jueves, 25 de febrero de 2010

Oportunísima propuesta parlamentaria de IU

Me ha producido mucha satisfacción, Nicolás, la reciente aprobación en el Parlamento de una Proposición No de Ley, presentada por IU, instando al Gobierno al consenso como condición para la instalación del ATC. La Proposición, que fue votada a favor por todos los grupos del Congreso, excepto el de Rosa Díez, es la siguiente:

“El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a albergar el emplazamiento del ATC que asegure la consecución del mayor consenso social, territorial e institucional, especialmente con las Comunidades Autónomas y Entidades Locales afectadas

La propuesta primitiva de IU era, que se suspendiera el actual proceso para la instalación del ATC, por estar viciado de origen y se iniciara otro proceso más democrático y trasparente; pero ante la falta de apoyos para sacarla adelante, la sustituyó “in voce” por la que te acabo de trascribir para que pudiera tener el voto favorable de las otras fuerzas de la cámara.

No es, ni podía ser, una propuesta concretísima, porque había que someterla a la votación de sus Señorías, muchas de las cuales se mostraban reticentes a poner cualquier condición de consenso como requisito para instalar el ATC en un lugar determinado, pero, no obstante, deja lo suficiente claro, que se precisa del consenso para ello. Es, por otro lado, una Proposición audaz y oportunísima que, al menos a nuestra provincia, le llega en el momento justo. Le llega, en pleno proceso del rechazo generalizado de las fuerzas políticas, ayuntamientos, sindicatos, agricultores, empresarios y asociaciones y movimientos de todo tipo y condición de nuestra provincia. Le llega, cuando el Gobierno y el Paramento de nuestra Región se han pronunciado en el mismo sentido que nosotros, los guadalajareños. Y le llega, en vísperas de la manifestación del día 27 a las 6 de la tarde en Guadalajara, que debe servir para rubricar masivamente que aquí, en nuestra provincia, no sólo no hay consenso, sino que existe un rechazo generalizado, compartido, además, por las dos instituciones que legislan y gobiernan en la Comunidad Autónoma.

No nací ayer, Nico, ni me considero un ingenuo y, por tanto, tengo muy claro que a pesar de la citada proposición no está conseguido todavía el objetivo de que no se instale el cementerio nuclear en Yebra. Pero tengo igual de claro, que este acuerdo parlamentario nos va ayudar muchísimo, siempre y cuando no perdamos de vista, que lo determinante es seguir mostrando el rechazo contundente y generalizado desde nuestra provincia, como lo estamos haciendo y sin bajar la guardia en ningún momento, por si las moscas.

Tú sabes, Nicolás, que no milito en IU ni en ningún partido, pero eso no me impide dejar de reconocer el gran balón de oxígeno que la audaz propuesta de esta fuerza acaba de aportar a la causa Anticementerio Nuclear de nuestra provincia y agradecérselo muy sinceramente

Hoy, me parecía relevante resaltar lo que a aquí te cuento; pero no olvido que tengo pendiente contigo otra carta sobre el pacto de estado. La recibirás en breve.

viernes, 19 de febrero de 2010

Pacto de estado (I)

Nunca hemos hablado entre nosotros, Nicolás, de pactos de estado. Por eso veo conveniente, antes de ir al fondo del asunto, comentarte como entiendo yo un pacto de estado en general y, en concreto, un pacto para salir de la crisis en España, que es de lo que se trata.

Históricamente los pactos de estado en cualquier país han acontecido ante situaciones críticas. Suelen fraguarse para defenderse de una agresión exterior, para rehacer un país destruido por una guerra, ante una gran catástrofe natural o ante una crisis de grandes dimensiones. No son, pues, lo habitual en política, sino lo excepcional.
En España tenemos dos crisis, la propia de la construcción y la general, que también sufren los demás países Además contamos con cuatro millones de parados y carecemos de un modelo alternativo al del ladrillo. Es decir, nos hallamos ante un panorama muy negro, bastante peor que el de cualquier otro país. Es, pues, una situación que viene exigiendo desde hace dos años un gran pacto de estado y que la opinión pública demanda de una forma absolutamente mayoritaria, tal y como indican las encuestas.

Debemos distinguir absolutamente, Nicolás, entre una circunstancia excepcional como ésta y lo que es un escenario político habitual, en el cual, también se hacen pactos de legislatura, de envestidura, sobre presupuestos u otras medidas determinadas, con el fin de tener respaldos suficientes para gobernar. Pero estos pactos. propios de situaciones normales, no tienen nada que ver en absoluto, con la naturaleza y envergadura de un pacto de estado para superar una crisis como ésta. Este pacto, para ser tal, requiere del compromiso de todas o las principales fuerzas del país e implica la unidad de esfuerzos en torno al programa pactado y, a partir de esa actitud ejemplarizante, generar confianza en la ciudadanía, estimularla e involucrarla en la tarea y, con todo ello, conseguir que los resultados tengan un efecto positivo multiplicador.

Un pacto de esta naturaleza, no se olvide, es un pacto entre adversarios políticos, que obliga a tener generosidad y altitud de miras, a poner por delante los principales problemas del país y de la gente, a renunciar por todas las partes a ciertas cosas para hacer posible el acuerdo, a dejar temporalmente de lado los intereses partidistas y electorales y los sectarismos que lleva aparejados y a ponerse a luchar junto al adversario político por el mismo objetivo temporal.

Si compartes estos criterios, Nico, será mucho más fácil que puedas entender mi carta siguiente, en la que te hablaré de por qué no creo que se llegue a un pacto de estado, ni siquiera ahora que se ha propuesto formalmente por primera vez. Ojala que el miedo a pagar un alto precio electoral ante la sociedad, sea condicionamiento suficiente para que el pacto se fragüe y tenga que tragarme mis palabras. Nada me gustaría más, que ser yo el equivocado.

martes, 16 de febrero de 2010

Luchar contra el cementerio nuclear, es también luchar contra la despoblación

Siento, Nicolás, no compartir la parte de tu carta que acabo de recibir, en la que me dices: con tanto centrarnos en la lucha contra el Cementerio Nuclear en Yebra, estamos descuidando el que debía ser nuestro objetivo principal: proponer alternativas de desarrollo y de repoblación humana para nuestra tierra y, de un modo indirecto, para la España rural interior.

Yo, Nico, no lo veo así. En primer lugar, porque el momento para luchar contra el Cementerio Nuclear es este y no otro. Este es el instante justo de demostrar que aquí no sólo no existe el consenso del que se habla para adjudicar el Cementerio Nuclear, sino que, además, hay un rechazo fuerte y generalizado. Y si luchar es luchar y no, simplemente, cubrir apariencias para justificarse; este blog, desde su modestia, también debe sumarse a la causa y aportar su grano de arena, pues como dice el refrán: Un grano no hace granero, pero le ayuda a hacerlo a sus compañeros.

Y en segundo término, porque es una gran equivocación, a mi juicio, pensar que luchar contra el Cementerio Nuclear en Yebra, va desligado de la pelea por el desarrollo y la repoblación humana de las tres cuartas partes del territorio de nuestra provincia, tan precisada de ambas cosas.

No olvides, que estamos hablando de un basto territorio de caracterísiticas rurales y muy despoblado, que abarca a toda la provincia, excepto la capital y el corredor del Henares y que requiere para desarrollarse de un modelo, donde hay que tratar de poner todas las empresas posibles (siempre que no sean especulativas, contaminantes o peligrosas) que, en nuestra Comarca pueden gestarse al amparo de la autovía cuando se construya y de la imprescindible mejora de todas las telecomunicaciones. Pero en cualquier caso, una buena parte de las posibilidades de desarrollo y de fijar población en la Guadalajara rural, pasa por una política sostenible medioambiental de montes, turística y agrícola, donde las marcas de calidad, de origen, de turismo, etc. deberán rodearse de una imagen limpia y atractiva, que las haga creíbles, lo cual sería inviable si se nos tuviera que conocer, como la provincia del Cementerio Nuclear o la provincia de las minas de uranio, batalla esta segunda, que ya parece ganada.

Dicho de otro modo: A los once compromisos que la JCCM adquirió con la Otra Guadalajara, para el desarrollo y la repoblación humana de esta Comarca, le han aparecido dos obstáculos por el camino –las minas de Uranio y el Cementerio Nuclear- sin derribar los cuales, esos compromisos, aunque se cumplieran los once, tendrían unos resultados infinitamente peores, que quitándose del medio ambos excrementos.

Ten presente, que visto desde fuera, el nombre de la provincia –de ésta y de cualquier otra- es una referencia tradicional muy acuñada y mucha gente no entraría a verificar si el Cementerio Nuclear está a 150 Km de nuestra zona, que es la distancia que nos separa de Yebra, o está más cerca; sino que asociaría las palabras Guadalajara y Cementerio Nuclear y ello le bastaría para dejar de interesarse, lo cual nos perjudicaría a nosotros también y nos haría perder muchos potenciales clientes de nuestros productos turísticos, medio ambientales, agrícolas etc.

