miércoles, 24 de marzo de 2010
Despoblación: Contiene las 7 cartas anteriores sobre el tema
jueves, 18 de marzo de 2010
Retomo el asunto, Nicolás. (Despoblación 6)
martes, 9 de marzo de 2010
Y pacto de estado (IV). Hoy te hablo, Nicolás, desde la desesperanza
La causa es esta: Después de dedicar varios días seguidos a leer editoriales y artículos en un sin fin de medios y de escuchar a destajo declaraciones y tertulias en los diversos canales de televisión y emisoras de radio para conocer el máximo de opiniones sobre el pacto de estado; después de tanto husmear, no he encontrado nada que me indique con claridad, que alguna fuerza política quiera de verdad el pacto de estado o, al menos, no como yo lo entiendo.
En fin, Nico, aunque sólo sea por dejar testimonio escrito, paso a exponerte cómo concibo yo el pacto de estado y las ventajas que le veo a esta fórmula sobre cualquier otra, de cara a salir cuanto antes y lo mejor posible de la crisis.
Un pacto de estado no es la imposición de la fuerza que gobierna a las otras ni viceversa, sino un acuerdo sin imposiciones entre todas ellas, que sólo es posible alcanzar con generosidad y concesiones mutuas. No consiste tampoco en hacer acuerdos sobre medidas puntuales; sino sobre aquellas -no tienen por qué ser muchas- que sean esenciales y suficientes para una actuación eficaz contra la crisis. En cuanto a fuerzas, sólo cabe hablar de pacto de estado si están en él, al menos, los dos principales partidos del país. Para que su puesta en marcha sea eficaz, es imprescindible que todos los pactantes trabajen en la misma dirección y que la acción de gobierno se realice con la participación de todos ellos, sea formando parte del gobierno, sea a través de un órgano paralelo de control y seguimiento.
Por otro lado, el pacto de estado aporta cuatro ventajas esenciales, que no son posibles desde la gobernabilidad en solitario, ni con acuerdos puntuales con tales o cuales fuerzas. Son las siguientes:
1ª) Generar confianza. Trasmitir un mensaje de unidad de esfuerzos es condición sine qua nom, para generar la confianza que precisa la reactivación de la economía que, en las presentes circunstancias, no es posible conseguir si no es reactivando antes a la propia sociedad, cuya desmoralización, miedo e incertidumbre ha conducido a su paralización y que, en la medida que perciba seriedad, unidad y compromiso desde arriba, se empezará a dar cuenta que se halla ante un escenario mucho más seguro y fiable que antes y, en consecuencia, empezará a arriesgar más y dar pasos hacia adelante.
2ª) Ausencia temporal de confrontación política. Esta ausencia de confrontación partidista, que sólo es posible en el contesto de un pacto de estado, sirve para reconciliar, al menos temporalmente, a la ciudadanía con los partidos, cuya actual desafección es muy fuerte como consecuencia del rechazo que producen los enzarzamientos políticos en unos momentos en que tanto se precisa dejarse de peleas y centrarse en la unidad de esfuerzos, que la gente les demanda. Sirve, además, para que las medidas que se pongan en marcha no pierdan su eficacia como ahora, por llegar contaminadas o con dudas a la gente; con media sociedad diciendo, que vale y otra media, que de ningún modo.
3ª) Disponer de todas las vías creíbles para trasladar los mensajes a la sociedad. La gente suele darles más credibilidad o menos a las propuestas políticas en función de quien sea el emisor, lo cual es un gran problema para que las mismas penetren en la sociedad, pero que resuelve perfectamente un pacto de estado, ya que forman parte de él todos los posibles trasmisores y ello garantiza la conexión de los pactantes con la práctica totalidad de las sensibilidades y de los sectores sociales.
4ª) Implicar a todas las Instituciones. Es imprescindible para la puesta en marcha de las medidas del pacto de estado, que el conjunto de las instituciones se impliquen en su plasmación. Pero éstas no son sólo el Gobierno y el Parlamento de la Nación, sino también las CCAA, las Diputaciones y las Corporaciones Locales, gobernadas casi todas ellas por el PP y el PSOE, por lo cual, el pacto de estado es la única garantía para la implicación de todo el entramdo institucional y con ello, conseguir que las medidas desciendan y se apliquen en todos los ámbitos.
Estas grandes ventajas son imprescindibles para sacar a la sociedad de su desmoralización e incertidumbre, devolverle la confianza, dinamizarla y que eche a andar, pero un gobierno en solitario no las puede aportar, ni con pactos puntuales tampoco; sólo son posibles en el marco de un pacto de estado.
En las medidas a pactar, Nicolás, por ahora no quiero entrar. Y no lo hago, porque estoy convencido absolutamente que si de verdad quisieran los partidos hacer un pacto de estado, si de verdad lo consideraran su tarea prioritaria, si de verdad fueran sensibles a lo que les está demandando una buena parte de la ciudadanía, las medidas a pactar no serían jamás el impedimento para no lograrlo.
jueves, 4 de marzo de 2010
Pacto de estado (III). ¿Que razones hay ahora que no las hubiera antes?
El desacertado análisis de la crisis, negándola al principio ydiciendo después a cada momento, que al trimestre siguiente se empieza a remontar, mientras la realidad se encarga de demostrar que es larga, profunda y con grandes consecuencias sociales; el empecinamiento de gobernar en solitario sin entender y asumir que estamos ante una situación que desborda por completo a este gobierno y a cualquier otro que hubiera, y que exigía desde el inicio conseguir un pacto de estado, siquiera fuera para sintonizar con el deseo de unir esfuerzos que demandan la mayoría de los ciudadanos y, unido a ello, otros importantes errores y desatinos en la acción de gobierno, derivados en varios casos de la propia dificultad de gobernar en solitario en estas duras circunstancias, son las principales causas que explican, a mi modo de ver, el porqué del declive electoral del PSOE y de que Zapatero se haya visto obligado a cambiar la manera de hacer política y proponer, al fin, el pacto de estado.
Esos errores socialistas le iban de maravilla, electoralmente hablando, al PP. Este partido solo tenía que esperar a que llegaran las elecciones para conseguir el poder sin más méritos que los errores de su adversario. Y por si el proceso de deterioro del PSOE no marchaba a buen ritmo, ahí estaba su fácil recurso político de confrontación exacerbada para acelerarlo. Así se las ponían a Fernando VII.
Sin embargo, por más que queden camufladas las irresponsabilidades del PP y de los otros partidos ante la crisis, éstas en el fondo son las mismas que las del PSOE; pues si bien es cierto, que es al que gobierna a quien le corresponde tomar la iniciativa de proponer el pacto de estado que se necesita y que ha dejado pasar dos años sin hacerlo; no lo es menos, que al resto de las fuerzas políticas nadie les impedía pedirlo y, sin embargo, no han abierto la boca al respecto durante ese tiempo. Aquí todos han estado tan preocupados de hacer cálculos electorales, como enajenados del prioritario deber de impulsar la política de pacto de estado que necesitaba el país y la gente para salir cuanto antes y lo mejor posible de la crisis. Y ha tenido que suceder, que a una fuerza -a la que gobierna- le fallaran sus previsiones electorales, para que ésta cambiara su política y empezara a mover ficha a favor de ese necesario pacto de estado.
