viernes, 30 de octubre de 2009

Los montes, un bien necesario para la vida

Me parece apropiado, Nicolás, retomar el tema de los montes, pero de una manera ordenada y no tan deshilachadamente como lo hemos hecho hasta ahora.

Vamos, pues, a poner en orden nuestras ideas y empecemos por precisar cual es el verdadero papel de los bosques, porque una vez que comportamos los mismos o parecidos postulados, será más fácil comentar y entendernos en aspectos más específicos, como las causas de fondo del incendio, los planes de montes para evitar nuevas catástrofes, las acciones silvícolas a realizar, la creación de empleo y el incremento de población de nuestras pequeñas localidades a través de esas tareas, etc.

Los bosques tienen un considerable interés material y económico. Nos aportan madera, pastos, plantas medicinales, hongos, atractivo turístico etc. Estos ricos y variados recursos naturales son básicos para el desarrollo de la industria maderera, la ganadería, la gastronomía, la medicina, el turismo y otros sectores. Los bosques, en definitiva, generan recursos de muchísimo provecho para el desarrollo de la vida del campo y para diversos sectores de la industria. ¿Estamos de acuerdo, Nico?

Por otra parte, si profundizamos más, nos daremos cuenta de que los montes nos aportan bienes todavía más necesarios, que los que acabo de describir. Supongo que no te será difícil compartir conmigo la idea de que son el bien natural más necesario después del agua o la par que el agua. Son los verdaderos pulmones de la tierra y la función que realizan de absorber el dióxido de carbono y generar oxígeno, los hace imprescindibles para la vida humana y de los seres vivos en general. También te será fácil aceptar, además, que dan humedad al ambiente, contribuyen decisivamente a la regulación de los ciclos climatológicos, impiden la desertización y las inundaciones, son la reserva de muchas especies de fauna y flora, dan empaque y esplendor al paisaje y son lugares ideales para la paz, el descanso y el placer de los seres humanos. ¿De acuerdo también?

Pues si estuvieras de acuerdo en todo, por lógica, también deberías compartir, que las áreas rurales y los pueblos donde se expanden los bosques deben considerarse como lo que realmente son: Como espacios medioambientales absolutamente necesarios para el presente y el futuro de la vida, como lugares CEDENTES de bienes imprescindibles para toda la sociedad y, en consecuencia, como áreas que deben ser declaradas desde las instituciones de INTERÉS ESTRATÉGICO, con todo lo que ello conlleve en cuidados y ayudas desde el Gobierno Central y los Gobiernos Autonómicos, para que los bosques puedan desempeñar en plenitud y de forma permanente estas funciones tan imprescindibles para la vida.

Reflexiona a fondo sobre esta carta, Nico, y dime si la compartes, porque a partir de estos criterios, aquí esbozados, tenemos muchas cosas de qué hablar sobre los bosques.






miércoles, 28 de octubre de 2009

Tengo una pregunta para Vd

Anoche, Nicolás, mientras veía un programa de TV titulado Tengo una pregunta para Usted, se me fueron pasando por la mente dos bloques de preguntas que les haría, si pudiera, a éste y a todos los Gobiernos de la Nación que hemos tenido desde que se instauró la democracia y a las fuerzas políticas que los han sustentado. Serían preguntas sobre asuntos que te resultan conocidos, porque ya los hemos hablado en otras cartas.

El primer bloque, Nico, sería éste: Es evidente que cuentan Vds. en la Constitución, en las leyes que la desarrollan, en las leyes de las CCAA, en las Directivas Europeas y en sus Planes Rurales de Desarrollo Sostenible, con cobertura legal y dotación económica suficientes para haber ido tomando medidas que fueran reduciendo los desequilibrios y las desigualdades entre la ciudad y el campo. Y siendo esto así:

¿Por qué no lo han hecho? ¿Por qué no han dado ni dan cumplimiento a esas leyes? ¿Por qué? ¿Por desidia? ¿Por falta de voluntad? ¿Porque no somos rentables en términos de votos al vivir tan poca gente en los pueblos? ¿Porque no presionamos suficiente desde el mundo rural? ¿O es por todo un poco? No será, desde luego, por falta de tiempo, que ya llevamos treinta años desde que se instauró la democracia. Y no será tampoco porque los problemas no sean bien grandes, ya que se trata nada menos, que de las tremendas carencias de infraestructuras y servicios que sigue padeciendo en exclusiva el mundo rural, a pesar de que seamos igual de españoles y tengamos los mismos derechos que los demás