Si me queda tiempo, te hablaré otro día del tema de actualidad: el pacto de estado para salir de la crisis. Por si me fuera imposible, te adelanto el resultado, que es lo único seguro: No habrá pacto. Lo quiere y lo necesita la sociedad, sí, pero lamentablemente, no lo quieren los partidos.
ANUNCIO:
CHARLA – COLOQUIO
CEMENTERIO NUCLEAR

LAS REPERCUSIONES QUE TENDRÍA EN LA ZONA DE MOLINA

Viernes 19 de Febrero - 8 de la tarde
Iglesia de Santa María del Conde (Molina de Aragón)

Ponentes: Susana Atance y Francisco Castejón
Organiza: Plataforma Anticementerio Nuclear de Guadalajara
¡¡ACUDIR!!


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jueves, 11 de febrero de 2010

Admirada Alcaldesa

No te conozco personalmente, Yolanda, pero siento admiración por ti, por tu forma tan transparente, digna y democrática de defender la instalación del Cementerio Nuclear Centralizado en tu pueblo de Bernuy de Porreros (Segovia).

Mi admiración no proviene de estar de acuerdo con tu idea, que no lo estoy, sino por decidir llevar el asunto directamente a tus representados y considerar soberana la decisión de tus vecinos, a pesar de que no salió lo que tú proponías. Y por otra cosa más: No sólo no sucumbiste a las presiones de ENRESA -empresa pública dependiente del Ministerio de Industria- instándote a que tomaras el acuerdo en el Pleno sin consultar a tu pueblo, sino que, además, tuviste la valentía de criticarlo públicamente.

¡Qué trasparente y qué auténtica eres, Yolanda! Nada te hubiera impedido legalmente seguir las pretensiones de ENRESA -las bases del concurso del Ministerio de Industria sólo exigían un acuerdo por mayoría en Pleno municipal, sin consultas ni consensos previos de nadie- y, sin embargo, no quisiste acogerte a ello. Entendiste, por el contrario, que un asunto estratégico de esta transcendencia no era propio que lo decidierais solo los ediles en un Pleno y decidiste trasladarles el asunto a tus vecinos, para que ellos decidieran.

Como el proceso se acabó en esa asamblea vecinal, nos hemos quedado sin saber si tú y tu pueblo os habríais quedado ahí, de triunfar el sí; o si por el contrario, hubierais buscado a continuación el consenso con toda la comarca afectada e incluso con la propia capital, dada la proximidad con tu pueblo. Pero da igual, el caso es, que tú y tu ayuntamiento actuasteis con plena trasparencia y democracia, y eso es lo que cuenta; eso es lo que os acredita como cargos públicos que merecéis el respeto, la confianza y la admiración de vuestros vecinos y de toda la gente de bien, porque no aceptar presiones, convocar la asamblea vecinal y preferir arriesgarse a perder, antes que privarle a vuestros vecinos de decidir por ellos mismos en un tema de tanto calado, es un gesto lleno de honradez, dignidad y espíritu democrático

Con vuestra manera tan democrática de actuar, Yolanda, habéis dejado con el culo al aire al Ministerio de Industria, cuyo “olvido” de dejar fuera del concurso cualquier requisito relativo a consultas y consensos locales, comarcales, provinciales y regionales, ha sido la manera deliberada que ha utilizado el Ministerio para darles cobertura legal y dejarles el camino expedito a algunos ediles, que estaban esperando precisamente unas bases así. Y detrás de toda la oscura jugada, un Ministro que se jactaba de que los ayuntamientos acudirían como moscas a su solicitud; quizás confiando, en que miles de ellos, sobre todo de la España interior, al estar tan desatendidos y tan urgidos de desarrollo y de fijar población, no les quedaría otra, que claudicar.

Pero hete aquí que el Sr Ministro, se ha topado con el 99,99% de los ayuntamientos de España, que haciendo gala de una dignidad muy superior a la suya, le han echado la espalda a su torticera propuesta de Cementerio Nuclear. Quizás tampoco se esperara, que entre los escasos ayuntamientos dispuestos a hacer la solicitud, saldría uno -el tuyo, admirada Alcaldesa- que no sólo no se iba a dejar manejar, sino que con su postura democrática y trasparente dejaría al descubierto, no sólo al Ministro, sino también a esa minoría ínfima de ediles insolidarios, cuya obsesión ha sido evitar a toda costa la consulta a sus vecinos y a los pueblos de su comarca para que nada ni nadie pudiera poner en dificultades su exacerbada codicia. Atentamente.

lunes, 8 de febrero de 2010

La falacia del desarrollo y la creación de empleo con el ATC

Se han publicado en muchos medios, Nicolás, los actos que convoca la Plataforma Anticementerio Nuclear de Guadalajara y, además, puedes seguir informándote en su página: cementerionuclearno.blogspot.com.

No me entretengo, pues, en aportarte datos y prefiero dedicar el tiempo a comentarte las razones que, a mi juicio, tenemos los ciudadanos para participar en los actos de la Plataforma y singularmente en la gran manifestación contra la instalación del Cementerio Nuclear en Yebra. Tan sólo recordarte dos fechas: la del 27 de febrero a las 18 horas en Guadalajara, que es el día elegido por la Plataforma para la magna manifestación y también la del día 19, fecha en que la misma dará una charla informativa en Molina (Santa María del Conde, 20 horas), para la gente de esta comarca.

Hoy quiero dedicar unas líneas a la falacia del Ministerio de Industria y de ENRESA que pretenden convencernos de lo siguiente: el cementerio nuclear no supone ningún peligro, ni perjudica al medio ambiente y, además, es muy beneficioso para el municipio donde se instale y para los pueblos de alrededor, porque crea desarrollo y muchos puestos de trabajo fijos.

Si fueran ciertas esas bondades, el premio sería auténticamente extraordinario y dejaría como unos idiotas a los miles de ayuntamientos, que estando tan acuciados o más que el de Yebra y los otros peticionarios, no han querido solicitarlo. Pero es que, además, al municipio elegido le ingresan todos los años en sus arcas municipales un dineral cifrado en cientos de millones de las antiguas pesetas. Y lo reciben, así, por las buenas, sin necesidad de recurrir a las armas para conseguir el botín y sin que se pueda considerar el caso de corrupción, ni de soborno de ediles, ni de nada por el estilo, pues una Orden del Ministro de Industria le da cuerpo legal a tan malévolo e inmoral dispendio del dinero público.

Cuentos de hadas aparte, lo prometido por el Ministerio de Industria y ENRESA en desarrollo y empleo, es pura falacia y una ofensa a la inteligencia de los ciudadanos. Esos empleos fijos que prometen, Nicolás, sean cien o sean quinientos, no son por lo general para trabajadores de la zona, ni tampoco empleos nuevos, sino que se realizarán por los propios trabajadores de las empresas a las que se les asignen las obras, como no puede ser de otro modo; empresas, por otra parte, que vendrán de fuera y que, por el tipo de trabajo a realizar, dispondrán de mucha maquinaria y escasa mano de obra. Y, en cuanto se acabe la construcción de la planta, se marcharán a otra parte y se quedará el pueblo con la misma vida laboral de ahora, pero con un cementerio nuclear por los siglos de los siglos, con todos los peligros y mala imagen que ello conlleve.

Dicen, por otra parte, que harán un centro tecnológico asociado a la planta para investigaciones y estudios nucleares. Pues bien, Nicolás, no creo que ni el más necio de los mortales pueda creerse que eso dará puestos de trabajo a los residentes del pueblo donde esté ubicado el cementerio. Esas son tareas de altísima cualificación, cuyos investigadores vivirán en alguna ciudad y no en el pueblo del cementerio nuclear.


Visto desde el lado económico, que es de lo que hoy hablamos, el pueblo que se cargue con el cementerio y todos los de alrededor, no podrán ya por nunca jamás, potenciar el turismo, ni la agricultura alternativa y ecológica, ni las denominaciones de origen, ni nada que tenga que ver con el desarrollo sostenible, porque el cementerio nuclear, sus peligros y su imagen, lo hacen absolutamente inviable. Es decir, se quedarán peor que los demás pueblos, pero eso sí, con un ayuntamiento millonario para hacerles a las gentes del pueblo todas las excursiones que quieran y cantar el Asturias Patria Querida y, sin duda alguna, que con un empleo garantizado y lo que haga falta, para los ediles que se han prestado a la turbia jugada.

