba a Pujol, sino a toda la élite política y a Mas, como Presidente, también lo olía el culo a lo mismo.

De ahí que Mas, hiciera una fuerte huída hacia adelante y se hiciera más independentista que nadie. Y no sólo para acoger a los miles y miles de independentistas que producían a diario a las máquinas del PP, sino más aún, para desviar la política de la corrupción que le perseguía y que lo tenía cada vez más cercado. Un gran cara dura que consiguió lo que pretendía.

Por supuesto que las fugas independentistas hacia adelante impulsadas tan unilateralmente ha llevado a la ciudadanía sincera y pacífica del independentismo a una importante frustración al no proclamarse la república; pero no desafección. A evitar esa desafección han ayudado, mucho el PP, PSOE y Cs al aplicar en alianza el 155, al desatarse la fobia de los fanatizados seguidores del PP de “a por ellos”  y al meter en la cárcel a los principales dirigentes del independentismo. Todo lo imputable al PP sobre la génesis desde 2006, es imputable a Cs en todos los aspectos los últimos años y al PSOE en lo referente al apoyo del 155

No entro a analizar los acontecimientos del momento, porque no era esa mi pretensión, si no sólo exponer las principales causas que, a mi juicio, nos han llevado a las consecuencias actuales.

Pero no puedo acabar sin hacer una referencia aparte al Sr Más, que utilizó el independentismo para desviar los tiros de la corrupción que le perseguía  y que, sabedor de que se había metido en un callejón sin salida con la unilateralidad del procés, abandonó a tiempo la dirección del partido y endosó   el asunto a Puigdemon. El mejor regateador de la historia, superior, incluso, a Messi. Y sin lesionarse


martes, 8 de octubre de 2019

Tenemos dos necesidades: Que nos den los números y conseguir que la correlación de fuerzas nos sea favorable

He vuelto a leer y releer, Nicolás, mis dos artículos anteriores referidos a los pactos postelectorales tras el 10N, que puede leerlos quien lo desee pinchando aquí y aquí y, aunque siempre cabe mejorar los argumentos, creo que lo esencial ya está dicho en las mismos.

Sólo me queda pararme en el asunto de la correlación de fuerzas que es la clave de todo para conseguir un pacto u otro, pero que es lo  que peor se suele entender. Y con ello, doy por concluidas mis opiniones sobre el 10N y de los pactos posteriores.

En primer lugar, Nicolás, hemos de  asumir, que es legal y democrático que las fuerzas políticas pacten entre sí como quieran, aunque sean de signos contrarios. Otra cosa es, si eso es justo o no, si supone engañar a sus votantes y las consecuencias que acarree.

Y otra cosa es también, que quienes queremos un pacto progresista y de izquierdas (en el caso que nos den los números) seamos capaces de llenarnos de la fuerza interior que nos debe dar, no sólo el tener la fuerza electoral suficiente, sino también la fuerza ética, solidaria y de justicia social que proviene de sentirnos defensores de una causa tan digna, necesaria y urgente. Esto es básico, pero insuficiente para conseguir el pacto de legislatura que pretendemos. 

Lo que te  acabo de decir, Nicolás, con ser mucho y vital, a la vez no es nada, porque si puede formarse otra mayoría distinta, bien de la triderecha o bien con el PSOE y otro u otros partidos de derechas, serán ellos los que harán un pacto al gusto de los de arriba, porque desgraciadamente, hay una cuestión que se llama correlación de fuerzas, que si es favorable bien, pero si no lo es, de poco nos sirve tener los votos suficientes y las propuestas más justas, ya que en un último extremo, la correlación de fuerzas manda y ésta es muy favorable a los que no quieren el pacto progresista y de izquierdas.

A la correlación de fuerzas para un pacto PSOE-derecha o triderecha, aparte de los votos, hay que sumarle un factor extraparlamentario  muy fuerte, que inclina la balanza netamente a su favor. Ese factor son los poderosos, los de arriba, los que mandan sin presentarse a elecciones, que son los que controlan y dirigen los medios públicos,  los que tienen a su merced innumerables foros y tribunas con mucho eco, los que sobornan y colocan políticos por las fuerzas giratorias, los que tienen a las direcciones de los partidos, y en especial al PSOE, cogidos por sus partes bajas, por los muchos millones de euros condonados por los bancos y  por las grandes deudas que siguen teniendo etc. En definitiva, sus maniobras, son oscuras, feas y de nula decencia y ética política, pero muy fuertes.

Eso no quita, Nicolás, para que si el PSOE es la primera fuerza no inicie sus negociaciones con la izquierda si dan los números. Más te diría, Nico: Estarían obligados  a hacerlo así, para intentar justificarse lo mejor que puedan ante la mayoría de sus votantes que no depositaron su voto para un pacto con la derecha, sino para un pacto progresista y de izquierdas. Pero eso sí,  evitando llegar a acuerdos, porque el compromiso es abrirle las puertas al otro escenario, al del PSOE-Derecha, como abundo en mis dos artículos anteriores.