Segundo bloque: El Gobierno puso en marcha un Plan Local de inversiones municipales y ahora otro, como una parte del conjunto de las medidas con las que pretende paliar los efectos de la crisis y salir de ella. Esto por un lado. Y por otro, llevan Vds. –los unos y los otros- más de veinticinco años reconociendo la pésima situación económica de los ayuntamientos y prometiendo sacar una nueva ley de financiación municipal que resuelva el problema y que, sin embargo, un cuarto de siglo después, todavía no ha visto la luz. Y, siendo ciertas ambas cosas:

¿No creen Vds., que si una nueva y suficiente financiación municipal estuviera en marcha, los propios ayuntamientos estarían colaborando desde sí mismos con sus iniciativas en la lucha contra la crisis y sin necesidad de recibir ayudas graciables del Gobierno? ¿Y por qué no se dice que en realidad el Gobierno no pone un solo euro, ya que esas ayudas se hacen a cargo de la deuda histórica que el Gobierno de la Nación y las CCAA tienen contraída con los municipios al haberles escamoteado durante un cuarto de siglo -¡¡¡un cuarto de siglo!!!- la financiación que en justicia les correspondía?

Y más preguntas: ¿Por qué en los borradores que hasta de ahora se conocen relativos a la nueva financiación municipal sigue manteniéndose la trasnochada filosofía de que una buena parte de la futura financiación no sea directa, sino concedida a través de ayudas graciables? ¿Es el miedo y la desconfianza a los propios ayuntamientos lo que les lleva a no permitir que éstos manejen sus recursos y con ello hacer su propia política y establecer sus prioridades? ¿O es porque no quieren perder el margen de tutelaje y condicionamiento sobre los ayuntamientos, que tienen de hecho los cargos de las instituciones provinciales, regionales y nacionales encargados de conceder o denegar las ayudas? Otra explicación no soy capaz de encontrar y la verdad que de estas dos hipótesis ambas me parecen peores, por utilizar tu propia forma de expresarte cuando todo te parece mal.

Mención aparte merece el exministro, Jordi Sevilla, que fue el único que puso sobre la mesa un excelente borrador, con el que pretendía devolverles la autonomía a los ayuntamientos con la financiación directa y dejando en fuera de juego el actual sistema de concesión de ayudas, que él mismo calificaba de graciables y tuteladas. ¿Por qué no se retoma de nuevo ese borrador tal y como lo presentó? ¿Por qué?

Habría muchas más cosas, Nicolás, sobre las que hacer preguntas pero, por hoy, dejémoslo así.

sábado, 24 de octubre de 2009

Con los pies en el suelo. (II)


… positivo, con reafirmaciones, con la fuerza que inyecta el darte cuenta, que aquí sólo cabe el o , porque el no y el qué le vamos a hacer implica colaborar por inhibición en el proceso de despoblación y de dejar sin vida activa a nuestros pueblos, implica negarle el deber de auxilio para intentar invertir la tendencia a una comarca -la nuestra- que camina hacia el ocaso y, de paso, desairar las ilusiones de nuestros antepasados, sus sueños y proyectos, los que se traían entre manos tu padre y el mío cuando “trasnochaban”. ¿Te acuerdas qué cábalas se hacían, los pobres, para cuando nosotros fuéramos “grandes”?

A nadie se le ocurriría, Nico, dejar de pelear por recuperar la salud de un ser querido por muy remota que fuera la posibilidad de mejorar. Pues bien, en la misma posición deberíamos colocarnos ante el delicado estado de salud de nuestra tierra, todos los que decimos quererla. Y del mismo modo que en la lucha por intentar salvar al ser querido somos capaces de mantener la esperanza como norte y la tenacidad y paciencia como actitud vital; debemos serlo, en la larga y dura lucha de repoblar nuestra tierra, para recuperarle la salud hasta donde sea posible.