Dentro de dos o tres días te mandaré una carta abierta que le estoy haciendo a la Alcaldesa de Bernuy de Porreros (Soria), que quiso defender el cementerio para su pueblo, pero desde el consenso democrático, la transparencia y la dignidad.

martes, 2 de febrero de 2010

Todos a una contra el Cementerio Nuclear

No te impacientes, Nicolás. No quieras ir más deprisa que los acontecimientos. Para tu tranquilidad te puedo decir, que se de primera mano, que la Plataforma Anticementerio Nuclear de Guadalajara tiene muy claro, que todas las cartas en relación al Cementerio Nuclear en Yebra están ya sobre la mesa y que ha llegado el momento de jugarlas con cabeza, razones, unidad y coraje, para impedir que se instale el cementerio en nuestra provincia; Saben mejor que nadie, que es la hora de la ciudadanía, del arreón definitivo. Este jueves, parece ser, que harán una rueda de prensa y en ella expondrán las movilizaciones a realizar.
Prometo volver a escribirte en cuanto la Plataforma nos diga a todos, cuales son las movilizaciones que propone. Y te informaré con precisión, porque aparte de enterarme por los medios, buscaré también información directa de miembros de la Plataforma. De momento, lo que debemos hacer todos los que no formamos parte de la misma, es dejarles trabajar, dejarles que ultimen su plan movilizador y no entrometernos para nada en la dirección y portavocía de un proceso, que ha de desempeñar enteramente la Plataforma. Los demás lo que debemos hacer es asumir enseguida el papel que nos corresponde: apoyarlos con todas nuestras fuerzas. Los que vivimos por estas tierras de Molina tenemos varias razones para sumarnos a la causa. Te mencionaré dos de ellas: La primera, que formamos parte de una provincia que ha aportado una cuota de sacrificio en la energía nuclear mucho más elevada que ninguna otra, ya que tiene en su suelo dos centrales nucleares. Es hora, pues, de que se deje a esta provincia en paz, para que pueda forjar el futuro de sus pueblos en torno al medio ambiente, el turismo, los productos del campo y, en general, a todo aquello que sea desarrollo sostenible. Es la evidencia misma, que a las denominaciones de origen, a la agricultura alternativa, a las marcas turísticas, etc. les perjudica absolutamente la imagen pública que trasmitiría ser conocidos, como la provincia del Cementerio Nuclear. La segunda razón es de solidaridad, que en esta comarca, Nicolás, sabemos de eso. Difícilmente olvidaremos la solidaridad que nos llegó de la provincia en aquellas adversas circunstancias, en que unos cuantos trasnochados jerifaltes políticos de Guadalajara y de la propia comarca, pretendían asfixiar a La Otra Guadalajara y que su propuesta de Plan Integral avalado por once mil firmas, no encontrara cauce ante la JCCM. Muy desagradecidos tendríamos que ser, para olvidarnos de la receptividad de muchos medios de comunicación, a cuyos periodistas ni siquiera conocíamos. O de la solidaridad de los sindicatos y los empresarios de la provincia, trasladándose expresamente a Molina a firmar con La Otra Guadalajara un protocolo de apoyo a nuestras propuestas y a nuestras lícitas pretensiones de ser recibidos por la JCCM. Ayer fue por nosotros y hoy es por ellos: Mejor dicho: hoy es por todos, porque lo del cementerio también nos afecta a nosotros. Aprovecho para decirte que en la Plataforma Anticementerio Nuclear están todos: Sindicatos, empresarios, asociaciones de agricultores, productores de denominaciones de origen, partidos, ecologistas, asociaciones culturales, vecinales, musicales, etc. etc. y personas a título individual. En definitiva, un gran mosaico representativo de todos los sectores, de todas las tendencias y de toda la vida de Guadalajara, que ha sabido unirse contra el cementerio nuclear en nuestra provincial y que bien merece el apoyo de la comarca de Molina, aunque Yebra nos quede más lejos.

jueves, 28 de enero de 2010

Magnífica noticia: La Plataforma Anticementerio Nuclear se reune mañana 29 con el Sr Barreda, Presidente de la JCCM

Estaba, Nicolás, escribiéndote la carta que te prometí sobre la lucha que, a mi juicio, debería llevarse a cabo para impedir la instalación del Cementerio Nuclear en Yebra, cuando me dio por tomarme un respiro para degustar un café. Aprovechando el receso, entré en la página cementerionuclearno.blogspot.com y no puedes ni imaginarte cual ha sido mi sorpresa y mi alegría, al encontrarme con la noticia de que la Plataforma Anti Cementerio Nuclear en nuestra provincia, se entrevistará el día 29 de este mes, es decir: mañana, con el Presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Sr. Barreda.

Tras restregarme un par de veces los ojos y ver que era cierto, eliminé inmediatamente lo que te estaba escribiendo, para que... tú y yo, los dos, desde nuestra humilde insignificancia, les mostremos toda nuestra solidaridad y aliento a los miembros de esa Plataforma y les digamos, que confiamos en ellos, que gracias a su perseverante lucha a lo chino chano, hoy todos podemos reconocer que sus esfuerzos permanentes y en primera línea, no han sido baldíos y que nadie mejor que ellos, para llevar la voz y la inquietud de la provincia al Sr. Presidente de la JCCM contra la instalación del Cementerio Nuclear en Yebra. Nadie mejor que ellos, para defender con dignidad y argumentos la postura de la provincia en este tema.

Es también el momento, Nicolás, para reconocerle al Sr. Barreda su posición permanente contraria a que se pongan cementerios nucleares en nuestra provincia, para pedirle, asimismo, que no sucumba ante las presiones, que sin duda alguna le estarán llegando desde importantes poderes y para agradecerle su disposición a entrevistarse con un movimiento civil y ciudadano tan significativo en la lucha contra el cementerio nuclear en nuestra provincia, como es la citada Plataforma.

Los ciudadanos de esta provincia vamos a estar muy atentos a los resultados de la entrevista y esperamos, que de esa reunión salgan compromisos firmes y nítidos contra el Cementerio Nuclear en Yebra.

También debemos saludar, Nicolás, como muy positiva, la idea de la Plataforma de solicitarle una entrevista a la Sra. Cospedal, porque sería deseable y bueno para esta causa, que la representante del PP dejara a un lado, lo que muchos ciudadanos percibimos como una calculada ambigüedad y se posicionara abierta y decididamente en contra de la implantación del Cementerio Nuclear en Yebra, que es lo que demanda el actual momento.

lunes, 25 de enero de 2010

La solicitud del cementerio nuclear en Yebra. Un buen momento para dejar cada cosa en su lugar

Bueno, Nicolás, te diré lo que conozco y pienso acerca de la solicitud del ayuntamiento de Yebra para poner el Almacén Temporal Centralizado -cementerio nuclear, para entendernos- en su término municipal, muy cerca de la capital de Guadalajara, a 50 km de la Puerta del Sol de Madrid en línea recta y a 150 de nuestra Comarca de Molina de Aragón. Pero antes debemos pararnos en los antecedentes, aunque sólo sea para no tragarnos algunas hipocresías políticas vomitivas...