Alegarían unas y otras fuerzas, "que no se ha podido llegar a un pacto de izquierdas, pero que no  caben más bloqueos en España, que las cosas están delicadas por la sentencia de los independentistas, por el Brexit, por la recesión económicas, por la urgencia de tener unos presupuestos. En definitiva, por una situación de emergencia nacional que obliga a la unidad de todos los “constitucionalistas”

Si a esta opción tan probable (para mí evidente) que tanto le interesa a los poderosos, le sumamos el fuerte apoyo  que aportan desde de arriba, no es difícil darse cuenta que la correlación de fuerzas es netamente favorable a que el PSOE pacte con la derecha y no con la izquierda. Ya tenemos el precedente del PSOE absteniéndose para que gobernara Rajoy, merced a las fuertes presiones que recibieron de los poderosos. Y si consiguieron esa abstención para que gobernara un partido sumido en el estercolero de la corrupción y  machacando sin piedad a las capas más humildes. ¿Que no conseguirán los poderosos si se lo proponen? 

Ante este panorama, te dirás, Nicolás: ¿Y de qué nos sirve, entonces, votar e incluso que den los números para un pacto de izquierdas, si la correlación de fuerzas no nos acompaña? Pues mira, amigo mío, lo único cierto es que no cabe término medio.

No servirá de nada o servirá para conseguir ese pacto. No servirá de nada, si vamos a votar y nos creemos que con ello ya hemos cumplido. Y servirá para un pacto de legislatura de izquierdas, si somos conscientes que está en nuestras manos cambiar la correlación de fuerzas, saliendo a la calle a ocupar las plazas de pueblos y ciudades emulando al 15M, al primer síntoma que veamos de que el pacto no va en serio, y no retirándonos hasta que no nos  presenten los negociadores el pacto firmado.


¿Y por qué en las plazas?

Por dos razones, Nicolás: La primera, porque es el único espacio donde podemos coincidir todo el tiempo o parcialmente toda la ciudadanía del país, ejerciendo nuestro inalienable derecho a la libertad de reunión, expresión y manifestación, ya que pasado el 10N, no estamos en proceso electoral. La segunda, porque circunscribir la acción a los centros de trabajo es un sin sentido, dado que no es una movilización laboral, sino política que nos incumbe a todos y, restringirlo a los centros de trabajo, supondría dejar fuera de la participación a muchos millones de personas. Y para colmo, sería dejarles las manos libres a CCOO y UGT para que dirigieran esta lucha. Es decir, a dos fuerzas tan habituadas a las acciones testimoniales y tan contrarias a las movilizaciones firmes y continuadas, que es lo que demanda el caso.

¿Y quienes las llenaríamos?

Pues, obviamente, los millones de personas que no les da para llegar a final de mes sean parados, pensionistas o trabajadores en precario. Los pensionistas como tal sector, los que tienen seres queridos con dependencia, todas las personas defensoras de la causa de la mujer, del medio ambiente, de la oposición al cambio climático, etc.  Y, por supuesto, todos los que depositamos un voto para un cambio progresista y de izquierdas.

Mención aparte merecen los votantes del PSOE, porque como dice el dicho: La cadena se rompe siempre por su eslabón más débil y, ese eslabón en este caso, son los dirigentes del PSOE. Sería prácticamente imposible que la dirección política del PSOE, con la mayoría de sus votantes (millones) presionando en las plazas, junto a los demás manifestantes, se atrevieran a levantarse de la mesa de negociaciones sin firmar el pacto de izquierdas. Sería un precio descomunal el que tendrían que pagar, y no es pensable que se atrevan a tanto.

Se dirá que nuestras movilizaciones son extraparlamentarias y sí, lo son, pero legales. Y, además, las de ellos también son extraparlamentarias, sólo que su poderío es tan fuerte que no precisan salir a la calle, porque les sobran medios para chantajear y domeñar a los dirigentes políticos. Pero con los números, la justeza de nuestra causa y la pacífica pero firme  ocupación de las plazas hasta que firmen el pacto, -con todo junto- tenemos la garantía de que le damos la vuelta a la tortilla, ponemos la correlación de fuerzas a nuestro favor y el pacto progresista y de izquierdas, que millones de personas necesitan como el aire que respiran, se tendría que firmar sí o sí

No olvidemos que ese pulso no lo hemos buscado la ciudadanía, sino ellos y sólo ellos. Nosotros no haríamos otra cosa que responder democrática y pacíficamente, pero con total firmeza, al reto que han provocado.