Es importantísimo que los ciudadanos seamos conscientes de que nuestro malestar con los partidos políticos ha sido el factor determinante que les ha obligado a sentarse alrededor de la mesa a intentar hacer ese pacto. Lo digo, porque no podemos bajar la guardia dado que los populares siguen resistiéndose al pacto de estado. Aquí no puede haber otra que: o el PP se integra en la propuesta de verdad y con voluntad, o que la ciudadanía le haga pagar las consecuencias de su insolidaridad, como antes lo ha hecho con el PSOE, por no actuar como debía. Y esta medicina debe servir también para cualquier otro partido, sea el que sea, que no quiera ir más allá de los pactos puntuales, los cuales servirían de muy poco en esta crítica situación.
Tras lo dicho, Nico, a través de estas tres cartas casi correlativas sobre el tema; solo me queda hablarte de los tres escenarios posibles que se abren en la negociación, dos de los cuales -los más probables- no tienen nada que ver con lo que es un pacto de estado y cambiarían poco las cosas. El domingo o el lunes te los comentaré
lunes, 1 de marzo de 2010
Pacto de estado (II)
Es un hecho evidente, que hasta el día 17-02-2010 nadie había puesto encima de la mesa ninguna propuesta de pacto de estado. También lo es, que desde el inicio de la crisis se ha venido actuando como antes, como si nada nuevo sucediera: El gobierno procurándose los apoyos habituales para intentar gobernar y la oposición haciendo de tal a su estilo; es decir, abroncando mucho y proponiendo poco.
Seguir con la misma política de confrontación ante un panorama que de súbito se tornó tan distinto, ha supuesto, a mi juicio, perder dos años, durante los cuales no se han asumido los deberes que la situación del país y de sus gentes demandaban; dos años sin admitir que dos crisis -la del ladrillo y la general- de tanta envergadura y consecuencias ambas-, obligaba sí o sí a hacer la política temporalmente de otra manera; obligaba a reconocer que salir pronto y lo mejor posible de una situación como ésta, no era posible desde la acción del gobierno solamente y requería dejar de lado las banderías partidistas y electoralistas y arrimar todos el hombro en la misma dirección a través de un gran pacto de estado.
La verdad, Nicolás, que el patio político aquí en España, no está para renuncias temporales partidistas y electorales, ni para la altitud de miras y espíritu solidario que requiere un acuerdo de este alcance. Por el contrario, el quehacer político desde hace varios años está impregnado de un electoralismo y un partidismo sectario que lo inunda y lo envenena todo y que se viene ganando a pulso la antipatía y el rechazo de la ciudadanía, cuya inmensa mayoría no está afiliada a ningún partido.
Aunque con decepción, la gente, mal que bien, ha ido soportando estas mezquinas maneras de hacer política hasta el estallido de las crisis, pero cuando sus consecuencias han empezado a dejarse sentir en millones de hogares, el malestar y el rechazo ciudadano contra la política de confrontación de los partidos y por no querer unir sus esfuerzos para intentar salir cuanto antes de tan devastadoras crisis, ha ido aumentando sin cesar. La magnitud de este desencanto está expresado en las encuestas, según las cuales, los partidos (se entiende que están para ser la solución y nunca el problema) son percibidos por la ciudadanía como el segundo problema del país, por detrás del paro. ¡Qué vergüenza!
Para nada comparto la opinión de quienes dicen que esta desafección política de la ciudadanía hacia los partidos es muy peligrosa y no hay que dejarse llevar por ella ¡Ya está bien de parapetarse siempre en la misma cantinela! Yo, Nicolás, me revelo contra esa indignante pretensión de coartar el libre sentir de los ciudadanos y me identificado con todos los que sienten malestar contra las fuerzas políticas por llevar dos años sin querer hacer nada a favor de un gran pacto de estado anticrisis. Me uno a esa corriente, Nico, consciente de que en esta ocasión es un rechazo cargado de razón; consciente de que es bueno y necesario que siga y aumente ese malestar hasta que haya pacto; consciente de que el malestar ciudadano es el factor determinante que ha forzado, por fin, al Presidente del Gobierno a mover ficha y proponer un pacto de estado en el Parlamento de la Nación, del que durante dos años (730 días) ni el Gobierno ni ninguna fuerza política ha querido saber nada. El jueves, Nico, te mandaré otra carta abundando en otros aspectos importantes del tema.
jueves, 25 de febrero de 2010
Oportunísima propuesta parlamentaria de IU
“El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a albergar el emplazamiento del ATC que asegure la consecución del mayor consenso social, territorial e institucional, especialmente con las Comunidades Autónomas y Entidades Locales afectadas”
La propuesta primitiva de IU era, que se suspendiera el actual proceso para la instalación del ATC, por estar viciado de origen y se iniciara otro proceso más democrático y trasparente; pero ante la falta de apoyos para sacarla adelante, la sustituyó “in voce” por la que te acabo de trascribir para que pudiera tener el voto favorable de las otras fuerzas de la cámara.
No es, ni podía ser, una propuesta concretísima, porque había que someterla a la votación de sus Señorías, muchas de las cuales se mostraban reticentes a poner cualquier condición de consenso como requisito para instalar el ATC en un lugar determinado, pero, no obstante, deja lo suficiente claro, que se precisa del consenso para ello. Es, por otro lado, una Proposición audaz y oportunísima que, al menos a nuestra provincia, le llega en el momento justo. Le llega, en pleno proceso del rechazo generalizado de las fuerzas políticas, ayuntamientos, sindicatos, agricultores, empresarios y asociaciones y movimientos de todo tipo y condición de nuestra provincia. Le llega, cuando el Gobierno y el Paramento de nuestra Región se han pronunciado en el mismo sentido que nosotros, los guadalajareños. Y le llega, en vísperas de la manifestación del día 27 a las 6 de la tarde en Guadalajara, que debe servir para rubricar masivamente que aquí, en nuestra provincia, no sólo no hay consenso, sino que existe un rechazo generalizado, compartido, además, por las dos instituciones que legislan y gobiernan en la Comunidad Autónoma.
No nací ayer, Nico, ni me considero un ingenuo y, por tanto, tengo muy claro que a pesar de la citada proposición no está conseguido todavía el objetivo de que no se instale el cementerio nuclear en Yebra. Pero tengo igual de claro, que este acuerdo parlamentario nos va ayudar muchísimo, siempre y cuando no perdamos de vista, que lo determinante es seguir mostrando el rechazo contundente y generalizado desde nuestra provincia, como lo estamos haciendo y sin bajar la guardia en ningún momento, por si las moscas.