Así pues, comprometerse con la causa de la comarca es, o debería ser, no resignarse ante el mal de su despoblación y a partir de ahí, engancharse con fuerza a todas las posibilidades que existan de que nuestra tierra salga adelante y transformarlas en esperanzas dignas por las que luchar; en contraposición a lo malparados que quedaríamos ante las nuevas generaciones, por dejar morir al enfermo, sin haber hecho todo lo posible por intentar salvarlo. Y, si tratando de evitarlo, el enfermo se nos llegara a quedar entre los brazos -que no lo creo- siempre podríamos ser admitidos por la historia con el respeto y la dignidad que merecen unas gentes, que pelearon por recuperar la tierra que querían mientras a ésta le estuvo latiendo el corazón.
Asumir esta causa y no otra cosa, es lo que debe darnos la firmeza necesaria, para que intereses particulares, electorales, partidistas u otros, no nos hagan desistir en el empeño de desarrollar tareas, que para la repoblación de esta tierra son del todo imprescindibles e irrenunciables; empezando por conseguir que la opinión pública conozca, para ponerla de nuestra parte, que en nuestra provincia hay dos realidades diametralmente opuestas: la de la capital y el Corredor del Henares, que crece y prospera al amparo de la expansión de Madrid y la del resto de la provincia, la que se queda sin gente y sin “interés electoral”, la marginada por las instituciones, la que configura las tres cuartas partes del territorio provincial, la que necesita con urgencia desarrollo y repoblación humana, la que exige de las instituciones un tratamiento jurídico especial de área deprimida y, en consecuencia, la inversión suficiente del fondo de solidaridad y de donde sea para acortar diferencias territoriales dentro de la región, la que tiene en su parte más alejada y olvidada una comarca, que precisa de todas estas atenciones con mas urgencia que nadie.

Una comarca, la nuestra, que precisa como el aire que respira apostar por su desarrollo, por la comarcalización, por planes integrales de montes, de infraestructura, de servicios, de inversión pública y privada, de repoblación humana… y como herramienta para conseguirlo, de la unidad de nuestros pueblos a través de una organización comarcal fuerte.

Para llegar ahí, me parece vital empezar a crear algo semejante a Teruel Existe, Soria Ya y Plataforma Ciudadana de Zamora, cuyos movimientos no nacieron a impulso de los partidos, ni por su deseo, pero que ahora se ven obligados a respetar y a asumir sus reivindicaciones contra la despoblación y la falta de infraestructuras.

La tarea, Nicolás, se presume difícil y nada corta y nos obligará a ser constantes; también pacientes cuando los resultados tarden en llegar y siempre muy flexibles para explorar las vías más adecuadas, ya que no debe ser nada fácil intentar una repoblación humana en el siglo veintiuno. Por último, deberemos desprendernos por completo del sectarismo partidista y asirnos al consenso todo lo posible, encontrando un denominador común que facilite luchar todos juntos por nuestra tierra a pesar de la diversidad de ideas, de partidos y de grados de conciencia y compromiso.

Hablando de constancia, Nico, me acuerdo ahora de lo embelesados que nos quedábamos los dos, cuando el maestro nos contaba aquello de que San Isidoro, un mal estudiante al principio, llegó a ser sabio y que todo empezó una vez en que viendo a un hombre sacar agua de un pozo, observó que la piedra del brocal se había desgastado con el roce constante de la soga, por lo que se dijo: Si la perseverancia del roce de la soga es capaz de desgastar la piedra, mi perseverancia en el estudio también será capaz de hacerme aprender muchas cosas. ¿Te acuerdas? Haríamos bien en tener en cuenta este ejemplo, porque no será sin perseverancia, como iremos logrando nuestros nobles anhelos.

