domingo, 13 de julio de 2014

Proyecto Celtiberia: Una propuesta muy buena, pero con un duro camino por recorrer


Me dices en tu carta, Nicolás, que no acabas de aclararte qué es y qué propone el proyecto Celtiberia y me pides que te lo explique lo mejor posible, aprovechando que conozco el asunto más de cerca. Lo intentaré, amigo, lo intentaré, otra cosa es que lo consiga.
A veces se hacen proyectos sociales, Nicolás, cuyos esfuerzos no son nunca baladís. Ni siquiera, aunque no se consigan los objetivos propuestos. Son aquellos que, incluso, en el peor de los supuestos dejan un camino iniciado, al que se le puede dar continuidad en cualquier momento, a partir del trabajo que se ha dejado hecho y sin necesidad de retornar al principio.
Tal es el caso del proyecto de la Serranía Celtibérica que han elaborado y dado a conocer, el catedrático de Prehistoria por la universidad de Zaragoza, D. Francisco Burillo y su equipo, porque tanto sirve como base de la hoja de ruta propuesta, como para establecer otras distintas o complementarias, si ello fuera necesario.
Se puede afirmar con rotundidad, Nicolás,  que el proyecto Celtiberia es por sí mismo, y con independencia del camino o los caminos por los que tenga que transitar, una gran aportación a la causa de la lucha contra la despoblación y para la reactivación de esta agonizante España rural interior de la Celtiberia. Esto se lo debemos al Sr Burillo y a su equipo.
¿Pero qué aporta el proyecto, en concreto, a la causa?

Uno.- Un estudio muy documentado sobre la identidad histórica, cultural y territorial de todo lo que se define como área de la Serranía Celtibérica, que nos permite entender de un modo consciente los vínculos y rasgos comunes que nos unen a todo el ámbito celtibérico y ello hará, que nos sentimos más cercanos, identificados y solidarios entre nosotros, que buena falta nos hace.
Dos.- Un análisis concienzudo que pone delante de nuestros ojos la dramática realidad despoblacional y el estado agónico en que se halla sumida toda el área celtibérica, cuya visualización global, nos ayuda a entender que los problemas esenciales son los mismos en toda la Celtiberia y, por ende, las mismas han de ser, en general, las soluciones que se precisan y unitarios han de ser, asimismo, los esfuerzos que se requieren para revertir este proceso de agonía por otro esperanzador antes de que sea demasiado tarde.
Tres.- Una referencia o marca unitaria, “Serranía de la Celtiberia” o “La Celtiberia”, que   une en un solo concepto,  y en positivo, lo que hemos venido considerando hasta ahora  como áreas distintas, sin conexión entre sí, sin una historia y una cultura afín y sin una causa común por la que luchar.
Cuatro.- La demostración, con datos y estadísticas rigurosas,  de que todo el territorio Celtiberia se encuadra dentro de lo que se denomina Nuts-2 y que reúne las bases de despoblación, ruralidad y montaña, que se exigen en Bruselas para poder acogerse a las ayudadas  europeas que, como es sabido, se conceden en sucesivos periodos plurianuales, el siguiente de los cuales será en el 2020;  ayudas éstas, que ya reciben otras zonas europeas  de características similares, como Laponia.
Cinco.- Una herramienta para la acción, porque el proyecto está hecho con la intención deliberada de que sea asumido por la ciudadanía, las instituciones, los gobiernos de las cinco CCAA del ámbito Celtiberia y el Gobierno de la Nación y, finalmente, para darle traslado a Bruselas con la aspiración de que sea reconocido y reciba luz verde, a partir de cuyo momento, ya podríamos acogernos a las ayudas europeas por los tres conceptos citados, siempre que antes, hayamos sido capaces de ponernos de acuerdo en un programa de medidas de carácter finalista. Todas las tareas expuestas en este punto son muy difíciles. Pero difícil no quiere decir, imposible. Intentaré explicártelo en la carta siguiente.
Seis.- Una ocasión inmejorable y quizás única, de crear plataformas ciudadanas apartidistas y unitarias por doquier en toda la España rural interior de la Celtiberia, tanto para unir  reivindicaciones transversales y esfuerzos comunes, como para luchar dentro de cada Zona concreta por aquellos planes o medidas específicas (siempre transversales), como vienen haciendo las plataformas ya existentes.
El primer paso en este sentido, ya lo han dado las cuatro plataformas ciudadanas que se reunieron en Medinaceli el  día 18 de enero 2014, donde se aprobó apoyar e implicarse en el proyecto Celtiberia -incluido pertenecer al organismo unitario y representativo que se forme para impulsar el proyecto- así como dar continuidad a estos encuentros de las plataformas, a los que se irían incorporando las nuevas que se fueran creando. Las plataformas ciudadanas son, a mi juicio,  tan necesarias para impulsar el proyecto Celtiberia y, en general, para todo el proceso de la lucha contra la despoblación y por la reactivación de todo el territorio de la Celtiberia, que bien vale  la pena, Nicolás,  que te lo razone en otra misiva aparte.
En resumen, Nico, si reflexionas despacio sobre todo lo que aporta el proyecto, no creo que te sea muy difícil llegar a las mismas conclusiones que he llegado yo; esto es, que el proyecto Celtiberia contiene todo lo necesario, como para considerarlo la herramienta imprescindible de la que siempre tendremos que partir, tanto para impulsar las tareas que se están llevando a cabo ahora, como para otras distintas o nuevas  que sea preciso promover, si llega el caso.
 
 

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