Tú sabes, Nicolás, que no milito en IU ni en ningún partido, pero eso no me impide dejar de reconocer el gran balón de oxígeno que la audaz propuesta de esta fuerza acaba de aportar a la causa Anticementerio Nuclear de nuestra provincia y agradecérselo muy sinceramente
Hoy, me parecía relevante resaltar lo que a aquí te cuento; pero no olvido que tengo pendiente contigo otra carta sobre el pacto de estado. La recibirás en breve.
viernes, 19 de febrero de 2010
Pacto de estado (I)
Históricamente los pactos de estado en cualquier país han acontecido ante situaciones críticas. Suelen fraguarse para defenderse de una agresión exterior, para rehacer un país destruido por una guerra, ante una gran catástrofe natural o ante una crisis de grandes dimensiones. No son, pues, lo habitual en política, sino lo excepcional.
Debemos distinguir absolutamente, Nicolás, entre una circunstancia excepcional como ésta y lo que es un escenario político habitual, en el cual, también se hacen pactos de legislatura, de envestidura, sobre presupuestos u otras medidas determinadas, con el fin de tener respaldos suficientes para gobernar. Pero estos pactos. propios de situaciones normales, no tienen nada que ver en absoluto, con la naturaleza y envergadura de un pacto de estado para superar una crisis como ésta. Este pacto, para ser tal, requiere del compromiso de todas o las principales fuerzas del país e implica la unidad de esfuerzos en torno al programa pactado y, a partir de esa actitud ejemplarizante, generar confianza en la ciudadanía, estimularla e involucrarla en la tarea y, con todo ello, conseguir que los resultados tengan un efecto positivo multiplicador.
Un pacto de esta naturaleza, no se olvide, es un pacto entre adversarios políticos, que obliga a tener generosidad y altitud de miras, a poner por delante los principales problemas del país y de la gente, a renunciar por todas las partes a ciertas cosas para hacer posible el acuerdo, a dejar temporalmente de lado los intereses partidistas y electorales y los sectarismos que lleva aparejados y a ponerse a luchar junto al adversario político por el mismo objetivo temporal.
Si compartes estos criterios, Nico, será mucho más fácil que puedas entender mi carta siguiente, en la que te hablaré de por qué no creo que se llegue a un pacto de estado, ni siquiera ahora que se ha propuesto formalmente por primera vez. Ojala que el miedo a pagar un alto precio electoral ante la sociedad, sea condicionamiento suficiente para que el pacto se fragüe y tenga que tragarme mis palabras. Nada me gustaría más, que ser yo el equivocado.
martes, 16 de febrero de 2010
Luchar contra el cementerio nuclear, es también luchar contra la despoblación
Yo, Nico, no lo veo así. En primer lugar, porque el momento para luchar contra el Cementerio Nuclear es este y no otro. Este es el instante justo de demostrar que aquí no sólo no existe el consenso del que se habla para adjudicar el Cementerio Nuclear, sino que, además, hay un rechazo fuerte y generalizado. Y si luchar es luchar y no, simplemente, cubrir apariencias para justificarse; este blog, desde su modestia, también debe sumarse a la causa y aportar su grano de arena, pues como dice el refrán: Un grano no hace granero, pero le ayuda a hacerlo a sus compañeros.
Y en segundo término, porque es una gran equivocación, a mi juicio, pensar que luchar contra el Cementerio Nuclear en Yebra, va desligado de la pelea por el desarrollo y la repoblación humana de las tres cuartas partes del territorio de nuestra provincia, tan precisada de ambas cosas.
No olvides, que estamos hablando de un basto territorio de caracterísiticas rurales y muy despoblado, que abarca a toda la provincia, excepto la capital y el corredor del Henares y que requiere para desarrollarse de un modelo, donde hay que tratar de poner todas las empresas posibles (siempre que no sean especulativas, contaminantes o peligrosas) que, en nuestra Comarca pueden gestarse al amparo de la autovía cuando se construya y de la imprescindible mejora de todas las telecomunicaciones. Pero en cualquier caso, una buena parte de las posibilidades de desarrollo y de fijar población en la Guadalajara rural, pasa por una política sostenible medioambiental de montes, turística y agrícola, donde las marcas de calidad, de origen, de turismo, etc. deberán rodearse de una imagen limpia y atractiva, que las haga creíbles, lo cual sería inviable si se nos tuviera que conocer, como la provincia del Cementerio Nuclear o la provincia de las minas de uranio, batalla esta segunda, que ya parece ganada.
Dicho de otro modo: A los once compromisos que la JCCM adquirió con la Otra Guadalajara, para el desarrollo y la repoblación humana de esta Comarca, le han aparecido dos obstáculos por el camino –las minas de Uranio y el Cementerio Nuclear- sin derribar los cuales, esos compromisos, aunque se cumplieran los once, tendrían unos resultados infinitamente peores, que quitándose del medio ambos excrementos.
Ten presente, que visto desde fuera, el nombre de la provincia –de ésta y de cualquier otra- es una referencia tradicional muy acuñada y mucha gente no entraría a verificar si el Cementerio Nuclear está a 150 Km de nuestra zona, que es la distancia que nos separa de Yebra, o está más cerca; sino que asociaría las palabras Guadalajara y Cementerio Nuclear y ello le bastaría para dejar de interesarse, lo cual nos perjudicaría a nosotros también y nos haría perder muchos potenciales clientes de nuestros productos turísticos, medio ambientales, agrícolas etc.
Si me queda tiempo, te hablaré otro día del tema de actualidad: el pacto de estado para salir de la crisis. Por si me fuera imposible, te adelanto el resultado, que es lo único seguro: No habrá pacto. Lo quiere y lo necesita la sociedad, sí, pero lamentablemente, no lo quieren los partidos.
CEMENTERIO NUCLEAR
LAS REPERCUSIONES QUE TENDRÍA EN LA ZONA DE MOLINA
Viernes 19 de Febrero - 8 de la tarde
Iglesia de Santa María del Conde (Molina de Aragón)
Ponentes: Susana Atance y Francisco Castejón
Organiza: Plataforma Anticementerio Nuclear de Guadalajara
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jueves, 11 de febrero de 2010
Admirada Alcaldesa
Mi admiración no proviene de estar de acuerdo con tu idea, que no lo estoy, sino por decidir llevar el asunto directamente a tus representados y considerar soberana la decisión de tus vecinos, a pesar de que no salió lo que tú proponías. Y por otra cosa más: No sólo no sucumbiste a las presiones de ENRESA -empresa pública dependiente del Ministerio de Industria- instándote a que tomaras el acuerdo en el Pleno sin consultar a tu pueblo, sino que, además, tuviste la valentía de criticarlo públicamente.