Pero ojo, no nos engañemos, que los partidos (todos, los viejos y los nuevos) están muy burocratizados y alejados de la sociedad y seguramente tratarán de que los dejemos tranquilos y que no nos echemos a las plazas a ponerlos entre la espada y la pared. Pero no podemos caer en esa trampa, que para llenar las plazas no necesitamos que nadie nos tutele, como no lo necesitaron los del 15M. Las direcciones y los negociadores de los partidos que actúen de buena fe y quieran el pacto de verdad, es evidente que nos elogiarían y felicitarían porque gracias a nuestro inmenso apoyo, el pacto ha sido posible. Y los que pretendieran engañarnos, ¡que se jodan!  y  que no les quede otra que morder el polvo, que perder la credibilidad de sus votantes o pactar.

Sé que esta carta extrañará mucho, pero si no hay cambio en la correlación de fuerzas yo no veo la posibilidad de pacto por ninguna parte. Y como te he dicho, esa correlación, al menos en este caso, no la determina solamente que den los números, sino más aún, contraponer, además, a la presión de los de arriba, otra más fuerte de los de abajo.

He dejado bien claro en mis dos artículos anteriores, que sólo creo  en un pacto parecido a los de Portugal y Dinamarca, porque no veo que dentro del gobierno exista el menor resquicio o margen de maniobra y autonomía para que las fuerzas minoritarias puedan imponer sus políticas desde dentro, tal y como está contemplada la función del Consejo de Ministros en la Constitución y en la Ley del Gobierno.

Pero en todo caso, antes de que el PSOE pacte con la derecha, que se haga el pacto que sea. Después, su puesta en práctica ya nos irá demostrando a todos qué fórmula es la mejor para defender los intereses de la gente, sin que, a su vez, haya que tragarse sapos contrarios a los intereses de la ciudadanía a cambio.

Dicho queda, Nicolás, aunque me temo que no servirá de nada

viernes, 4 de octubre de 2019

Imprescindible que el 10N nos den los nros. Pero inútil si después del 11N no salimos a la calle todos los votantes pro pacto de izqdas


Dos buenos amigos me dieron ayer mismo un consejo muy acertado: Me dijeron: Se te ve muy preocupado por los pactos postelectorales. Les dije, que muchísimo. Puede que lleves razón -me respondieron- pero creemos que has elegido el peor método para exponerlo.

Y añadieron: Explicar tus ideas  por goteo, aspecto por aspecto,  dificulta al lector la visión de conjunto de lo que quieres contar y,  además, constriñe mucho la participación en los comentarios, al tener que ceñirse a un solo elemento parcial del tema a tratar.

Me convencieron a la primera, porque ya tenía la mosca tras la oreja de que había elegido mal el método, lo que era una dificultad añadida, a las que ya supone intentar convencer a contra reloj, que si los votantes de izquierda nos limitamos a votar y ya está, habremos perdido la batalla de antemano por mucho que den los números, porque el PSOE que será el encargado de protagonizar los pactos, ya está atado y bien atado por los Poderosos para formarlo a diestras y no a siniestras.

De ahí, que a partir del 11N nos quede una tarea grande e irrenunciable por hacer, si queremos desatar lo que está atado, darle la vuelta a la tortilla y que el pacto sea PSOE con las fuerzas a su izquierda y no a diestras con Cs, PP o ambos.

Esto es lo que más me preocupa y me ocupa a cortísimo plazo, y lo expondré lo mejor que sepa y pueda en un par de cartas que, cuanto antes, le mandaré a Nicolás.

Pero en perspectiva me preocupa, sobre manera, que seamos el país más verde, atrasado y con más  adversidades en materia de pactos, de todos los países que hemos dado en llamar la Europa Occidental. Y me preocupa más aún, porque los que deciden alianzas y gobiernos desde fuera sin presentarse a elecciones lo tienen mil veces más claro que la izquierda y, muy  especialmente, que nosotrxs lxs votantes.

Pero esto requiere un trabajo más exhaustivo y concienzudo. Requiere un ensayo de un centenar de páginas, en el cual estoy, y al que dedicaré todo mi tiempo en cuanto pasen estas elecciones, aunque ya llevo mucho trabajo avanzado; muchas decenas de horas investigando, detectando adversidades  específicas  de nuestro país y recabando información de cuantos pactos de legislatura se hayan hecho o estén vigentes en nuestro entorno de la Europa occidental. El tema de los pactos en España, la verdad que se las trae. Y de qué manera. Por eso creo que bien vale la pena echarle tiempo y esfuerzo al asunto y hacer un ensayo lo más didáctico posible

miércoles, 2 de octubre de 2019

lunes, 30 de septiembre de 2019

Elecciones. Post nro 2


Dos ruegos: En estos post sobre elecciones no aceptaré comentarios de las fuerzas a la izquierda del PSOE que se descalifiquen unas a otras. No quiero contribuir a esa guerra. En lo posible procurar que los comentarios se centren el post del día, que de aquí al 8N abordaré todos los aspectos.