El acuerdo de almacenar en un único lugar los residuos altamente radioactivos de todas las centrales nucleares, se tomó por unanimidad en el Parlamento de la Nación en diciembre de 2004, entre cuyos parlamentarios, no se olvide, estaban también los del PP y del PSOE de Castilla-La Mancha. Esa decisión podrá ser todo lo legal y representativa que se quiera, pero es, a mi juicio, una irresponsabilidad, dicho sea con todos los respetos hacia sus Señorías. Una determinación así, solo cabía tomarla tras acordar previamente un proceso que pusiera fin a las Centrales Nucleares y, mientras tanto, funcionar a través de las ATI, o sea, seguir almacenando los residuos donde está ubicada cada central nuclear. Aquel fue un acuerdo parlamentario entre fuerzas que están a favor de la energía nuclear y fuerzas que no lo están. Y en tal situación, el primer deber de los que no están por la continuación de las centrales nucleares era intentar llegar a un pacto estratégico ampliamente mayoritario. Y si fuera necesario, convocar un referéndum, ya que se trata, nada menos, que de la seguridad de todos los españoles. Tras ello, y sólo tras ello, sería el momento de decidir qué hacer con los residuos altamente contaminantes. Sólo tras ganar la batalla del cierre de las centrales nucleares se puede empezar a valorar si es mejor continuar como ahora con los cementerios de residuos individualizados donde están las centrales nucleares o, por el contrario, apostar por un cementerio único centralizado, a pesar del riesgo que supone trasladar por las carreteras españolas durante los días que dure el proceso del almacenamiento de todos los residuos en un único lugar. Pero ¿Y si se imponen los pro nucleares? En ese supuesto, lo que habría sucedido es, que el voto de las fuerzas no nucleares habría servido en bandeja el respaldo legal de un cementerio centralizado a los partidarios de la energía nuclear, o lo que es lo mismo: el respaldo para duplicar el riesgo existente, ya que eso significa dar luz verde al trasiego permanente por las carreteras de España de un material capaz de crear una inmensa catástrofe a poco que haya un escape en un bidón o que un camión tenga un accidente. Y si el trasiego de esos materiales, aunque sea sólo por unos días, conlleva sus riesgos, sobra decir lo que supondría el trasiego permanente hasta quien sabe cuando. Por otra parte, los criterios por medio de los cuales se convoca a todos los ayuntamientos de España a presentar su candidatura de instalar en su término municipal el cementerio centralizado, salieron de una Comisión Interministerial nombrada al efecto, por Real Decreto de 775/2006 de 23 de junio, que son los que ha aplicado después el Ministerio de Industria a través de la Secretaría de Estado de Energía al hacer la convocatoria. Es pues, en esa Comisión gubernamental, donde se coció la indecente jugada de tirar una red llena de billetes a todos los ayuntamientos de España a ver si había alguno que se dejaba comprar y aceptaba colocar en su término el cementerio nuclear centralizado. El ejemplo de dignidad que han dado los 8.200 ayuntamientos de España, echándole la espalda a esa sucia jugada de la Comisión Interministerial a pesar de las necesidades económicas y de desarrollo que tienen, no puede quedar manchado por algunos ediles vendidos de Yebra y/o de otros dos o tres municipios más, indignos del cargo que ocupan. Muy por el contrario, ese gran ejemplo debería servir, para que a esos pocos ediles se les llene la cara de vergüenza, retiren su propuesta, dimitan y se dediquen a otra cosa, y para que el Ministerio de Industria deje desierta la convocatoria, se retome el tema en el Parlamento y se hagan las cosas como se tienen que hacer. Debes saber, Nicolás, por concluir con los antecedentes, que a pesar de que se estén haciendo las cosas de un modo tan irresponsable como es, el que un asunto estratégico de interés Nacional como este se deje depender de lo que decidan unos ediles vendidos de un pueblo determinado, el Presidente Zapatero prometía algo muy distinto en el 2006 con motivo del debate del Estado de la Nación. Prometía esto: “Y paralelamente también está el tema de los residuos, que exige, sin duda alguna, un amplio consenso social de organizaciones defensoras del medio ambiente, que exige el mayor consenso territorial posible y ojala el mayor consenso político, porque, como muy bien sabe S.S., es un problema de hondo calado” ¿Dónde está ese amplio consenso social y territorial prometido? . Dicho en positivo: No hay duda posible, que si el Presidente respeta su propia promesa, no habrá cementerio nuclear centralizado en Yebra, porque aquí ya tiene el consenso que decía, dado que todos los defensores del medio ambiente, todo el territorio y todas las fuerzas del mismo estamos en contra de ese cementerio. En breve te mandaré otra carta exponiéndote mi opinión del porqué debemos rechazar que se ponga el cementerio centralizado en nuestra provincia y de lo que creo que podríamos hacer para impedirlo.

martes, 19 de enero de 2010

La causa es la misma (Despoblación 5)

Nicolás, me parece importantísimo tener clara la idea de que: la lucha por la repoblación humana del medio rural y la lucha por los intereses y necesidades de quienes ya vivimos en él, van tan indisolublemente unidas, que configuran una misma causa.

Te lo digo, porque de tus cartas parece desprenderse que, en cierto modo, las consideras cosas distintas, que precisan para resolverse de medidas diferentes, y también creo que interpretas, que nos estamos volcando principalmente en la repoblación humana y no tanto en resolver las necesidades de los que ya vivimos en el medio rural. Y no es así, Nicolás, porque todo va unido y todo requiere de las mismas medidas.

Así, por ejemplo..... conseguir unas infraestructuras y unos servicios dignos y modernos en el medio rural, no sólo lo precisamos para mejorar la oferta con la que atraer a los nuevos pobladores, sino también para lograr mayor calidad de vida a quienes ya vivimos en el medio. Una buena sanidad y escolaridad o unos buenos trasportes, carreteras, telecomunicaciones, etc. son un fuerte instrumento para la repoblación humana, ciertamente; pero también para mejorar nuestra propia calidad de vida.

De igual modo, cuando hablamos de emplear a centenares de familias en las tareas silvícolas de bosques, estamos propiciando el incremento de población, sin ninguna duda, pero al mismo tiempo atendiendo una necesidad vital para quienes vivimos en el medio rural y para toda la sociedad, ya que los montes por las funciones que realizan son, como el agua, bienes necesarios y de interés estratégico para todos.

Asimismo, cuando decimos que se pueden crear un buen montón de puestos de trabajo en tareas municipales de conservación y mantenimiento de nuestros municipios y en torno a la creación de pequeños complejos multiservicios en los pueblos, no sólo estamos haciendo una propuesta para la repoblación humana de nuestra comarca, sino también para solucionar necesidades básicas, que redundan directamente en la mejor calidad de vida de los vecinos.

Cuando, por otra parte, se demanda especial apoyo a las iniciativas privadas, ejerciendo, incluso, la discriminación positiva para paliar o compensar las menores posibilidades de mercado del medio rural, en comparación a otros lugares, la propuesta sirve lo mismo para atraer nuevos pobladores, que para quienes ya viven aquí y quieren montar un negocio o consolidar el que ya tienen.

Y por último, todo el mundo entiende, sin necesidad de explicaciones, que recuperar población en nuestros pueblos, es determinante para la supervivencia del comercio y de todos los negocios que dependen principalmente de la demanda local.

Ya sabes, Nico, como siempre: Ante todo, no cerrar el tema en falso. Si tras estas letras sigues discrepando, me lo dices y me lo concretas bien, y si te convence lo que te explico, seguimos adelante, que nos queda mucho todavía por comentar.

miércoles, 13 de enero de 2010

Ya vale de tópicos sobre las nevadas de la comarca

Estoy que ardo, Nicolás. La causa: que he visto un reportaje de seis minutos en TVE, titulado la Siberia Castellana y con los reporteros cargando las tintas, como siempre, en el topicazo de que nuestra comarca de Molina de Aragón es la más fría y nevada de España. Es el mismo mensaje que se viene trasmitiendo de nuestra tierra cada vez que hay un temporal, lo cual acaba calando en la población y haciéndole a nuestro turismo un daño muy grande. No está nuestra comarca precisamente entre los lugares de España, donde el temporal ha sido más severo, pero las palabras frío, nieve y Molina se han asociado tanto a través de tópicos, que no nos podía faltar en estos días la visita de la televisión de turno, para contarle a la población "lo mal que lo estamos pasando por aquí los pobres de nosotros." Mientras que las personas a las que..... les acercaban la alcachofa, venían a decir, que no era para tanto ni mucho menos, y las imágenes que echaban, ponían de manifiesto que la nevada en nuestra tierra ha sido de mucha menor intensidad, que la que nos han venido mostrado las televisiones en otros lugares de España; los reporteros, en cambio, trataban de trasmitir la idea de que en la comarca de Molina era donde hacía más frío y había más nieve. Es a lo que habían venido y es el mensaje que debían vender a la gente.
Unos datos; Nicolás, para que lo entiendas mejor: Desde mi regreso de Madrid, hace ya veintitrés años, sólo he visto dos nevadas que merezcan el calificativo de tales, ésta y otra hace unos quince años. Sin embargo, sí he vivido inviernos en los que no ha llegado a nevar nada y otros, casi todos los demás, donde han caído una, dos o tres borrascas sin mayor trascendencia. Por otro lado, tengo que decirte, con la ventaja que me da el no ser sospechoso de bailarle el agua ni a la Junta, ni a la Diputación ni a ningún poder, que en esta comarca apenas pone cara de nevar, ya tienen las quitanieves danzando por todas nuestras carreteras. No creo que haya muchos lugares en España, si es que hay alguno, donde este servicio funcione mejor. Ojala que otras cosas marcharan así de bien en la zona. Créetelo, Nico, lo de la incomunicación y aislamiento de nuestros pueblos por nevadas, hablando en líneas generales, es una puñetera mentira Lo único que no funciona es lo de limpiar la nieve de las calles en los pueblos. Habrá que exigirle a la Diputación que resuelva este problema cuanto antes, que no es tan difícil; pues bastaría con que cada localidad dispusiera de una cuchilla adaptable a cualquier vehículo (todo terreno, tractor, squash, etc.) y el tema quedaría resuelto Pero te reitero: en tener limpias las carreteras cada vez que ha sido necesario, nuestra comarca no va a la zaga, ni tampoco es una más. Es más bien, un modelo a seguir. En resumidas cuentas, andar trasmitiéndole a la población los topicazos de que nuestra tierra de Molina es la más fría y nevada, cuando lo cierto es que hay otros muchos lugares que nieva más y cuando lo cierto es también, que aquí nadie se queda incomunicado, supone hacerle un daño muy grande a nuestro turismo, que no es un sector cualquiera, sino el que reúne las mejores potencialidades para desarrollar la comarca y fijar población, con tal de que sepamos cuidar y promocionar este rico y variado producto que nos ha tocado en suerte. Y, entre esos cuidados, el de mandar al basurero el viejo y dañino tópico y restablecer la verdad, que a grosso modo es como aquí te la cuento; pues nuestros establecimientos turísticos -muy acondicionados todos ellos, por cierto- están precisados de darle confianza al turista para que no dude en visitarnos por navidades y en cualquier fecha del invierno Yo creo, Nicolás, que las televisiones no actúan de mala fe cuando emiten esos reportajes, ni para hacerle la puñeta al turismo, sino porque se dejan llevar por la vieja cantinela del lugar más frío y nevado; por lo cual, bastaría con hacérselo saber a estos medios desde el propio sector del turismo o desde donde sea, para que dejaran los tópicos a un lado y, en adelante, informaran con objetividad. Servir a la verdad y al turismo, aquí y ahora, es perfectamente compatible y, además, necesario y urgente

domingo, 10 de enero de 2010

Forcemos la cerradura (Despoblación IV)