¡Qué trasparente y qué auténtica eres, Yolanda! Nada te hubiera impedido legalmente seguir las pretensiones de ENRESA -las bases del concurso del Ministerio de Industria sólo exigían un acuerdo por mayoría en Pleno municipal, sin consultas ni consensos previos de nadie- y, sin embargo, no quisiste acogerte a ello. Entendiste, por el contrario, que un asunto estratégico de esta transcendencia no era propio que lo decidierais solo los ediles en un Pleno y decidiste trasladarles el asunto a tus vecinos, para que ellos decidieran.
Como el proceso se acabó en esa asamblea vecinal, nos hemos quedado sin saber si tú y tu pueblo os habríais quedado ahí, de triunfar el sí; o si por el contrario, hubierais buscado a continuación el consenso con toda la comarca afectada e incluso con la propia capital, dada la proximidad con tu pueblo. Pero da igual, el caso es, que tú y tu ayuntamiento actuasteis con plena trasparencia y democracia, y eso es lo que cuenta; eso es lo que os acredita como cargos públicos que merecéis el respeto, la confianza y la admiración de vuestros vecinos y de toda la gente de bien, porque no aceptar presiones, convocar la asamblea vecinal y preferir arriesgarse a perder, antes que privarle a vuestros vecinos de decidir por ellos mismos en un tema de tanto calado, es un gesto lleno de honradez, dignidad y espíritu democrático
Con vuestra manera tan democrática de actuar, Yolanda, habéis dejado con el culo al aire al Ministerio de Industria, cuyo “olvido” de dejar fuera del concurso cualquier requisito relativo a consultas y consensos locales, comarcales, provinciales y regionales, ha sido la manera deliberada que ha utilizado el Ministerio para darles cobertura legal y dejarles el camino expedito a algunos ediles, que estaban esperando precisamente unas bases así. Y detrás de toda la oscura jugada, un Ministro que se jactaba de que los ayuntamientos acudirían como moscas a su solicitud; quizás confiando, en que miles de ellos, sobre todo de la España interior, al estar tan desatendidos y tan urgidos de desarrollo y de fijar población, no les quedaría otra, que claudicar.
Pero hete aquí que el Sr Ministro, se ha topado con el 99,99% de los ayuntamientos de España, que haciendo gala de una dignidad muy superior a la suya, le han echado la espalda a su torticera propuesta de Cementerio Nuclear. Quizás tampoco se esperara, que entre los escasos ayuntamientos dispuestos a hacer la solicitud, saldría uno -el tuyo, admirada Alcaldesa- que no sólo no se iba a dejar manejar, sino que con su postura democrática y trasparente dejaría al descubierto, no sólo al Ministro, sino también a esa minoría ínfima de ediles insolidarios, cuya obsesión ha sido evitar a toda costa la consulta a sus vecinos y a los pueblos de su comarca para que nada ni nadie pudiera poner en dificultades su exacerbada codicia. Atentamente.
lunes, 8 de febrero de 2010
La falacia del desarrollo y la creación de empleo con el ATC
No me entretengo, pues, en aportarte datos y prefiero dedicar el tiempo a comentarte las razones que, a mi juicio, tenemos los ciudadanos para participar en los actos de la Plataforma y singularmente en la gran manifestación contra la instalación del Cementerio Nuclear en Yebra. Tan sólo recordarte dos fechas: la del 27 de febrero a las 18 horas en Guadalajara, que es el día elegido por la Plataforma para la magna manifestación y también la del día 19, fecha en que la misma dará una charla informativa en Molina (Santa María del Conde, 20 horas), para la gente de esta comarca.
Hoy quiero dedicar unas líneas a la falacia del Ministerio de Industria y de ENRESA que pretenden convencernos de lo siguiente: el cementerio nuclear no supone ningún peligro, ni perjudica al medio ambiente y, además, es muy beneficioso para el municipio donde se instale y para los pueblos de alrededor, porque crea desarrollo y muchos puestos de trabajo fijos.
Si fueran ciertas esas bondades, el premio sería auténticamente extraordinario y dejaría como unos idiotas a los miles de ayuntamientos, que estando tan acuciados o más que el de Yebra y los otros peticionarios, no han querido solicitarlo. Pero es que, además, al municipio elegido le ingresan todos los años en sus arcas municipales un dineral cifrado en cientos de millones de las antiguas pesetas. Y lo reciben, así, por las buenas, sin necesidad de recurrir a las armas para conseguir el botín y sin que se pueda considerar el caso de corrupción, ni de soborno de ediles, ni de nada por el estilo, pues una Orden del Ministro de Industria le da cuerpo legal a tan malévolo e inmoral dispendio del dinero público.
Cuentos de hadas aparte, lo prometido por el Ministerio de Industria y ENRESA en desarrollo y empleo, es pura falacia y una ofensa a la inteligencia de los ciudadanos. Esos empleos fijos que prometen, Nicolás, sean cien o sean quinientos, no son por lo general para trabajadores de la zona, ni tampoco empleos nuevos, sino que se realizarán por los propios trabajadores de las empresas a las que se les asignen las obras, como no puede ser de otro modo; empresas, por otra parte, que vendrán de fuera y que, por el tipo de trabajo a realizar, dispondrán de mucha maquinaria y escasa mano de obra. Y, en cuanto se acabe la construcción de la planta, se marcharán a otra parte y se quedará el pueblo con la misma vida laboral de ahora, pero con un cementerio nuclear por los siglos de los siglos, con todos los peligros y mala imagen que ello conlleve.
Dicen, por otra parte, que harán un centro tecnológico asociado a la planta para investigaciones y estudios nucleares. Pues bien, Nicolás, no creo que ni el más necio de los mortales pueda creerse que eso dará puestos de trabajo a los residentes del pueblo donde esté ubicado el cementerio. Esas son tareas de altísima cualificación, cuyos investigadores vivirán en alguna ciudad y no en el pueblo del cementerio nuclear.
Visto desde el lado económico, que es de lo que hoy hablamos, el pueblo que se cargue con el cementerio y todos los de alrededor, no podrán ya por nunca jamás, potenciar el turismo, ni la agricultura alternativa y ecológica, ni las denominaciones de origen, ni nada que tenga que ver con el desarrollo sostenible, porque el cementerio nuclear, sus peligros y su imagen, lo hacen absolutamente inviable. Es decir, se quedarán peor que los demás pueblos, pero eso sí, con un ayuntamiento millonario para hacerles a las gentes del pueblo todas las excursiones que quieran y cantar el Asturias Patria Querida y, sin duda alguna, que con un empleo garantizado y lo que haga falta, para los ediles que se han prestado a la turbia jugada.