ELECCIONES. POST 1º

Este post es el primero de muchos más, que iré publicando en mi FB y en mi blog, donde pretendo analizar día a día y aspecto por aspecto, como veo las nuevas elecciones generales y qué es lo más probable que puede ocurrir y lo que yo aspiraría que sucediera, dada la situación del país y la  actual correlación de fuerzas políticas.

lunes, 23 de septiembre de 2019

10N a las urnas. 11N ocupación de las plazas de los pueblos y ciudades hasta que nos presenten firmado un Pacto de Izquierdas



Sí, Nicolás, sí, me reafirmo en que NO existen posibilidades para un pacto de izquierdas tras las nuevas elecciones, den el resultado que den las urnas. Incluso aunque hubiera mayoría absoluta entre PSOE y Unidas Podemos.

El nuevo gobierno que se forme será de la triderecha, si les dieran las cifras o del PSOE con Cs o con el PP si no les dan. Y muy remotamente del PSOE en solitario si se acercara mucho a la mayoría absoluta. Pero lo que no habrá, será un pacto PSOE-Unidas Podemos, ni en forma de coalición de gobierno ni de pacto a la Portuguesa. Sólo si se hiciera algo que expondré al final de la carta existirían posibilidades para el pacto PSOE-Unidas Podemos.

La carta anterior, que podéis pinchar los lectores en el enlace que tenéis al final de esta misiva, forma parte del mismo relato. En ella doy unas cuantas razones, sin partir de las cuales, será más difícil entender ésta y darle la credibilidad y seriedad que humildemente, creo que merece. De ahí, que quien no  haya leído la otra le sugiero que lo haga.

Ambas fuerzas, en vez de centrarse en las necesidades sociales y políticas más perentorias de la ciudadanía han puesto su esfuerzo en lo que han considerado más importante para cada fuerza. El PSOE, en que no se sellara un acuerdo para volver a convocar elecciones y pactar con un partido a su derecha, pero aparentando que quería el pacto para intentar justificarse ante  su sector de militantes y votantes de: ¡Con Rivera No!

Y Unidas Podemos en hacer un principio de entrar al gobierno  o NADA, desdeñando un pacto a la Portuguesa, que es el mejor pacto posible y, en todo caso, el único que cabe en la actual correlación de fuerzas. Espero que con las razones que explico en la carta anterior y las que voy a agregar ahora, queden pocas dudas de que es así, aunque también me espero, que al no coincidir con el relato de la la dirección de U. Podemos en el planteamiento, habrá quien me leerá con recelo.

Los pactos políticos sólo son posibles, si las partes  asumen la CORRELACIÓN DE FUERZAS DE LA QUE PARTEN.

¿Y cuál era la fuerza de Sánchez? Esa fuerza era tan grande como paradójica. Resulta, Nicolás, que entre sus militantes y votantes había un amplio sector que quería pacto y en absoluto nuevas elecciones. En este sentido, esa gente era, objetivamente, favorable para U. Podemos, que tampoco las quería. Su fuerza colosal y contraria a pactar con Podemos le venía impuesta; factor este, que sin desentrañar sus entresijos, es imposible saber de qué va la vaina. Es imposible entender el porqué Pedro Sanchez tenía que simular que quería un pacto con U. Podemos, a la vez que garantizar que no se hiciera para ir a nuevas elecciones que era lo exigido

Ha habido que ir a nuevas elecciones en primer lugar y por encima de todo, porque así lo querían los poderosos, los que mandan en la política, sin presentarse a elecciones:

¿Cómo entender si no, la presión que estos mismos poderosos ejercieron sobre el PSOE, dramatizando las cosas y viniéndonos a decir que si no se abstienen para que gobernara Rajoy, poco más o menos que se hundiría España, porque la economía no aguantaba ni un día más sin un gobierno?

¿ Y cómo no entenderlo, si vemos con nuestros propios ojos, que los dirigentes socialistas de España y de casi toda Europa, más allá del barniz, se pliegan a los poderosos en lo mollar como las otras fuerzas de derechas?

¿Y cómo explicar que en esta ocasión estos poderes no hayan dicho ni palabra ni hayan ejercido la más mínima presión para que, fuera como fuera, se formara gobierno cuanto antes, como hicieron cuando Rajoy?

 Pues muy sencillo, Nicolás, porque la dirección del PSOE tenía que hacer simulaciones de pactar para intentar justificase  ante los que: Con Rivera, NO, y tratar de no perder esos votantes, Pero hecho de tal modo, que les quedara después un relato lo más digerible posible: “Hemos intentado el pacto progresista. Pero por culpa de Podemos no ha sido posible y no queda otra salida  que ir a nuevas elecciones”.  

