lunes, 18 de marzo de 2019

Carta de despedida a mis amigxs en FB y Whatsapp.


Queridos Compañer@S

Directamente: Mis lesiones cerebrales crónicas son la causa  ÚNICA que me obliga a apartarme, contra mi voluntad, del inmediatismo de las redes sociales por la intensidad y tensión que conllevan.

Eso no me impide, en absoluto, tener una calidad de vida aceptable. Además, a nivel personal, tengo asumida mi situación y lo llevo bien. Ni siquiera pienso en ello y duermo a pierna suelta. No, quiero, pues, el menor asomo de compasión de nadie por algo tan natural y cotidiano  como una merma de salud, de la que  ni yo mismo estoy preocupado.

Por otra parte, en la lucha social o socio-política, la experiencia de mis 52 años ininterrumpidos de activista me ha llevado a no creer en la relevancia individual de nadie; ni en la mía, ni en la vuestra, ni en ninguna. Tod@s somos necesari@s para aportar nuestro grano de arena por una causa. Pero sólo eso. Seguir leyendo, por favor.

Sin embargo, sí creo, y mucho, en la suma y unidad de esfuerzos en pos del mismo objetivo, como demuestran palmariamente los ejemplos de la causa feminista y de los pensionistas, donde se está avanzando mediante una suma descomunal de voluntades unidas en la lucha, sin necesidad de liderismos. Lo dice el sabio refrán: Un grano no hace granero, pero le ayuda a hacerlo a sus compañeros.

Dicho lo anterior, no niego  que me escuece mucho descolgarme del día a día; y me escuece, porque he tenido la suerte de relacionarme con un colectivo de amistades, que ni en los mejores sueños hubiese podido imaginar, por cuyo motivo esta carta de despedida de las redes os la quiero dirigir expresamente a vosotr@s, mis compañer@s en las mismas.

Y no lo digo tanto por la cantidad, aunque no podía imaginar que quintuplicaría el número de amig@s en año y medio (2.418). Pero aún imaginaba menos, la calidad de mis amistades, donde he tenido la fortuna de volver a verme relacionado con muchas personas de distintos lugares del país, que por azar de mi actividad sindical anterior, tuve la suerte de conoceros directamente y que os tenía y os tengo por personas muy íntegras y comprometidas.

También valoro muchísimo, contar con la amistad de las personas  más sensibilizadas e implicadas en la lucha contra el drama de la despoblación, que es a lo que me vengo dedicando desde hace muchos años en exclusiva.

Quiero deciros, asimismo, que mi sorpresa por vuestro  seguimiento de mis post y mis  Cartas a Nicolás, es aún mayor si tenemos en cuenta: la irrelevancia de mi persona, que no tengo una buena pluma y  que no es un género estimulante para la lectura, ya que todo lo escrito ha ido siempre cargado de fuerte compromiso y, por lo mismo, más áspero, duro  y sesudo de lo deseable, que no es comparable a efectos de agilidad, belleza, amenidad y atractivo, con el que  brindan, otros géneros.

No puedo olvidarme tampoco del caso Fraguas. Quiero resaltar la gran receptividad, sensibilidad y sentido de solidaridad que he percibido, tanto de mis amistades personales, como de los grupos de los que soy miembro, en relación a todos los post y artículos que he escrito con tal motivo. Lo he percibido por los muchos y solidarios comentarios, por el rechazo unánime a la insensibilidad y brutalidad de la JCCM, por ser muy compartidos y por el incremento de solicitudes de amistad que me llegaban cada vez que he tocado este tema; tantas, que esta ha sido para mí la guinda del excepcional colectivo de amistades que tengo el honor de compartir en las redes.

En resumen: Que me  siento infinitamente más correspondido de vuestra amistad de lo que merezco y que no encuentro las palabras con las que explicar lo feliz y agradecido que me he sentido en vuestra compañía y lo mucho que me duele alejarme del día a día de un colectivo de amistades de tanta calidad humana y compromiso. Muchísimas gracias a tod@s de corazón.

Mi FB quedará inactivo, pero abierto, para poder dejar colgado algún enlace a mi blog, en el caso que alguna vez sintiera la necesidad de escribirle alguna Carta a Nicolás.

Y como no hay mal que por bien no venga, me dedicaré a mi ritmo, a escribir un libro sobre la despoblación, que ya tengo empezado, cuyo objetivo central es intentar separar el grano de la paja con argumentos, datos y hechos evidentes ante una situación de miles de pueblos en trance de desaparecer, ante lo cual, el despertar y la conciencia rural de cómo combatir esa lacra despoblacional, tenemos que reconocerlo: No es todavía suficiente.

En contraste con nuestras insuficiencias, la patronal y los partidos políticos de las pequeñas ciudades capitalinas tienen bien clara desde 2010 la idea de atrapar subvenciones por despoblación, unos y de pescar votos   en los principales caladeros, otros. De ahí que lleven ocho o nueve años creando falacias y confusión con el único fin de meter la mano en los dineros por despoblación, sin que la misma sea un problema en ninguna de ellas, por cuya razón la Ley Sostenible de Desarrollo Rural de  2007 y el Real Decreto de 2010 que concreta su plasmación (ambas en vigor, aunque metidas aún en el congelador) excluye a todas las capitales pequeñas y su áreas periurbanas de las ayudas por despoblación y especifica pueblo por pueblo, las 105 comarcas rurales donde debe destinarse todo el dinero por este concepto, colocando en estado de alerta a otras 84 más, que van por el mismo camino.