Dentro de dos o tres días te mandaré una carta abierta que le estoy haciendo a la Alcaldesa de Bernuy de Porreros (Soria), que quiso defender el cementerio para su pueblo, pero desde el consenso democrático, la transparencia y la dignidad.
martes, 2 de febrero de 2010
Todos a una contra el Cementerio Nuclear
jueves, 28 de enero de 2010
Magnífica noticia: La Plataforma Anticementerio Nuclear se reune mañana 29 con el Sr Barreda, Presidente de la JCCM
Tras restregarme un par de veces los ojos y ver que era cierto, eliminé inmediatamente lo que te estaba escribiendo, para que... tú y yo, los dos, desde nuestra humilde insignificancia, les mostremos toda nuestra solidaridad y aliento a los miembros de esa Plataforma y les digamos, que confiamos en ellos, que gracias a su perseverante lucha a lo chino chano, hoy todos podemos reconocer que sus esfuerzos permanentes y en primera línea, no han sido baldíos y que nadie mejor que ellos, para llevar la voz y la inquietud de la provincia al Sr. Presidente de la JCCM contra la instalación del Cementerio Nuclear en Yebra. Nadie mejor que ellos, para defender con dignidad y argumentos la postura de la provincia en este tema.
Es también el momento, Nicolás, para reconocerle al Sr. Barreda su posición permanente contraria a que se pongan cementerios nucleares en nuestra provincia, para pedirle, asimismo, que no sucumba ante las presiones, que sin duda alguna le estarán llegando desde importantes poderes y para agradecerle su disposición a entrevistarse con un movimiento civil y ciudadano tan significativo en la lucha contra el cementerio nuclear en nuestra provincia, como es la citada Plataforma.
Los ciudadanos de esta provincia vamos a estar muy atentos a los resultados de la entrevista y esperamos, que de esa reunión salgan compromisos firmes y nítidos contra el Cementerio Nuclear en Yebra.
También debemos saludar, Nicolás, como muy positiva, la idea de la Plataforma de solicitarle una entrevista a la Sra. Cospedal, porque sería deseable y bueno para esta causa, que la representante del PP dejara a un lado, lo que muchos ciudadanos percibimos como una calculada ambigüedad y se posicionara abierta y decididamente en contra de la implantación del Cementerio Nuclear en Yebra, que es lo que demanda el actual momento.
lunes, 25 de enero de 2010
La solicitud del cementerio nuclear en Yebra. Un buen momento para dejar cada cosa en su lugar
El acuerdo de almacenar en un único lugar los residuos altamente radioactivos de todas las centrales nucleares, se tomó por unanimidad en el Parlamento de la Nación en diciembre de 2004, entre cuyos parlamentarios, no se olvide, estaban también los del PP y del PSOE de Castilla-La Mancha. Esa decisión podrá ser todo lo legal y representativa que se quiera, pero es, a mi juicio, una irresponsabilidad, dicho sea con todos los respetos hacia sus Señorías. Una determinación así, solo cabía tomarla tras acordar previamente un proceso que pusiera fin a las Centrales Nucleares y, mientras tanto, funcionar a través de las ATI, o sea, seguir almacenando los residuos donde está ubicada cada central nuclear. Aquel fue un acuerdo parlamentario entre fuerzas que están a favor de la energía nuclear y fuerzas que no lo están. Y en tal situación, el primer deber de los que no están por la continuación de las centrales nucleares era intentar llegar a un pacto estratégico ampliamente mayoritario. Y si fuera necesario, convocar un referéndum, ya que se trata, nada menos, que de la seguridad de todos los españoles. Tras ello, y sólo tras ello, sería el momento de decidir qué hacer con los residuos altamente contaminantes. Sólo tras ganar la batalla del cierre de las centrales nucleares se puede empezar a valorar si es mejor continuar como ahora con los cementerios de residuos individualizados donde están las centrales nucleares o, por el contrario, apostar por un cementerio único centralizado, a pesar del riesgo que supone trasladar por las carreteras españolas durante los días que dure el proceso del almacenamiento de todos los residuos en un único lugar. Pero ¿Y si se imponen los pro nucleares? En ese supuesto, lo que habría sucedido es, que el voto de las fuerzas no nucleares habría servido en bandeja el respaldo legal de un cementerio centralizado a los partidarios de la energía nuclear, o lo que es lo mismo: el respaldo para duplicar el riesgo existente, ya que eso significa dar luz verde al trasiego permanente por las carreteras de España de un material capaz de crear una inmensa catástrofe a poco que haya un escape en un bidón o que un camión tenga un accidente. Y si el trasiego de esos materiales, aunque sea sólo por unos días, conlleva sus riesgos, sobra decir lo que supondría el trasiego permanente hasta quien sabe cuando. Por otra parte, los criterios por medio de los cuales se convoca a todos los ayuntamientos de España a presentar su candidatura de instalar en su término municipal el cementerio centralizado, salieron de una Comisión Interministerial nombrada al efecto, por Real Decreto de 775/2006 de 23 de junio, que son los que ha aplicado después el Ministerio de Industria a través de la Secretaría de Estado de Energía al hacer la convocatoria. Es pues, en esa Comisión gubernamental, donde se coció la indecente jugada de tirar una red llena de billetes a todos los ayuntamientos de España a ver si había alguno que se dejaba comprar y aceptaba colocar en su término el cementerio nuclear centralizado. El ejemplo de dignidad que han dado los 8.200 ayuntamientos de España, echándole la espalda a esa sucia jugada de la Comisión Interministerial a pesar de las necesidades económicas y de desarrollo que tienen, no puede quedar manchado por algunos ediles vendidos de Yebra y/o de otros dos o tres municipios más, indignos del cargo que ocupan. Muy por el contrario, ese gran ejemplo debería servir, para que a esos pocos ediles se les llene la cara de vergüenza, retiren su propuesta, dimitan y se dediquen a otra cosa, y para que el Ministerio de Industria deje desierta la convocatoria, se retome el tema en el Parlamento y se hagan las cosas como se tienen que hacer. Debes saber, Nicolás, por concluir con los antecedentes, que a pesar de que se estén haciendo las cosas de un modo tan irresponsable como es, el que un asunto estratégico de interés Nacional como este se deje depender de lo que decidan unos ediles vendidos de un pueblo determinado, el Presidente Zapatero prometía algo muy distinto en el 2006 con motivo del debate del Estado de la Nación. Prometía esto: “Y paralelamente también está el tema de los residuos, que exige, sin duda alguna, un amplio consenso social de organizaciones defensoras del medio ambiente, que exige el mayor consenso territorial posible y ojala el mayor consenso político, porque, como muy bien sabe S.S., es un problema de hondo calado” ¿Dónde está ese amplio consenso social y territorial prometido? . Dicho en positivo: No hay duda posible, que si el Presidente respeta su propia promesa, no habrá cementerio nuclear centralizado en Yebra, porque aquí ya tiene el consenso que decía, dado que todos los defensores del medio ambiente, todo el territorio y todas las fuerzas del mismo estamos en contra de ese cementerio. En breve te mandaré otra carta exponiéndote mi opinión del porqué debemos rechazar que se ponga el cementerio centralizado en nuestra provincia y de lo que creo que podríamos hacer para impedirlo.
martes, 19 de enero de 2010
La causa es la misma (Despoblación 5)
Te lo digo, porque de tus cartas parece desprenderse que, en cierto modo, las consideras cosas distintas, que precisan para resolverse de medidas diferentes, y también creo que interpretas, que nos estamos volcando principalmente en la repoblación humana y no tanto en resolver las necesidades de los que ya vivimos en el medio rural. Y no es así, Nicolás, porque todo va unido y todo requiere de las mismas medidas.