No se olvide tampoco, que dentro de esos poderosos está también la banca, a la que el PSOE le debe el impagable favor de condonarle entre sesenta y setenta millones de euros  de préstamos concedidos, y que ahora, de nuevo, están con otra deuda parecida. Es decir, que la banca tiene a los dirigentes del PSOE cogidos por ese sitio un poco prosaico que todos sabemos.

Y esto, no es que lo diga yo, es que lo dijo el viernes en Antena 3, el propio Presidente del Círculo de Empresarios Sr John de Zulueta, con todas las letras y por todo el morro. Le dijo a Cristina Briso, que ellos estaban en contra de un pacto PSOE-Unidas Podemos y querían un Pacto PSOE con una fuerza a su derecha y eso sólo era posible si iban a nuevas elecciones (sic).

Y cuando la entrevistadora le repreguntó, que si se daban cuenta que eso supondría que al menos hasta febrero no habría nuevos presupuestos, el Presidente  le quitó toda la importancia a esa tardanza y recalcó que ellos preferían esperar el tiempo que hiciera falta, que ver a U. Podemos en el pacto y que por esperar, a la economía no le iba a pasar nada. Además se permitió el lujo de decir que no hablaba a título personal, sino que así pensaba todo el empresariado y que hasta habían hecho encuestas entre ellos en ese sentido y estaban de acuerdo en lo que él estaba aseverando.

Con lo expuesto, y sabiendo cómo se pliega el PSOE a los poderosos cuando éstos lo necesitan, ya sería más que suficiente para explicar la correlación de fuerza tan grande, aunque fuera impuesta, que existía  a favor del PSOE para que no hubiera pacto.

Pero es que, además, quería nuevas elecciones el PP. Y lo que es aún peor, las quería el sector derechoso de PSOE que, incluso, ya tienen preparada la opción B) por si hubiera que darle matarile político a Pedro Sánchez, para el caso de que no doblara la rodilla como Dios manda. El sustituto de Susana Díaz sería García Page, tan derechoso o más que Susana, para lo cual, y por si las moscas, ya se ha preparado el aval que lo acredite para tal misión:

En Castilla-La Mancha a pesar de tener mayoría absoluta el PSOE, Page ha  pactado con Ciudadanos y con el PP para que, llegado el caso, pueda aparecer como un garante que sabe pactar con la derecha. Es decir, ya tienen preparado hasta un plan B) que garantizaría estabilidad y que los poderosos puedan dormir sin necesidad de tomar valeriana, incluido  el sector Susanista del partido y la propia dirección actual del PSOE. “Va, mejor que la valeriana la tomen, al menos cuatro años más, los millones de personas que viven en precario y que ya están acostumbrados.” Se dirán

Por eso, precisamente por eso, por los millones de personas que tienen que seguir tomando valeriana o hasta suicidarse si no soportan la presión de la angustiosa situación, es por lo que U. Podemos ha cometido un error de consecuencias dramáticas; porque el pacto a la Portuguesa, tal y como explico en mi carta anterior, es mejor que una coalición de gobierno y, ni siquiera se intentó, a pesar de que el PSOE lo ofreció como última salida, sin duda que sabedores de que los negociadores de Unidas Podemos no se iban a salir nunca de su cerrazón d: Coalición de Gobierno o NADA.

Y así, con ello, mataban dos pájaros de una sola pedrada: Se quedaban para ellos el relato de que fue U. Podemos quien no quiso avenirse a razones, porque le ofrecieron también un pacto a la portuguesa, incluso con tres comités de control, seguimiento y rendición de cuentas y lo desdeñaron. De paso, cumplían con el compromiso, tan sigiloso como evidente, de no haber traspasado la línea roja que les habían impuesto los poderosos y todos los que no querían ningún tipo de pacto PSOE-U. Podemos

Si se hubiera podido llegar o no al acuerdo del pacto a la Portuguesa por parte de Unidas Podemos ya no lo podremos saber, pero sí sabemos, que si Unidas Podemos hubiera tomado la palabra a los socialistas en vez de rechazarlo,  a la dirección del PSOE  se la hubiera puesto entre la espada y la pared y hubieran tenido dificilísimo inventarse otra excusa creíble, sobre todo entre sus militantes y votantes de que: Con  Rivera No, y dependiendo de la magnitud del rechazo y del precio a pagar por el mismo, no era descartable que ante tal tesitura y con la venia de los poderosos, los propia dirección socialista se hubiera visto obligada a aceptar el pacto a la portuguesa; con lo cual, hoy mismo, o 48 horas después,  se estaría aprobando en el Parlamento el Pacto de de legislatura.