En fin, que hay tema más que suficiente para escribir el libro y que me llena de ilusión hacerlo, con lo cual, también podré hacer una pequeña aportación a la causa, aunque sea menor que si estuviera en plenitud física.

A esta tarea me estimula la relevancia  y gravedad de lo que está aconteciendo en Fraguas que, aunque no tengo decidido aún el título del libro, si puedo adelantar que una palabra tan cargada de simbolismo como “FRAGUAS”, no va a faltar en el mismo.

Y hablando de Fraguas, si bien es cierto, que he dedicado muchísimas horas a empaparme de toda la trastienda que se esconde tras su caso, me compensa sobradamente la credibilidad  y acogida que han tenido, mis escritos al respecto.
Mi manera de intentar convencer desde ellos siempre ha seguido la misma línea y, sin embargo, nunca he escrito nada que, ni por asomo, haya tenido la receptividad cuantitativa y cualitativa que los referidos a la flagrante injusticia y abuso del caso Fraguas. Todo ello, me tenía y me tiene convencido, además, que era y sigue siendo un deber solidario del medio rural volcarse masivamente  en apoyo a los condenados.

Ojalá se les arregle todo, pero si no fuera así, es imprescindible hacer una gran acción solidaria estatal, para obligarle a la JCCM a entrar en razones y cumplir con ley revertiendo la situación, ya que el arrasamiento de todos los bienes de uso público y patrimoniales del casco urbano de Fraguas son ilegales y no prescriben nunca.

Pero los ruralistas no sólo tenemos que implicarnos por un deber solidario (hay seis personas condenadas arbitrariamente), aunque sea lo principal, sino también, porque  era y sigue siendo la primera gran ocasión para una lucha a nivel estatal de todos los ruralistas, con dos factores añadidos de extraordinaria relevancia:

 El primero, que la mayoría de la opinión pública estaba enterada de que había un caso  FRAGUAS, relacionado con un problema de repoblación de un pueblo pequeño del medio rural, lo que garantizaba,  sobremanera, la visualización general de nuestra causa. Y el segundo, no menos importante, es que dicha visualización era la acertada, porque la despoblación no afecta,  y menos de forma aguda, a toda la España Interior, sino a 189  comarcas rurales de la misma, que están perfectamente especificadas pueblo a pueblo y Comarca a Comarca en la Ley Sostenible de Desarrollo del Medio Rural de 2007 y el Real Decreto de 2010, en vigor.

No obstante, no quiero acabar esta carta sin dejar bien sentado, que entiendo y apoyo la lucha de las ciudades pequeñas  y sus periferias; aunque su causa no tenga nada que ver con el drama de la despoblación. Muy por el contrario, tienen una densidad de población ideal para vivir a los que les guste la vida urbanita. El problema de las pequeñas ciudades es de discriminación con respecto a las más grandes, de mayor atraso y menor desarrollo que aquellas, por lo cual, me parece justo que luchen por atajar esa desigualdad, pero eso no tiene nada que ver, ni tiene nexos de unión con la acción comarcal de miles de pueblos en trance de desaparición.

Es, pues, necesario combatir y desenmascarar la idea deliberadamente orquestada por la patronal y los políticos, de que las pequeñas ciudades se incluyan en el concepto de la despoblación, cuando no es este su caso. Hábilmente, van falseando la realidad, para apropiarse de la atractiva, solidaria y humana causa.Y si cuela cojonudo, a enganchar votos se ha dicho y dinero público del Estado,  las CCAA y la U.E.; detrayéndolo, claro está, de las 189 comarcas que lo destina la Ley para intentar atajar a la desesperada, su gran drama despoblacional
  
Que reclamen a Europa, a Industria, al Parlamento, a la Conferencia de Presidentes de las CCAA o quien quieran, la financiación que precisen para acortar sus diferencias de desarrollo respecto a las grandes urbes, pero que no metan las narices ni poco, ni mucho, ni nada en el dinero que provenga para atajar la despoblación, porque eso es ROBARLO a los pueblos que lo necesitan desesperadamente para no desaparecer y, además, es ilegal  porque es ir en contra de la propia Ley en vigor. Más les vale que dejen el egoísmo de la apropiación indebida a un lado, regresen al sentido común y se apliquen el  dicho de “zapatero a tus zapatos”. Será la única forma de que nos podamos llevar bien e incluso apoyarlos en su causa si es menester, pero llevarse un solo euro del dinero destinado a parar la sangría despobladora de nuestros pequeños pueblos, ni hablar.¡¡¡De eso que se olviden!!!

Venga: Hemos de tirar “palante” con la causa rural;  hemos de aclarar bien nuestras ideas y estar siempre con el ojo avizor; hemos de hacer un plan integral en cada comarca; hemos de coordinar a todas ellas y culminar con una gran acción en Madrid, exigiendo que pongan en marcha de una puñetera vez la Ley de 2007 y con financiación suficiente. Este es, a mi juicio, el camino.

Un fuerte abrazo de vuestr@ amigo para siempre

Jerónimo Lorente



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