No todo son adversidades en la tarea de intentar repoblar la zona; también empiezan a vislumbrarse algunas cosas que invitan al optimismo, pero éstas ya irán saliendo en mis sucesivas cartas. En ésta sólo pretendía hacerte una fotografía panorámica de las adversidades objetivas y subjetivas que nos vamos a encontrar, porque me parecía que no tenías los pies en el suelo. A partir de ahora, carta a carta y tema a tema, te lo iré exponiendo todo con detenimiento, y me centraré mucho más en proponer soluciones, que en reiterar los problemas, porque ahí es donde reside el quid de la cuestión.

viernes, 23 de octubre de 2009

Con los pies en el suelo. Carta de fecha 22-09-2005 (I)

Hola Nicolás: Lo que me pides en tu carta es un imposible. Ni yo ni nadie es capaz de explicar en el espacio reducido de una carta ni de dos, todo lo que acontece por esta comarca y cuáles son las posibles alternativas para ir recuperando población, que es donde reside la madre del cordero, como tú sueles decirme. Todo esto, querido amigo, requiere bastantes páginas, requeriría un libro.

No, Nico, no; las cosas no son tan fáciles como tú las imaginas; ni mucho menos. ¿Cómo puedes decirme: que para elaborar y proponer alternativas viables de repoblación humana en la comarca sólo hace tener la voluntad de hacerlo y disponer de un poco de tiempo para escribirlas? Además, pasas por alto en tu carta otra cuestión más importante aún y es: que no se trata de que alguien individualmente elabore una propuesta, sino de que surja con el mayor grado de participación posible de la gente desde el inicio; es decir, desde la elaboración hasta su traslado a la ciudadanía y a las instituciones, porque si no es así, de poco serviría. ¡Ojala fuera todo tan sencillo como tú dices!

De entrada, debes saber que no disponemos de una literatura, que al menos en el campo de la teoría pudiera darnos luz. De esta tierra nuestra se ha escrito bastante, claro que sí. Se han escrito libros interesantes analizando y poniendo en orden nuestra historia; se han hecho otros textos eruditos y descriptivos, sobre componentes de nuestra cultura, costumbres, arquitectura, arte, gastronomía, etc. Pero sobre soluciones, sobre alternativas de desarrollo y repoblación, no contamos con nada relevante, con nada que vaya más allá, de algunos apuntes genéricos e inconexos, que han ido apareciendo últimamente.

Son comunes en la literatura socio-política de este incipiente despertar, los tres siguientes rasgos: Abundancia de retórica para demostrar lo obvio: que nos quedamos sin gente y que el proceso de despoblación sigue su curso; datos y más datos estadísticos para redundar en lo mismo. Y en positivo, sólo algunos apuntes por encima, sugiriendo de un modo general, que la solución de la zona pasa por el turismo, las producciones alternativas a la agricultura, mejores infraestructuras, etc.; adobado todo ello de huera fraseología de desarrollo sostenible y Agenda 21, que queda muy bien, pero que enarbolada en el contexto del retroceso que padece la zona, suena a pura demagogia, ya que mientras no exista el sustantivo desarrollo, el adjetivo sostenible, no tiene nada que calificar. Quizás caricaturice demasiado, pero de todos modos, quédate con esta idea: el discurso alternativo está en pañales.

Ten en cuenta, Nico, que no nos vale el discurso tradicional y necesitamos uno nuevo, donde además de empresarios hay que traer también trabajadores y -lo más difícil- conseguir que se queden a vivir. Piensa también que la función hay que desarrollarla en el desangelado escenario de una comarca muy alejada de la mano de Dios y de las instituciones provinciales y regionales.

Hay más adversidades. Te enumero algunas: la descapitalización económica de la zona sigue su curso; una buena parte del ahorro se marcha fuera, principalmente a la compra de pisos en Guadalajara, Teruel, Madrid, Zaragoza o Valencia, por falta de perspectivas de futuro; la descapitalización humana ya la conoces: menos de dos habitantes por km2 y los que quedamos, somos demasiado localistas, lo cual, por ahora es más obstáculo que resorte para la acción unitaria de los pueblos de la comarca.

Estos inconvenientes que a bote pronto te cuento -hay otros, que irán saliendo- ya deberían bastarte para comprender las adversidades del trabajo que me pides, algo que a priori necesito de ti, para que seas comprensivo cuando veas los condicionantes a que están sometidas las ideas alternativas, que te iré sugiriendo a lo largo de nuestro carteo.

Tras esta retahíla de aspectos negativos, seguro que se pasearán por tu mente preguntas como las siguientes: ¿Y qué se puede hacer ante tanta adversidad? ¿Cómo transformar tantos factores negativos en elementos positivos? ¿Cómo hacer de la necesidad virtud? ¿Vale la pena luchar contra la despoblación o es ya demasiado tarde?