Pero lo cierto es, que se rechazó  y ahora a ver quien el guapo o la guapa de Unidas Podemos, que se atreve a explicarles a esos millones de desesperados, que como no se ha podido hacer la coalición de gobierno, pues que ya daba lo mismo el Pacto a la portuguesa que hacer nuevas elecciones y que ellxs antes que un pacto a la portuguesa prefieren nuevas elecciones; aún a sabiendas que estas se harán para que la dirección socialista se desprendan de los Unidas Podemos y pactar con la derecha, tal y como ordenan los Poderosos. ¡Qué difícil debe ser asumir a quienes lo están pasando tan mal, que les espera otro cuatrienio negro! ¡Y qué vergonzoso! ¡Y qué indignante!

Y no, no, no y mil veces no. Entre un pacto a la portuguesa para ponerlo en marcha ya mismo y otro demorado del gusto de la derecha, no es que haya  diferencia, es que media un abismo absoluto. Además, y esto es de la máxima importancia, esos pactos han funcionado bien en Portugal  y Dinamarca, como así lo reconoce de un modo bastante generalizado la opinión pública europea y también la española. Son un espejo en el que mirarnos y las dos mejores y únicas referencias que hoy por hoy, tenemos Europa

¿Hay alguna solución, Nicolás, a pesar de tan negrísimo panorama? Te dirás. Mi respuesta es que sí, pero sólo hay una. ¡Tan solo una! y es ocupar todas las plazas de los pueblos y ciudades de España desde el día 11 de noviembre de forma permanente y seguir en ellas hasta que el pacto de izquierdas se haya firmado.

He dicho y mantengo, Nicolás, que los pactos son siempre una cuestión de correlación de fuerzas. Y, del mismo modo, que la fuerza de los negociadores del PSOE se ha hecho infinitamente más potente con la exigencia de todos los poderosos desde fuera, de forma extraparlamentaria, nosotrxs también podemos cambiar esa correlación de fuerzas haciendo desde fuera lo mismo que los poderosos desde todas sus tramas y organismos no parlamentarios. Nuestra fuerza democrática de presión puede ser tan potente y más que la suya y, además, lleva incorporada otra fuerza más de un valor incalculable: llevar toda la razón en defensa de causas justas e inaplazables sociales, de igualdad de género, medio ambientales y de cambio climático

Quien no haya leído la carta anterior, complementaria de esta, y la quiera ver, que vaya a ella en mi blog pinchando aquí  

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Para conseguir un buen pacto y evitar otras elecciones solo había dos salidas: Un pacto a la Portuguesa o un pacto a la Portuguesa


Sí, Nicolás, como me temía vamos a nuevas elecciones. O me equivoco muchísimo -ojalá- o Unidas Podemos acaba de cometer un error de consecuencias históricas, al preferir nuevas elecciones antes que negociar un pacto a la portuguesa.

 Me dirás, ¿y por qué la pillas con Unidas Podemos? ¿Es que los otros partidos no tienen culpa?  ¿No es acaso más lógico, pasar de puntillas por el partido al  que votaste y echarle la culpa a los demás? Pues sí, así actúa casi todo la gente, pero yo soy yo,  un activista político autónomo, que se debe así mismo y me parece más positivo exigirle al partido que vengo votando, que a los demás

Reitero: Desde que voté a Unidas Podemos, considero mi deber moral, ante lo que está pasando, pedirle cuentas antes que a nadie, y sin remilgos ni medias tintas, al partido al que le dí mi confianza en las urnas. 

Voy a ir paso a paso, con el único fin de hacerme entender lo mejor posible, porque la acusación del primer párrafo es  tan fuerte como real, y me duele como al que más, por lo que me prometido a mi mismo pasar del   votaycalla, a la actitud más digna y colaboradora del votayexige. Le moleste a quien le moleste. Otro gallo nos cantaría, si en vez de criticar exacerbadamente los errores de los demás y tapar los errores del partido al que votamos o  de justificarlos, le exigiéramos antes que a nade responsabilidades a los que salieron elegidos con nuestro voto

 ¿Qué es un pacto político de legislatura?