En ésta te hablo, Nicolás, de las necesidades básicas de infraestructuras y servicios del medio rural, que estaban guardadas en el cajón del olvido hasta la llegada de la democracia y que han continuado en ese mismo cajón hasta muy recientemente, que los movimientos de la sociedad civil que van surgiendo, han empezando a forzar la cerradura.

Pero lo más increíble de todo es, que desde la sociedad en general y desde la del medio rural en particular, tampoco hemos venido demandando esas mejoras hasta ahora. Muy por el contrario, la aceptación de que las infraestructuras y servicios eran cosa de las grandes urbes, que no del campo, se han instalado de un modo tan mecánico y enajenado en la conciencia de la gente, que nos ha llegado a parecer normal. Y peor aún: lo hemos asimilado como si formara parte de una de esas realidades universales inmutables; es decir, con el mismo realismo que asimilamos que la muerte nos llegará a todos o que amanece cada mañana.

Ni que decir tiene, que..... a los gobiernos nacionales y autonómicos de turno, les ha ido maravillosamente bien, ya que les permitía dejar de lado y sin costes electorales, estas obligaciones suyas con el medio rural y ahorrarse con ello un dineral, que han ido derivando hacía otras áreas con mayor densidad de población y, por lo mismo, con mayor interés electoral. Y esto viene siendo así, a pesar de los derechos constitucionales que nos asisten y a pesar de que la carta magna y las leyes que la desarrollan obliguen a las CCAA a atajar los desequilibrios en su ámbito territorial y de que se haya asignado, a tal fin, un Fondo de Solidaridad Territorial.

Los desequilibrios dentro de cada Comunidad Autónoma son, ante todo, desigualdades entre la ciudad y el campo, manifestadas de un modo más antagónico en todo el basto territorio de la España interior. Obviamente, para atajarlas o al menos paliarlas, hacían falta leyes con planes estratégicos de desarrollo rural que, sin embargo, no han empezado a ver la luz hasta el año pasado. O sea, un cuarto de siglo después de que fuera ya un mandato constitucional con una Ley Orgánica por medio y una dotación de fondos.

En resumidas cuentas, como la sociedad civil no hemos presionado y la oposición política para estos menesteres no está ni se le espera, los gobernantes de uno y otro signo se han permitido el lujo de demorar las principales necesidades del medio rural un cuarto de siglo. ¡Un cuarto de siglo, Nicolás, que se dice pronto! Esperemos que no se pasen otros veinticinco años para poner en marcha los citados planes, que vista la experiencia, así sucedería si la sociedad civil del medio rural siguiera cruzada de brazos.

Cuando te hablo de infraestructuras y servicios, Nicolás, me estoy refiriendo obviamente, a la sanidad, los trasportes, las carreteras, la enseñanza, la vivienda, las telecomunicaciones, la atención de los montes, etc.; es decir, a necesidades desatendidas políticamente, pero que son derechos imprescindibles para la calidad de vida de quienes habitamos en el medio rural y también, para disponer de una oferta lo suficientemente atractiva de repoblación, en la que además de naturaleza, aire sano y tranquilidad, podamos ofrecer unas infraestructuras y servicios dignos de nuestros días. Y con todo ello, poder competir con las ciudades en condiciones no ya de igualdad, sino de superioridad, respecto a toda esa gente que se está planteando vivir en relación con la naturaleza y/o regresar a sus orígenes. Seguiremos, con el tema, que es muy largo.

lunes, 4 de enero de 2010

Dos opciones disitintas de vida y punto (Despoblación III)

Me alegra que el cruce de dos cartas nos haya servido para ponernos de acuerdo en general sobre los antecedentes de la despoblación. Eso nos permite entrar ya en harinas y dedicarnos a comentar el panorama actual y todo lo que creamos que se puede hacer para invertir la tendencia.

Y bien, Nicolás, si hablamos de repoblación humana, lo primerísimo de todo será, creo yo, saber si existe gente suficiente que quiera vivir en los pueblos, como para que pueda ser viable un proceso de estas características.

A falta de encuestas con la pregunta concreta de: ¿Dónde prefiere vivir Vd., en la ciudad o en el campo?, que si las hay, no las he visto, me he documentado a través de..... los informes y estudios sociológicos que me han parecido más rigurosos y fiables y, asimismo, he constatado por mí mismo las opiniones y el sentir de mucha gente, y puedo asegurarte, que las tres conclusiones que aquí te expongo, están fuera de toda discusión y nos sirven para el tema que nos ocupa.

La primera, que vivir en el campo o vivir en la ciudad son, ante todo, dos opciones de vida muy distintas. Tan diferentes, que ni siquiera caben las comparaciones. La segunda, que para la gente en general son alternativas excluyentes y con la misma fuerza que cada quien defiende su opción, descarta la otra. Y la tercera, que nos hallamos en un proceso en el que decrece la atracción por vivir en la ciudad, al tiempo que la opción del medio rural va ganando terreno y recuperando dignidad; cosa lógica, por otra parte, porque la cantinela de que las grandes urbes suponían el paraíso y los pueblos el purgatorio, era tan artificial que, aunque no hubieran intervenido otros factores, el simple transcurrir del tiempo se hubiera bastado para desmontar semejante aberración.

Pero una cosa es la inclinación por una de las dos opciones y otra que las circunstancias nos permitan a todos vivir en el medio que deseamos. Quienes habitamos en el medio rural, no hay duda posible que vivimos donde queremos vivir, ya que es una opción a prueba de vocación, mantenida a contracorriente del pensar mayoritario y a pesar de las carencias en calidad de vida por la desatención política. No ocurre lo mismo, en cambio, con la gente que vive en la ciudad, en la cual, la insufrible masificación y otros factores negativos que se están agudizando, en los que ahora no entro, hace que las personas más proclives a vivir más relacionadas con la naturaleza y/o a retornar a sus raíces, se estén planteando vivir en el medio rural.

Son tendencias minoritarias, aunque significativas y en crecimiento, que de materializarse, servirían para darle un vuelco a la repoblación. Pero por ahora, es sólo una esperanza, que para transformarse en realidad necesita que esas gentes superen sus actuales condicionantes profesionales, laborales o familiares de los que no siempre es fácil desprenderse. Y por otro lado, como es lógico, que el mundo rural les ofrezca, aparte de aire, naturaleza y tranquilidad, otras condiciones dignas de calidad de vida, de las que te hablaré en la carta siguiente sobre despoblación

La emigración también puede ser otro elemento complementario que ayude a repoblar, pero sólo una parte de la misma, ya que en ellos se repite nuestro esquema, y la mayoría han venido con la idea de vivir en la ciudad, aunque vivan peor.

lunes, 28 de diciembre de 2009

¡Ay si Azaña y Ortega levantaran la cabeza!

Qué momento más triste, Nicolás. Según la última encuesta del CIS, para unos cuantos millones de personas la política no es la solución, sino el problema. Es la tercera preocupación de los españoles; incluso por delante del terrorismo. Un dato impensable e imposible en cualquier democracia que funcione medianamente bien

Las fuerzas políticas -unas más que otras y quizás con excepciones- están imponiendo en el día a día una manera de hacer política tan sectaria y crispante, que es la propia política la que queda malparada. Es como si ya no contaran los programas, las propuestas y los argumentos y lo prioritario, o casi único, fuera descalificar al contrario, tirarse los trastos a la cabeza y ver quien le echa más mierda al otro.