Así, por ejemplo..... conseguir unas infraestructuras y unos servicios dignos y modernos en el medio rural, no sólo lo precisamos para mejorar la oferta con la que atraer a los nuevos pobladores, sino también para lograr mayor calidad de vida a quienes ya vivimos en el medio. Una buena sanidad y escolaridad o unos buenos trasportes, carreteras, telecomunicaciones, etc. son un fuerte instrumento para la repoblación humana, ciertamente; pero también para mejorar nuestra propia calidad de vida.
De igual modo, cuando hablamos de emplear a centenares de familias en las tareas silvícolas de bosques, estamos propiciando el incremento de población, sin ninguna duda, pero al mismo tiempo atendiendo una necesidad vital para quienes vivimos en el medio rural y para toda la sociedad, ya que los montes por las funciones que realizan son, como el agua, bienes necesarios y de interés estratégico para todos.
Asimismo, cuando decimos que se pueden crear un buen montón de puestos de trabajo en tareas municipales de conservación y mantenimiento de nuestros municipios y en torno a la creación de pequeños complejos multiservicios en los pueblos, no sólo estamos haciendo una propuesta para la repoblación humana de nuestra comarca, sino también para solucionar necesidades básicas, que redundan directamente en la mejor calidad de vida de los vecinos.
Cuando, por otra parte, se demanda especial apoyo a las iniciativas privadas, ejerciendo, incluso, la discriminación positiva para paliar o compensar las menores posibilidades de mercado del medio rural, en comparación a otros lugares, la propuesta sirve lo mismo para atraer nuevos pobladores, que para quienes ya viven aquí y quieren montar un negocio o consolidar el que ya tienen.
Y por último, todo el mundo entiende, sin necesidad de explicaciones, que recuperar población en nuestros pueblos, es determinante para la supervivencia del comercio y de todos los negocios que dependen principalmente de la demanda local.
Ya sabes, Nico, como siempre: Ante todo, no cerrar el tema en falso. Si tras estas letras sigues discrepando, me lo dices y me lo concretas bien, y si te convence lo que te explico, seguimos adelante, que nos queda mucho todavía por comentar.
miércoles, 13 de enero de 2010
Ya vale de tópicos sobre las nevadas de la comarca
domingo, 10 de enero de 2010
Forcemos la cerradura (Despoblación IV)
Pero lo más increíble de todo es, que desde la sociedad en general y desde la del medio rural en particular, tampoco hemos venido demandando esas mejoras hasta ahora. Muy por el contrario, la aceptación de que las infraestructuras y servicios eran cosa de las grandes urbes, que no del campo, se han instalado de un modo tan mecánico y enajenado en la conciencia de la gente, que nos ha llegado a parecer normal. Y peor aún: lo hemos asimilado como si formara parte de una de esas realidades universales inmutables; es decir, con el mismo realismo que asimilamos que la muerte nos llegará a todos o que amanece cada mañana.
Ni que decir tiene, que..... a los gobiernos nacionales y autonómicos de turno, les ha ido maravillosamente bien, ya que les permitía dejar de lado y sin costes electorales, estas obligaciones suyas con el medio rural y ahorrarse con ello un dineral, que han ido derivando hacía otras áreas con mayor densidad de población y, por lo mismo, con mayor interés electoral. Y esto viene siendo así, a pesar de los derechos constitucionales que nos asisten y a pesar de que la carta magna y las leyes que la desarrollan obliguen a las CCAA a atajar los desequilibrios en su ámbito territorial y de que se haya asignado, a tal fin, un Fondo de Solidaridad Territorial.
Los desequilibrios dentro de cada Comunidad Autónoma son, ante todo, desigualdades entre la ciudad y el campo, manifestadas de un modo más antagónico en todo el basto territorio de la España interior. Obviamente, para atajarlas o al menos paliarlas, hacían falta leyes con planes estratégicos de desarrollo rural que, sin embargo, no han empezado a ver la luz hasta el año pasado. O sea, un cuarto de siglo después de que fuera ya un mandato constitucional con una Ley Orgánica por medio y una dotación de fondos.
En resumidas cuentas, como la sociedad civil no hemos presionado y la oposición política para estos menesteres no está ni se le espera, los gobernantes de uno y otro signo se han permitido el lujo de demorar las principales necesidades del medio rural un cuarto de siglo. ¡Un cuarto de siglo, Nicolás, que se dice pronto! Esperemos que no se pasen otros veinticinco años para poner en marcha los citados planes, que vista la experiencia, así sucedería si la sociedad civil del medio rural siguiera cruzada de brazos.
Cuando te hablo de infraestructuras y servicios, Nicolás, me estoy refiriendo obviamente, a la sanidad, los trasportes, las carreteras, la enseñanza, la vivienda, las telecomunicaciones, la atención de los montes, etc.; es decir, a necesidades desatendidas políticamente, pero que son derechos imprescindibles para la calidad de vida de quienes habitamos en el medio rural y también, para disponer de una oferta lo suficientemente atractiva de repoblación, en la que además de naturaleza, aire sano y tranquilidad, podamos ofrecer unas infraestructuras y servicios dignos de nuestros días. Y con todo ello, poder competir con las ciudades en condiciones no ya de igualdad, sino de superioridad, respecto a toda esa gente que se está planteando vivir en relación con la naturaleza y/o regresar a sus orígenes. Seguiremos, con el tema, que es muy largo.
lunes, 4 de enero de 2010
Dos opciones disitintas de vida y punto (Despoblación III)
Y bien, Nicolás, si hablamos de repoblación humana, lo primerísimo de todo será, creo yo, saber si existe gente suficiente que quiera vivir en los pueblos, como para que pueda ser viable un proceso de estas características.
A falta de encuestas con la pregunta concreta de: ¿Dónde prefiere vivir Vd., en la ciudad o en el campo?, que si las hay, no las he visto, me he documentado a través de..... los informes y estudios sociológicos que me han parecido más rigurosos y fiables y, asimismo, he constatado por mí mismo las opiniones y el sentir de mucha gente, y puedo asegurarte, que las tres conclusiones que aquí te expongo, están fuera de toda discusión y nos sirven para el tema que nos ocupa.