Creo, Nicolás, que los dos tenemos claro algo tan obvio, como que un pacto de legislatura es un acuerdo entre fuerzas políticas, que se toma por el tiempo que trascurre desde la investidura hasta la convocatoria de otras elecciones. Y también, que un  pacto para la gobernanza de un país durante tiempo es una cosa muy seria, que se tiene que hacer, en base a los intereses de la ciudadanía y no los propios personales o del partido. Esto tiene ser el primer deber de cualquier fuerza que se pone a pactar y, sobre manera de Unidas Pedimos, cuya política sólo tiene sentido  si pone encima de la mesa en primerísimo lugar  las necesidades de los más precisados y trata por todos los medios posibles -parlamento y calle- de que se lleven a la práctica. Desde este punto de vista está escrita esta carta. Y todas las  sugerencias de rectificación que en ella sugiero,  las hago impregnado de este sagrado principio. Dicho esto, vamos al grano:

1º) Que la soberbia de la fuerza o fuerzas mayoritarias ante las minoritarias es siempre una traba para poder llegar a acuerdos, mientras que la generosidad ayuda mucho a allanar el camino. El PSOE ha tenido muchísimo de lo primero y nada de lo segundo y, por lo tanto, de las dificultades que haya generado este comportamiento, nada tengo que reprochar a Unidas Podemos, sino al contrario, mostrar mi solidaridad.

2º) Dicho lo anterior, voy a los errores que haya podido cometer Unidas Podemos con el deseo de que no se vuelva a incurrir en el ellos. El principal de todos, es proponer un pacto de legislatura mediante una coalición de gobierno, para lo cual no existía ni la más mínima posibilidad. Pero en vez de reconocerlo, rectificar y optar por la única vía posible, que era un pacto a la portuguesa; Unidas Podemos se ha centrado en justificar con argumentos falsos su mantenella y no enmendalla.

3º) Una coalición de gobierno sólo es posible, cuando las fuerzas pactantes tienen objetivos lo suficiente aproximados en lo esencial para que puedan acercarse las posturas y, sobre todo, para que los acuerdos resultantes sean lo  sólidos, cohesionadores, estables y eficaces, que requiere garantizar un gobierno duradero. Esta aproximación entre socialdemócratas y las fuerzas a su izquierda no se dan ni por asomo, ni en España ni en ningún país de Europa, de ahí que no sea por casualidad, que desde hace muchas décadas  no se haya dado más que un sólo pacto de coalición en Europa entre socialdemócratas y fuerzas a su izquierda; el de la República de San Marino con una población de 33.000 habitantes.

4º) Para el caso de España, no se pueden tomar como referencia, como viene haciendo Unidas Podemos, las veinte coaliciones de gobierno de legislatura que existen en otros tantos países europeos, ya que están formados todos ellos por conservadores, liberales y socialdemócratas y con la exclusión en  todos los casos de las fuerzas a la izquierda de los socialdemócratas. Si son gobiernos estables por lo general es porque tienen mucha coincidencia en las principales cuestiones de Estado, incluidas las políticas más duras e injustas, tanto en el ámbito de cada país, como en el europeo, como el internacional en general.

5º) Tampoco sirven de referencia, sino de injustificable excusa, hacer similitud con las coaliciones de gobierno de ámbito menor (CCAA y Ayuntamientos) ya que  éstos gobiernos solo tienen responsabilidad sobre las políticas de sus limitados ámbitos, mientras que el gobierno de la Nación las tiene sobre todas y cada una de la cuestiones del país, así como de las políticas europeas  e internacionales en general, cuya multiplicidad de obligaciones y del ámbito de aplicación, impide hacer similitudes entre el gobierno de la nación y  esos pequeños gobiernos. Hacerlo -perdoneseme  el calificativo- es de un infantilismo casi ruborizante.

6º) Mención aparte merece tratar de entender bien la doble cara de la socialdemocracia. En la práctica los dirigentes y órganos de dirección de los socialistas llevan ya varias décadas poniéndose cada vez más al servicio pleno de los intereses  de los poderosos. En ese sentido, se comportan como cualquier fuerza de derechas. De ahí, que ellos quepan en las coaliciones de derechas  de los pactos de los países europeos, mientras que las fuerzas situadas a la izquierda de la social democracia no se les admite en ninguna de las veinte coaliciones existententes en Europa actualmente.

Pero los socialistas tienen. a su vez, otra cara y es, la de darse barniz  para continuar apareciendo como una fuerza de izquierdas, aunque ya no lo sean, con lo cual cual arrastran a millones de votantes, que son y se consideran de izquierdas de corazón. Por muy equivocados que estén dichos votantes, es una necesidad imperiosa trabajar aliados con ellos, tanto por la fuerza que suponen, como de cara a ir decantándolos  hacia líneas políticas más consecuentes, para lo cual no sólo basta con el proselitismo, sino también, y sobre todo,  el ejemplo de los hechos prácticos. No puede perderse de vista ni por un sólo instante, que para crecer por la izquierda  hasta ser mayoría, el principal caladero son los actuales votantes del PSOE. 

7º) Por extraño que te parezca, Nicolás, son muchas las personas votantes de Unidas Podemos, entre ellas defensoras de la coalición de gobierno, que sea por falta de interés, sea porque nadie se lo ha explicado o sea por lo que sea, no saben como funciona el Gobierno y el Consejo de Ministros a pesar de que esté recogido en los correspondientes artículos de la Constitución y en la Ley de Gobierno -así llamada- que desarrolla dichos artículos constitucionales. 