Esta política tan mezquina, lo contamina todo y engulla y devora cualquier debate serio, propuesta o Ley que se cruce por el camino. Y, si siempre es lamentable una deriva así, mucho más lo es en estos momentos, con dos crisis encima, la general y la propia del ladrillo, que no demandan precisamente reyerta política, sino todo lo contrario, las renuncias partidarias necesarias, para que sea posible un pacto anticrisis entre adversarios políticos, que facilite poder salir de ella cuanto antes y lo mejor posible. Es lo que precisa y quiere la mayoría de la sociedad, pero que no se le da. De ahí, Nicolás, el rechazo y antipatía creciente hacia la política que se está generando en la gente, cuyo alcance no te lo digo yo, te lo dicen las encuestas.

Pero esta desafección social hacia la política, no ha surgido de súbito, sino que viene produciéndose desde hace mucho tiempo, y no sólo por la forma de hacer política, que por supuesto, sino también como consecuencia de la tremenda burocratización que ésta ha adquirido y por la ausencia de mecanismos de participación política desde la base, que ni siquiera se da, salvo excepciones, dentro de los propios partidos. Pero esto, Nico, es muy largo de explicar y hay que racionarlo. De momento quédate con la idea.

Descartadas por abominables las dictaduras y los regímenes de presidencialismo populachero y totalitario, y a la espera de que puedan surgir referentes en alguna parte de democracias más justas y auténticas que el modelo occidental; sólo nos queda, por ahora asidnos a este viejo sistema de democracia que, como definen muchos teóricos de la cosa pública es, pese a todo, la única opción menos mala de las conocidas; pero que, sin embargo, está poniendo en peligro nuestra clase política con su decepcionante comportamiento, ya que a las posturas totalitarias, revestidas de populismo o no, se les está sirviendo en bandeja lo que precisan para prosperar: el desencanto ciudadano.

Hay mucha tela que cortar, Nicolás. Por mi parte, me gustaría seguir hablando del tema, pero orientándolo todo hacia la sugerencia de ideas para cambiar las formas de ejercer la política y mejorar la calidad de la democracia, que es por donde pasa la solución.

Cómo me acuerdo ahora, Nicolás, del libro: “Dos Visiones de España” que te regalé, en el que se recoge el debate parlamentario entre Azaña y Ortega y Gasset. ¿Recuerdas la altitud de miras, riqueza de argumentos y ausencia de descalificaciones mezquinas con que defendían sus propuestas y dirimían sus diferencias? Con ellos al frente, Nicolás, no se habría llegado nunca a una política tan crispante y tan de bajos vuelos

sábado, 19 de diciembre de 2009

Por la dignidad de la vida en el campo (Despoblación II)

Me dices que compartes la anterior, pues venga: sigamos y comentemos cómo se las arreglaron para vaciar los pueblos de gente y hacinarnos a todos en las colmenas de los barrios dormitorio de las ciudades.

Tras la guerra, y según se iba tecnificando el campo, cada vez sobraba más gente en los pueblos. Y mira por donde, todo ese sobrante era mano de obra que precisaba el capital en la ciudad; de ahí que, amparados en su régimen totalitario, buscaran las maneras de acelerar el proceso de dejar los pueblos vacíos de gente, creando unas bases subjetivas alienantes que estimularan el éxodo masivo y que no se sintiera el mismo como un trauma, sino como una marcha hacia el paraíso, o casi.

Sublimaron la propaganda sobre las excelencias de la vida en la ciudad, desprestigiaron en la misma medida la vida del campo, promocionaron el seiscientos y el cutis fino como símbolos del mejor vivir y del progreso en la capital y la figura del paleto con su cara ennegrecida y curtida, como icono de ignorancia, brutalidad, incultura y de vida inferior llena de penalidades, lograron que ambas propagandas calaran en la población y, puestas las cosas así, pues nada, todos pallá, y paleto el que se quede.

Merced a esa superestructura propagandística también articulada, consiguieron al cien por cien los objetivos que pretendían de nosotros; consiguieron que superáramos sin traumas aparentes, el dejar atrás raíces, vivencias, costumbres, familia, amigos, libertad, etc. y que, como unos jabatos/as, aceptáramos con enajenada satisfacción ser almacenados en los barrios dormitorios entre enjambres de desconocidos, hacernos amigos del despertador y de la máquina de fichar, asimilar el trabajo en cadena y robotizado, asumir los agobios y los atascos con santa resignación, aprender a endeudarnos con préstamos para vivienda y coche, anhelar las horas extraordinarias para aligerar deudas y, en fin, toda una retahíla de cambios “altamente gratificantes.”

Y así fue como el mundo rural se quedó sin gente, sin posibilidades de un desarrollo paralelo al de la agricultura y, para colmo, con su dignidad pisoteada y humillada a través de una propaganda que parece que nadie dirigía, pero que por toda España corría. Y tanto caló la vejación, que parecía que no habido existido nunca agricultura ni ganadería, ya que nadie reconocía haber arado o cuidado animales, porque a quien osaba decirlo se le tildaba de paleto y ya iba apañado. Es decir, se nos llevaron a la capital a engordarles su cartera y, encima, denigraron la vida de nuestros pueblos y la imagen de sus gentes, o sea a nosotros mismos, hasta el extremo de tener que ocultar por miedo al rechazo social la procedencia de nuestras honestas y dignísimas raíces de arado y morral.

Así que, Nico, para repoblar nuestros pueblos, no sólo necesitamos planes integrales, que por supuesto, sino a la par una tarea permanente de recuperación de la dignidad y el orgullo de la vida en el mundo rural, que no es mejor ni peor que la de la ciudad, sino muy distinta y, en cualquier caso, incomparable y única para quienes nos gusta vivir en campo, que leches.

lunes, 14 de diciembre de 2009

El por qué del brutal desequilibrio ciudad-campo (Despoblación I)

Sin perjuicio de seguir comentando la actualidad, Nicolás, creo que debemos retomar lo que es entre nosotros la preocupación principal; esto es, analizar el hecho de la despoblación y exponer ideas que puedan ser valiosas para invertir la tendencia y recuperar población; todo ello, visto desde las necesidades de nuestra comarca de Molina. Y como el asunto lo vamos a tratar desde distintos ángulos y en varias cartas relacionadas entre sí, si te parece, a todas las que se refieran directamente a esta cuestión, les agreguemos la palabra: Despoblación. ¿De acuerdo?

Pues bien, vayamos ya al grano y empecemos por constatar que la despoblación del mundo rural de nuestro país, se ha producido de un modo salvaje en contraste con las democracias europeas, cuyo fenómeno fue de proporciones infinitamente menores. La causa de ese antagonismo es que, mientras en aquellas, se llevó a acabo a su debido tiempo un proceso de industrialización, que abarcó también a las áreas rurales; en nuestro país, por el contrario, se llegó tarde y mal a todos los cambios (revolución burguesa, revolución industrial, tecnificación…) y, además, salvo dignos intentos, siempre sofocados por las fuerzas más reaccionarias, nunca se tuvo la voluntad de promover la industria y el comercio en el mundo rural, a pesar de la excelente oportunidad que brindaba el contar con un campo tan rico en materias primas.

Y si las cosas venían ya torcidas, no se iban a enderezar precisamente en la época franquista, donde al amparo de un régimen totalitario, campó a sus anchas un capitalismo financiero y monopolista voraz que, entre sus estragos socioeconómicos, el mayor de todos fue la total marginación del campo, cuyo mejor paradigma lo tenemos en la Andalucía de los terratenientes, que en vez de utilizar su dinero para modernizar sus latifundios y crear empresas en su Región, incluidas las derivadas de los productos del campo, se fueron a las grandes urbes con su capital a formar parte del entramado financiero y especulativo del capitalismo de este país, empujando a los jornaleros a una emigración masiva, principalmente a Cataluña.

Los resultados de una y otra política están a la vista: En Europa los únicos desequilibrios poblacionales dignos de mención, se derivan de condiciones orográficas o climatológicas muy adversas, mientras que en nuestro país, se ha quedado sin gente toda la basta superficie rural de la España interior, sin que mediaran esos imponderables físicos. En Europa se ha podido reabsorber la población sobrante que iba generando la tecnificación de la agricultura de un modo racional y sin necesidad de grandes huidas hacia las grandes urbes, mientras que en España se resolvió mediante un brutal y masivo éxodo del campo hacia la ciudad, ya que las áreas rurales no las habían preparado para ofrecer soluciones alternativas. Y, consecuencia de ello es, que seamos de una manera abismal, el país de Europa que tiene el desequilibrio poblacional más salvaje entre la ciudad y el campo.

Quizás pienses, Nico, que sobraba esta carta, que a vuela pluma te escribo, pues se que los dos coincidíamos a priori y en general, en los orígenes de la despoblación del mundo rural en España; pero si vamos a seguir hablando de ello con la profundidad y seriedad que nos proponemos, lo mejor era -me parecía a mí- empezar por refrescar los antecedentes. Seguiremos con el tema.