La primera, que vivir en el campo o vivir en la ciudad son, ante todo, dos opciones de vida muy distintas. Tan diferentes, que ni siquiera caben las comparaciones. La segunda, que para la gente en general son alternativas excluyentes y con la misma fuerza que cada quien defiende su opción, descarta la otra. Y la tercera, que nos hallamos en un proceso en el que decrece la atracción por vivir en la ciudad, al tiempo que la opción del medio rural va ganando terreno y recuperando dignidad; cosa lógica, por otra parte, porque la cantinela de que las grandes urbes suponían el paraíso y los pueblos el purgatorio, era tan artificial que, aunque no hubieran intervenido otros factores, el simple transcurrir del tiempo se hubiera bastado para desmontar semejante aberración.
Pero una cosa es la inclinación por una de las dos opciones y otra que las circunstancias nos permitan a todos vivir en el medio que deseamos. Quienes habitamos en el medio rural, no hay duda posible que vivimos donde queremos vivir, ya que es una opción a prueba de vocación, mantenida a contracorriente del pensar mayoritario y a pesar de las carencias en calidad de vida por la desatención política. No ocurre lo mismo, en cambio, con la gente que vive en la ciudad, en la cual, la insufrible masificación y otros factores negativos que se están agudizando, en los que ahora no entro, hace que las personas más proclives a vivir más relacionadas con la naturaleza y/o a retornar a sus raíces, se estén planteando vivir en el medio rural.
Son tendencias minoritarias, aunque significativas y en crecimiento, que de materializarse, servirían para darle un vuelco a la repoblación. Pero por ahora, es sólo una esperanza, que para transformarse en realidad necesita que esas gentes superen sus actuales condicionantes profesionales, laborales o familiares de los que no siempre es fácil desprenderse. Y por otro lado, como es lógico, que el mundo rural les ofrezca, aparte de aire, naturaleza y tranquilidad, otras condiciones dignas de calidad de vida, de las que te hablaré en la carta siguiente sobre despoblación
La emigración también puede ser otro elemento complementario que ayude a repoblar, pero sólo una parte de la misma, ya que en ellos se repite nuestro esquema, y la mayoría han venido con la idea de vivir en la ciudad, aunque vivan peor.
lunes, 28 de diciembre de 2009
¡Ay si Azaña y Ortega levantaran la cabeza!
Las fuerzas políticas -unas más que otras y quizás con excepciones- están imponiendo en el día a día una manera de hacer política tan sectaria y crispante, que es la propia política la que queda malparada. Es como si ya no contaran los programas, las propuestas y los argumentos y lo prioritario, o casi único, fuera descalificar al contrario, tirarse los trastos a la cabeza y ver quien le echa más mierda al otro.
Esta política tan mezquina, lo contamina todo y engulla y devora cualquier debate serio, propuesta o Ley que se cruce por el camino. Y, si siempre es lamentable una deriva así, mucho más lo es en estos momentos, con dos crisis encima, la general y la propia del ladrillo, que no demandan precisamente reyerta política, sino todo lo contrario, las renuncias partidarias necesarias, para que sea posible un pacto anticrisis entre adversarios políticos, que facilite poder salir de ella cuanto antes y lo mejor posible. Es lo que precisa y quiere la mayoría de la sociedad, pero que no se le da. De ahí, Nicolás, el rechazo y antipatía creciente hacia la política que se está generando en la gente, cuyo alcance no te lo digo yo, te lo dicen las encuestas.
Pero esta desafección social hacia la política, no ha surgido de súbito, sino que viene produciéndose desde hace mucho tiempo, y no sólo por la forma de hacer política, que por supuesto, sino también como consecuencia de la tremenda burocratización que ésta ha adquirido y por la ausencia de mecanismos de participación política desde la base, que ni siquiera se da, salvo excepciones, dentro de los propios partidos. Pero esto, Nico, es muy largo de explicar y hay que racionarlo. De momento quédate con la idea.
Descartadas por abominables las dictaduras y los regímenes de presidencialismo populachero y totalitario, y a la espera de que puedan surgir referentes en alguna parte de democracias más justas y auténticas que el modelo occidental; sólo nos queda, por ahora asidnos a este viejo sistema de democracia que, como definen muchos teóricos de la cosa pública es, pese a todo, la única opción menos mala de las conocidas; pero que, sin embargo, está poniendo en peligro nuestra clase política con su decepcionante comportamiento, ya que a las posturas totalitarias, revestidas de populismo o no, se les está sirviendo en bandeja lo que precisan para prosperar: el desencanto ciudadano.
Hay mucha tela que cortar, Nicolás. Por mi parte, me gustaría seguir hablando del tema, pero orientándolo todo hacia la sugerencia de ideas para cambiar las formas de ejercer la política y mejorar la calidad de la democracia, que es por donde pasa la solución.
Cómo me acuerdo ahora, Nicolás, del libro: “Dos Visiones de España” que te regalé, en el que se recoge el debate parlamentario entre Azaña y Ortega y Gasset. ¿Recuerdas la altitud de miras, riqueza de argumentos y ausencia de descalificaciones mezquinas con que defendían sus propuestas y dirimían sus diferencias? Con ellos al frente, Nicolás, no se habría llegado nunca a una política tan crispante y tan de bajos vuelos
sábado, 19 de diciembre de 2009
Por la dignidad de la vida en el campo (Despoblación II)
Tras la guerra, y según se iba tecnificando el campo, cada vez sobraba más gente en los pueblos. Y mira por donde, todo ese sobrante era mano de obra que precisaba el capital en la ciudad; de ahí que, amparados en su régimen totalitario, buscaran las maneras de acelerar el proceso de dejar los pueblos vacíos de gente, creando unas bases subjetivas alienantes que estimularan el éxodo masivo y que no se sintiera el mismo como un trauma, sino como una marcha hacia el paraíso, o casi.
Sublimaron la propaganda sobre las excelencias de la vida en la ciudad, desprestigiaron en la misma medida la vida del campo, promocionaron el seiscientos y el cutis fino como símbolos del mejor vivir y del progreso en la capital y la figura del paleto con su cara ennegrecida y curtida, como icono de ignorancia, brutalidad, incultura y de vida inferior llena de penalidades, lograron que ambas propagandas calaran en la población y, puestas las cosas así, pues nada, todos pallá, y paleto el que se quede.
Merced a esa superestructura propagandística también articulada, consiguieron al cien por cien los objetivos que pretendían de nosotros; consiguieron que superáramos sin traumas aparentes, el dejar atrás raíces, vivencias, costumbres, familia, amigos, libertad, etc. y que, como unos jabatos/as, aceptáramos con enajenada satisfacción ser almacenados en los barrios dormitorios entre enjambres de desconocidos, hacernos amigos del despertador y de la máquina de fichar, asimilar el trabajo en cadena y robotizado, asumir los agobios y los atascos con santa resignación, aprender a endeudarnos con préstamos para vivienda y coche, anhelar las horas extraordinarias para aligerar deudas y, en fin, toda una retahíla de cambios “altamente gratificantes.”