No han caído por ejemplo en la cuenta de que a lo largo de una legislatura se celebran más de doscientos Consejos de Ministros y que allí se acuerdan todas las políticas: las pactadas y también las antisociales e inasumibles para Unidas Podemos y sus ministros. 

 Allí se aprobarían por ejemplo, si procediera y así lo estimara el partido mayoritario  otro 135, otro 155, renovar el contrato de venta de armas a la Arabia Saudí,  seguir otorgándole los privilegios a la Iglesia,  inhibirse ante el dramón del mediterráneo, donde siguen muriendo cientos y cientos de seres humanos que huyen de la guerra y el hambre, que siguieran las concertinas,  que la banca no devuelva el dinero prestado para su rescate, que no se cree una plantilla suficiente en Hacienda especiada en perseguir el gran fraude fiscal, etc,  la duplicidad de organismos y de chiringuitos de enchufismo en la Administración etc. No digo que estas y otras medidas antisociales y despilfarradoras se vayan a aprobar; digo que se aprobarán las que las circunstancias exijan, según el criterio del partido mayoritario de la coalición.

Algún lector me podría decir, Nicolás, eso no lo consentiría Unidos Podemos bajo ninguna circunstancia. A quienes así puedan pensar de buena fe, tengo que decirles, que los acuerdos se toman por mayoría en el Consejo de Ministros de la cual dispondría el PSOE de forma más que holgada; que las deliberaciones del Consejo de Ministro son secretas y que los acuerdos, una vez tomados, compromete a todos los ministros su aceptación y ejecución, dado que el Consejo de Ministros funciona de forma colegiada. Se podría decir, pues  si se dan esos casos, se dimite y punto. Y se puede hacer, pero trae la consecuencia inmediata que esas dimisiones se cargan el gobierno de coalición y el pacto de legislatura. Y si se quedan dentro sin dimitir, haciéndose el remolón y no asumiendo dichos acuerdos, tampoco sirve de nada, porque es facultad y obligación del Presidente del Gobierno proceder a sus ceses.

Esto es menester que lo sepan y lo tengan muy en cuenta los que piensan de buena fe que entrando al gobierno "se atarán los perros con longaniza" como dicen en nuestro pueblo. Y estas cosas, no lo tendría que estar explicándolo yo, Nicolás, sino los dirigentes de Unidas Podemos que son las personas responsables de dar la cara y los defienden el inmenso error de la coalición de gobierno. Yo sólo soy un simple votante , aunque activo, que se dio de baja como inscrito.

Pacto a la portuguesa.

Afortunadamente, hay dos países en Europa, cuyas fuerzas socialdemócratas  ya han roto con las alianzas tradicionales europeas y han pactado con las "apestadas" fuerzas a su  izquierda, aunque debido a las diferencias de fondo, ya explicadas y la imposibilidad que conlleva compartir gobierno en tales circunstancias, haya tenido que ser a través de pactos desde fuera del gobierno. Pactos de carácter social, educativos, medioambientales etc, que a pesar del contexto adverso en que se hicieron (la crisis económica), tienen una aceptación y reconocimiento bastante generalizado. La puesta en práctica de las medidas pactadas cuenta con igual o más garantías de ejecución, que si  dichas fuerzas de izquierda estuvieran dentro del gobierno, puesto que se han dotados todos los partidos pactantes de organismos unitarios de control y seguimiento permanente con lo que se garantiza que los acuerdos se cumplan y no queden en papel mojado.

Ya no podemos decir que la izquierda no tenemos referencias europeas en las que basarnos para hacer pactos, porque tenemos las de Portugal y Dinamarca que además  funcionan bien, Por ello, Nicolás, a mi me resulta muy duro y decepcionante que Unidas Podemos no parta de estas referencias  y las potencie dado, que hoy por hoy no es sólo la mejor opción, sino la única posible y, además de eficacia probada; algo que por otra parte, ha tenido a su alcance hasta el último momento y con muchas más posibilidades de cuajar que la coalición de gobierno. ¡Una pena, una pena, una auténtica pena! que habría servido para poner en marcha ya mismo las medidas sociales pactadas más urgentes y para evitar otras elecciones.

Me dirás, Nicolás, que con lo dicho hasta aquí no te he demostrado que Unidas Podemos haya cometido un error histórico como afirmo al principio, y es cierto. No te preocupes que te lo explicaré en la carta siguiente. Pero consideraba necesario enviarte la presente, para que puedas reflexionar sobre lo que digo, que también es importante y de paso darle más crédito a la siguiente misiva