El brutal desequilibrio entre la ciudad y el campo

Sin perjuicio de seguir comentando la actualidad, Nicolás, creo que debemos retomar lo que es entre nosotros la preocupación principal; esto es, analizar el hecho de la despoblación y exponer ideas que puedan ser valiosas para invertir la tendencia y recuperar población; todo ello visto desde las necesidades de nuestra comarca de Molina.

Y como el asunto lo vamos a tratar desde distintos ángulos y a través de varias cartas, que seguramente tendrán relación entre sí y habrá que repasar de vez en cuando, pues lo mejor será, si te parece, que a todas las que se refieran directamente a esta cuestión, les agreguemos el subtítulo: Despoblación. ¿De acuerdo?

Pues bien, vayamos ya al grano y empecemos por constatar que la despoblación de nuestro país, se ha producido de un modo mucho más salvaje que en las democracias europeas. La principal causa de tan colosal antagonismo radica en que, mientras en aquellas se llevó a acabo a su debido tiempo un proceso de industrialización, que abarcó también a las áreas rurales; en nuestro país, por el contrario, se llegó tarde y mal a todos los cambios (revolución burguesa, revolución industrial, tecnificación…) y, además, nunca se tuvo la voluntad de promover la industria y el comercio en el mundo rural, a pesar de la excelente oportunidad que brindaba el contar con un campo tan rico en materias primas. Digo, nunca, porque estoy hablando genéricamente, aunque es de justicia no olvidar, que hubo momentos, siempre sofocados, en los que gentes de progreso y de bien intentaron la modernización del campo y la reforma agria.

Y si las cosas venían torcidas, no se enderezaron precisamente en la época franquista, donde al amparo de un régimen totalitario, campó a sus anchas un capitalismo financiero y monopolista voraz, que entre sus estragos socioeconómicos, el mayor de todos fue la margnización total del campo; cuyo mejor paradigma lo tenemos en la Andalucía de los terratenientes, que en vez de utilizar su dinero para modernizar sus latifundios y para crear empresas en su Región, incluidas las derivadas de los productos del campo, se fueron con su capital a las grandes urbes a formar parte de la red financiera y especulativa del capitalismo de este país, obligando a los jornaleros andaluces a emigrar masivamente, principalmente hacia Cataluña.

Los resultados de una y otra política están a la vista: En Europa los únicos desequilibrios poblacionales dignos de mención, se derivan de condiciones orográficas o climatológicas muy adversas, mientras que en nuestro país, se ha quedado sin gente toda la basta superficie rural de la España interior, sin que mediaran esos imponderables físicos. En Europa se pudo reabsorber la población sobrante que iba generando la tecnificación de la agricultura de un modo racional y sin necesidad de espectaculares huidas a las grandes urbes, mientras que en España se resolvió mediante un brutal y masivo éxodo del campo hacia la ciudad, ya que el campo no lo habían preparado para ofrecer soluciones alternativas. Y, consecuencia de ello es, que seamos de una manera abismal, el país de Europa que tiene el desequilibrio poblacional más bestial y escandaloso entre la ciudad y el campo.

Quizás pienses, Nico, que estaba de más esta carta, que a vuela pluma te escribo, pues se que los dos coincidíamos a priori y en general en los orígenes de la despoblación del mundo rural en España; pero si vamos a seguir hablando de ello con la profundidad y seriedad que nos hemos propuesto, lo mejor era -me parecía a mí- empezar por refrescar los antecedentes. Seguiremos con el tema.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Datos que hablan por sí solos

La tuya me indica, que en esto de la marca turística andas un poco perdido. Este asunto, ciertamente, es más complejo que otros de los que hemos hablado, ya que está por medio la JCCM tratando de confundir para evitar que se perciba lo menos posible el alcance de la faena que acaban de hacerle a la comarca. 

Pero la fórmula para aclarase es la de siempre: ir a los hechos y separar el grano de la paja. Y el primer hecho apabullante es, el que indican los números que te pongo delante de los ojos relativos a la inversión pública en promoción y dinamización turística en distintas áreas de esta comarca, que han realizado en todo lo que va de siglo XXI. Estos son en cifras redondas: Con destino al Alto Tajo, 6.900.000 euros, que serían 9.400.000, si contara los dos millones y medio del el Fondo Verde que reciben en exclusiva los municipios encuadrados en esa parte de la comarca. Con destino a Molina ciudad, 280.000 euros, o sea, veinticinco veces menos que el Alto Tajo. Y con destino al área de los otros casi sesenta pueblos de la comarca, ajo y agua, es decir, cero eurosSí, Nico, sí, arbitrario, sectario, escandaloso y lo que tú quieras, pero cierto. Y si necesitas el desglose de costes por conceptos, te lo puedo mandar. 

El segundo hecho, complementario del primero, es que la marca turística Molina y Alto Tajo que simulan haber puesto ahora en el mercado, era una criatura que llevaba ya varios años por el mundo y lo único que han hecho ahora es vestirla de largo. Todo ese afán de bautizar como comarca Molina y Alto Tajo o Alto Tajo a secas a todo lo que ellos pudieran tutelar en esta tierra, no era inocente, sino el elemento necesario para que fuéramos asimilando como quien no quiere la cosa, la arbitraria imagen de comarca turística que nos vienen imponiendo de hecho y que pretenden perpetuar. 

Con su Molina Alto Tajo a cuestas, nacieron la asociación promotora del Leader creada en 2002 y, asimismo, la única asociación de turismo de ámbito comarcal, que hay en la zona. De la misma denominación están inundadas las páginas de la JCCM y con análoga cantinela nos viene mareando una y otra vez los principales voceros del gobierno regional. 

Para remachar, sacan meses atrás, una página Web con idéntica denominación. Y para mayor redundancia, tienen decidido desde hace tiempo ponerle al parador de Molina, Puerta de desvío del turismo hacia el Alto Tajo. Perdón, Nico, quiero decir: Puerta del Alto Tajo. Tercer hecho, el compromiso alcanzado por La Otra Guadalajara con la JCCM de hacer y promocionar una marca turística que fuera representativa de toda la comarca y de todo su turismo, era el paso necesario a dar, y no sólo para poner fin a tanta arbitrariedad efectuada con el dinero público de todos, sino porque es lo que precisa la comarca-¡toda la comarca!- con suma urgencia, ya que se trata de un producto en alza, que es, con mucho, el principal recurso al que acogerse para intentar invertir la tendencia ante la crítica situación de despoblación.

Sólo hace falta utilizar el sentido común, para darse cuenta que la oferta turística es infinitamente más atrayente, promocionando el rico y variado turismo de toda la zona en conjunto, que siguiendo con la reducida oferta de un sólo componente, el paisaje, y en una sola parte, el Alto Tajo. Y si es mucho más rica, completa y atrayente para toda la comarca, también lo es para la parte del Alto Tajo. Por todo esto, la ruptura de la JCCM con el compromiso adquirido, con el fin proseguir con la nefasta y arbitraria política que viene haciendo, es un paso atrás de muy graves consecuencias para toda la comarca, aunque para unas partes, mucho más que para otras.
 
Una aclaración formal: Es evidente que la naturaleza del compromiso entre La Otra Guadalajara y la JCCM resaltado en el párrafo anterior, obligaba a circunscribir el nombre de la marca exclusivamente a aquellas denominaciones que fueran representativas y globalizadoras de toda la comarca, fuese Señorío de Molina, Tierra Molina, Tierra y Señorío de Molina u otras genéricas semejantes. Y por la misma naturaleza del acuerdo, excluía todos los nombres que representaran tomar una parte de la comarca por el todo de la misma e imponer una de sus áreas en detrimento de otras, que es lo que ha hecho la JCCM con su marca Molina y Alto Tajo, por lo cual, no puede estar más claro su incumplimiento del compromiso adquirido; algo que puede entender hasta el más membrillo de los mortales. 
 Espero que esta carta te haya ayudado a forjarte una idea del por qué la JCCM se ha echado para atrás en su compromiso con la Otra Guadalajara y de las negativas consecuencias que ello va a tener para nuestra tierra. Pero el Molina y Alto Tajo tiene, además, otro lado del asunto muy feo, que se inscribe en el contesto de una denodada lucha por acabar con la identidad de esta comarca, de lo cual, ya te hablaré otro día.

martes, 1 de diciembre de 2009

Artículo de Carlos Sanz Establés

Cambio de idea, Nicolás. Hoy te mando este artículo-un poco largo, pero vale la pena leerlo- publicado en Tierra Molinesa por Carlos Sanz Establés, Escritor y periodista; Vicesecretario de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, Presidente de la Asociación de Prensa de Guadalajara y nativo de Cubillejo de la Sierra. Otro día te hablaré de lo te dije en la carta anterior

"TAJO, GALLO, MESA Y PIEDRA"

"Mírese como se quiera, no importa; lo de la Junta de Comunidades con Molina de Aragón y su Señorío, es decir, su Comunidad histórica, o comarca, o partido judicial, o conjunto de pueblos de un territorio determinado y mencionado en el Estatuto de Autonomía, es una relación de amor y odio, a partes iguales, o tal vez un querer y no acertar nunca, simplemente por falta de sensibilidad hacia la diversidad de una tierra, ni mejor ni peor que otra de Castilla-La Mancha, pero sí distinta, diferente, tal y como lo atestigua la mención expresa que se hizo hace años en el Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha y que parece servir para poco. Si hubiese sensibilidad, algo de sensibilidad de verdad y no sólo de cara a la galería, bastaría con recordar levemente esa mención explícita al hecho histórico molinés en el Estatuto para evitar algunos errores de bulto que se cometen con esta tierra castellana. El último, la marca turística definida bajo el nombre Molina y Alto Tajo.