Y así fue como el mundo rural se quedó sin gente, sin posibilidades de un desarrollo paralelo al de la agricultura y, para colmo, con su dignidad pisoteada y humillada a través de una propaganda que parece que nadie dirigía, pero que por toda España corría. Y tanto caló la vejación, que parecía que no habido existido nunca agricultura ni ganadería, ya que nadie reconocía haber arado o cuidado animales, porque a quien osaba decirlo se le tildaba de paleto y ya iba apañado. Es decir, se nos llevaron a la capital a engordarles su cartera y, encima, denigraron la vida de nuestros pueblos y la imagen de sus gentes, o sea a nosotros mismos, hasta el extremo de tener que ocultar por miedo al rechazo social la procedencia de nuestras honestas y dignísimas raíces de arado y morral.
Así que, Nico, para repoblar nuestros pueblos, no sólo necesitamos planes integrales, que por supuesto, sino a la par una tarea permanente de recuperación de la dignidad y el orgullo de la vida en el mundo rural, que no es mejor ni peor que la de la ciudad, sino muy distinta y, en cualquier caso, incomparable y única para quienes nos gusta vivir en campo, que leches.
lunes, 14 de diciembre de 2009
El por qué del brutal desequilibrio ciudad-campo (Despoblación I)
Pues bien, vayamos ya al grano y empecemos por constatar que la despoblación del mundo rural de nuestro país, se ha producido de un modo salvaje en contraste con las democracias europeas, cuyo fenómeno fue de proporciones infinitamente menores. La causa de ese antagonismo es que, mientras en aquellas, se llevó a acabo a su debido tiempo un proceso de industrialización, que abarcó también a las áreas rurales; en nuestro país, por el contrario, se llegó tarde y mal a todos los cambios (revolución burguesa, revolución industrial, tecnificación…) y, además, salvo dignos intentos, siempre sofocados por las fuerzas más reaccionarias, nunca se tuvo la voluntad de promover la industria y el comercio en el mundo rural, a pesar de la excelente oportunidad que brindaba el contar con un campo tan rico en materias primas.
Y si las cosas venían ya torcidas, no se iban a enderezar precisamente en la época franquista, donde al amparo de un régimen totalitario, campó a sus anchas un capitalismo financiero y monopolista voraz que, entre sus estragos socioeconómicos, el mayor de todos fue la total marginación del campo, cuyo mejor paradigma lo tenemos en la Andalucía de los terratenientes, que en vez de utilizar su dinero para modernizar sus latifundios y crear empresas en su Región, incluidas las derivadas de los productos del campo, se fueron a las grandes urbes con su capital a formar parte del entramado financiero y especulativo del capitalismo de este país, empujando a los jornaleros a una emigración masiva, principalmente a Cataluña.
Los resultados de una y otra política están a la vista: En Europa los únicos desequilibrios poblacionales dignos de mención, se derivan de condiciones orográficas o climatológicas muy adversas, mientras que en nuestro país, se ha quedado sin gente toda la basta superficie rural de la España interior, sin que mediaran esos imponderables físicos. En Europa se ha podido reabsorber la población sobrante que iba generando la tecnificación de la agricultura de un modo racional y sin necesidad de grandes huidas hacia las grandes urbes, mientras que en España se resolvió mediante un brutal y masivo éxodo del campo hacia la ciudad, ya que las áreas rurales no las habían preparado para ofrecer soluciones alternativas. Y, consecuencia de ello es, que seamos de una manera abismal, el país de Europa que tiene el desequilibrio poblacional más salvaje entre la ciudad y el campo.
Quizás pienses, Nico, que sobraba esta carta, que a vuela pluma te escribo, pues se que los dos coincidíamos a priori y en general, en los orígenes de la despoblación del mundo rural en España; pero si vamos a seguir hablando de ello con la profundidad y seriedad que nos proponemos, lo mejor era -me parecía a mí- empezar por refrescar los antecedentes. Seguiremos con el tema.
El brutal desequilibrio entre la ciudad y el campo
Y como el asunto lo vamos a tratar desde distintos ángulos y a través de varias cartas, que seguramente tendrán relación entre sí y habrá que repasar de vez en cuando, pues lo mejor será, si te parece, que a todas las que se refieran directamente a esta cuestión, les agreguemos el subtítulo: Despoblación. ¿De acuerdo?
Pues bien, vayamos ya al grano y empecemos por constatar que la despoblación de nuestro país, se ha producido de un modo mucho más salvaje que en las democracias europeas. La principal causa de tan colosal antagonismo radica en que, mientras en aquellas se llevó a acabo a su debido tiempo un proceso de industrialización, que abarcó también a las áreas rurales; en nuestro país, por el contrario, se llegó tarde y mal a todos los cambios (revolución burguesa, revolución industrial, tecnificación…) y, además, nunca se tuvo la voluntad de promover la industria y el comercio en el mundo rural, a pesar de la excelente oportunidad que brindaba el contar con un campo tan rico en materias primas. Digo, nunca, porque estoy hablando genéricamente, aunque es de justicia no olvidar, que hubo momentos, siempre sofocados, en los que gentes de progreso y de bien intentaron la modernización del campo y la reforma agria.
Y si las cosas venían torcidas, no se enderezaron precisamente en la época franquista, donde al amparo de un régimen totalitario, campó a sus anchas un capitalismo financiero y monopolista voraz, que entre sus estragos socioeconómicos, el mayor de todos fue la margnización total del campo; cuyo mejor paradigma lo tenemos en la Andalucía de los terratenientes, que en vez de utilizar su dinero para modernizar sus latifundios y para crear empresas en su Región, incluidas las derivadas de los productos del campo, se fueron con su capital a las grandes urbes a formar parte de la red financiera y especulativa del capitalismo de este país, obligando a los jornaleros andaluces a emigrar masivamente, principalmente hacia Cataluña.
Los resultados de una y otra política están a la vista: En Europa los únicos desequilibrios poblacionales dignos de mención, se derivan de condiciones orográficas o climatológicas muy adversas, mientras que en nuestro país, se ha quedado sin gente toda la basta superficie rural de la España interior, sin que mediaran esos imponderables físicos. En Europa se pudo reabsorber la población sobrante que iba generando la tecnificación de la agricultura de un modo racional y sin necesidad de espectaculares huidas a las grandes urbes, mientras que en España se resolvió mediante un brutal y masivo éxodo del campo hacia la ciudad, ya que el campo no lo habían preparado para ofrecer soluciones alternativas. Y, consecuencia de ello es, que seamos de una manera abismal, el país de Europa que tiene el desequilibrio poblacional más bestial y escandaloso entre la ciudad y el campo.
Quizás pienses, Nico, que estaba de más esta carta, que a vuela pluma te escribo, pues se que los dos coincidíamos a priori y en general en los orígenes de la despoblación del mundo rural en España; pero si vamos a seguir hablando de ello con la profundidad y seriedad que nos hemos propuesto, lo mejor era -me parecía a mí- empezar por refrescar los antecedentes. Seguiremos con el tema.