La marca turística exclusiva de la comarca nace como atención a una de las reivindicaciones del movimiento ciudadano La Otra Guadalajara, que, entre sus méritos, cabe destacar el estado de nervios generalizado que ha provocado en buena parte de la clase política, lo cual, así, de entrada, además de ser muy divertido está siendo muy positivo para el Señorío de Molina. Y si bien nadie debería dudar de la buena voluntad de la Junta de Barreda con esta iniciativa, al final el resultado ha acabado cabreando a los molineses de La Otra Guadalajara, y a otros muchos, y volviéndose en contra de la propia Junta, porque, una vez más, se ha hecho con criterios ajenos a la realidad de la comarca, a sus necesidades, a su tradición y concepto histórico, es decir, ha vuelto a hacerse por pura mecánica política, sin convencimiento alguno en lo que se hace, sin sensibilidad y, probablemente, bajo la dirección técnica de alguna empresa especializada que no sabe nada del Señorío de Molina, de sus sexmas, de sus gentes, de sus sentimientos, que a fin de cuentas, esto también es un problema de sentimientos.

Alguien podrá acabar creyendo, y está en su derecho, que, en realidad, se trata de una buena iniciativa muy bien gestionada y que aquellos que se oponen a la marca Molina y Alto Tajo son algunos chalados con tendencias separatistas y hasta mentalidad medieval. Y con eso se autoconvencen, pues bien está. Pero a todos nos resultaría extraño que la marca España sea vendida en el extranjero con una parte de la misma, aunque fuera utilizando para ello la admirada Andalucía, la verde Asturias o la moderna Cataluña, nadie lo entendería. Como tampoco se entiende en Guadalajara que nos confundan con La Mancha. Pues bien, muchos no entienden en Molina que se pretenda confundir la parte con el todo, que se desprecie el rico norte molinés con su románico rural, el valle del Mesa, las casonas molinesas de la agrícola sexma del Campo, los singulares y espectaculares yacimientos celtibéricos que se extienden por toda la comarca, el río Gallo, el barranco de la Hoz, el monumento natural de la Sierra de Caldereros, el castillo de Zafra, el río Piedra, y esto, en verdad, es un pecado del que nadie en Molina debería ser cómplice.

La comarca de Molina de Aragón no es sólo Molina, la capital, y el Alto Tajo, es eso, sí, pero mucho más que eso. Hubiera bastado que los responsables de esta iniciativa conociesen la mención expresa del hecho histórico molinés en el Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha para darse cuenta de esa realidad, de que la historia, la cultura, las tradiciones, la gastronomía, la arquitectura religiosa, la arquitectura civil y militar, el patrimonio natural del Alto Tajo, del Sabinar, del Mesa o de Caldereros, que los espacios naturales del Gallo, el Piedra o el Mesa, todas estas cosas que tanto juegan a favor del turismo, están unidas indisolublemente a todo una comarca, a la Comunidad de Molina, a Tierra Molina, a Tierra de Molina, a Tierra Molinesa, al Señorío de Molina –si, señores, si, el Señorío de Molina o el Reino de España, ¿Por qué nos cuesta tanto hablar con propiedad de estas realidades?-, para haber hecho las cosas de otra manera sin necesidad de que el movimiento La Otra Guadalajara hubiera tenido que dirigirse primero por carta a José Maria Barreda, advirtiéndole incluso ante de producirse, con muy poco éxito por cierto, de este error, y después en un comunicado público rechazando la propuesta de marca turística para la comarca molinesa. 
Carlos Sanz.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Malas noticas, Nicolás

Malas noticias esta vez, Nicolás:

La marca turística Molina y Alto Tajo que la Junta de Comunidades acaba de presentar a los medios desde la lejanía de Guadalajara, es un revés muy serio para una comarca como la nuestra, que no está precisamente para que le hagan malas faenas, y menos con dinero público, sino muy necesitada de actuaciones positivas solidarias. 

Hay mucho que decir sobre el asunto y te lo contaré todo, no te preocupes. Pero déjame situar muy a grandes rasgos a los lectores del blog que no conocen nuestra comarca, para que nos puedan seguir mejor. Déjame que la misiva, esta vez, sea para ellos Y bien, lo primero que quiero decirles es que el Alto Tajo no está fuera de la comarca de Molina como puede interpretarse del nombre de la marca, sino que ha sido y es una parte de la misma. También les informo de que aparte de Alto Tajo y de la ciudad de Molina –así denominamos por aquí a nuestro lugar cabecera- hay casi sesenta pueblos más que forman parte de esta Comarca, pero que no están ubicados en el área Alto Tajo ni son la ciudad de Molina, los cuales han quedado excluidos radicalmente de la promoción turística que representa la citada marca. 

Y no será porque esta basta superficie marginada turísticamente por la Junta de Comunidades, no tenga nada que ofrecer; que no es así. Muy por el contrario, aporta una buena parte del producto turístico del conjunto de la zona, que no sólo es paisaje, ni el mismo está sólo en el Alto Tajo; es también patrimonio, arquitectura, cultura, fauna y mucho más, cuya variedad, es precisamente lo que completa la oferta turística de la comarca y hace mucho más rico y atractivo el producto. 

Por otra parte, en una comarca tan despoblada como la nuestra, todos los pueblos necesitan por igual aprovechar el recurso del turismo para fijar población, y la Junta de Comunidades no puede utilizar el dinero público para promocionar arbitrariamente una parte del territorio, a la par que le cierra las puertas a otra parte del mismo, dentro de la misma comarca. Todos los pueblos están igual de precisados, todos tienen los mismos derechos y todos aportan riqueza y variedad turística que, juntada y bien promocionada toda ella, a nadie perjudica y a todos favorece. 

Sirvan estas pinceladas como introducción al tema del turismo, del que vamos a hablar mucho más. Tanto como sea necesario. El lunes mismo o a lo más tardar el martes, te envío otra carta explicándote sin tapujos los antecedentes y datos que han dado lugar a que el proceso de dinamización turística en la zona la hayan culminado con la fijación de una marca tan sectaria y excluyente.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Rato y Solbes: Dos bluffs en el vientre de una burbuja

Ya sabes, Nico, cuando se generaba empleo merced a la burbuja de la construcción los partidos gobernantes sacaban pecho y atribuían el mérito a su buena gestión económica y nos presentaban a sus ministros de economía como verdaderos cerebros del éxito. 

Pues bien, hete aquí, que pincha la burbuja y salen de su vientre dos inmensos bluffs que se evaporan sin dejar rastro. Ocurre, Nico, que cuando se retiraron los escombros de la burbuja de la construcción, quedó al descubierto que estos superministros de rimbombancia y marketing y sus gobiernos, no habían hecho nada de mérito en este campo o, al menos, no lo principal, que era gestar a la mayor velocidad y desde el primer momento un nuevo modelo económico, para que cuando estallara la subsudicha, estuviéramos preparados y evitar así lo más posible esta sangría de desempleo, parte del cual proviene de la crisis general, ciertamente; pero otra parte, de la inoperancia de estos dos ministros engaño que en vez de dedicarse a crear el nuevo modelo económico, se inhibieron de todo, ya que una burbuja estaba haciendo el trabajo por ellos.

Ahora dicen que va en serio lo del nuevo modelo, y vale. Pero ¿y el tiempo perdido? ¿y las consecuencias que está teniendo? Y pensar, Nico, que toda una cohorte de ilustrados tertulianos y plumíferos, han dicho y escrito millones y millones de palabras loando a los dos superministros. Y pensar que el trabajo de una burbuja ha sido parte esencial del programa electoral de los principales partidos durante varios años. Y pensar que todo esto ha ocurrido a sabiendas de que la burbuja acabaría estallando ¡Qué país, Nico, qué país!