Yo también me he planteado estos interrogantes, Nicolás, y los he resuelto en…

miércoles, 21 de octubre de 2009

Querido amigo

Con esta carta, Nicolás, pretendo conseguir dos cosas. La primera, vencer tu resistencia a comprarte el ordenador, ya que, de lo contrario no tendrás opción a seguir leyendo mis cartas, puesto que, en adelante, te las voy a mandar a través de mi blog, como ya te dije días atrás y tú me aceptaste. Y la segunda, abrir la posibilidad de que accedan a la lectura y al comentario más personas pues siempre habrá alguien que le pueda intersar lo que te cuente de por aquí.
Me refiero, como ya te dije, a las cartas que no contengan asuntos personales, ya que las demás seguirán siendo privadas, como siempre. Ser tu amigo de pupitre me da la ventaja de conocerte a fondo, de saber lo tradicional que eres en ciertas cosas y de pensar que seguirás prefiriendo echarme tus cartas en el correo y, de paso, tomarte un cafetito en el bar Country. De todos modos, intentaré convencerte para que pongas en el blog alguna de las que tú me envíes.
He echado un vistazo a todo nuestro intercambio epistolar desde 2005 y observo que el noventa por ciento de nuestras misivas no contienen nada personal que no se pueda comentar en público. Si te fijas, verás que desde esas fechas hemos hablado casi siempre de lo mismo: que si la comarca, que si las necesidades del mundo rural, que si la crisis, etc. Y cartas de este tenor no está demás que las conozca quien quiera. ¿De acuerdo?
Así que cómprate el ordenador y dile a tu amigo, a ese que dices que sabe tanto de informática, que te te enseñe su manejo y a navegar por Internet. Te pongo el blog: http://jeronimolorente.blogspot.com/
¡Ah!, otra cosa, recuerda que me diste el consentimiento para airear la carta que te escribí el 22 de septiembre de 2005 en la que te esbozaba, a grandes rasgos, un panorama general de los graves problemas de nuestra zona. ¿Te acuerdas? Será, pues, la primera carta que ponga en el blog. Bueno, la primera es esta. La pondré en dos veces, porque es larga. Creo que puede ayudar a situarse en la problemática de nuestra tierra a personas que no la conocen y, de paso, pienso que servirá también para ir constatando que desde entonces hasta hoy, algo empieza a moverse. Algo empieza a cambiar, para bien, en nuestra comarca.

martes, 20 de octubre de 2009

Gracias

Agradezco mucho todos los comentarios que me hacéis con motivo de abrir este blog, pero considero excesivos los elogios y las esperanzas que depositáis en él, pues se trata, simplemente, de un blog abierto por uno de tantos de los muchos que empezamos a buscarle salidas a nuestra tierra en clave comarcal y tratamos de superar la política de campanario de miras tan limitadas, que durante tanto tiempo nos ha venido ocupando a todos casi en exclusiva, y a mí también.

La tarea intra mojoneras tiene su espacio, es necesaria, hemos conseguido con ella cosas importantes para nuestros pueblos y habrá que atenderla siempre, por supuesto. Pero quedarnos atrapados exclusivamente en este afán como nos ha ocurrido durante tanto tiempo, sin ocuparnos a la par de todo aquello que, siendo imperioso para todos nuestros pueblos no podemos abordar desde cada lugar en particular, ha sido una gran limitación en nuestra forma de hacer las cosas, que necesariamente tenemos que superar si queremos de verdad ir dando soluciones a los gravísimos problemas de despoblación y de desarrollo que padece nuestra comarca. Y en esa idea estamos ya muchos.

Distinto es, que para profundizar en las ideas, para sintetizar y ordenar el discurso, para perfilar estrategias de actuación, etc. unas personas contribuyan más que otras. Pero esas aportaciones se deben casi siempre, al tiempo que cada cual dediquemos al análisis y a la reflexión. Y ese tiempo es muy desigual según los casos; pues mientras que la mayoría aunque quieran no pueden concederle mucho, porque andan a calzón quitado en sus quehaceres, otros disponemos de 24 horas cada día y eso, evidentemente, otorga algunas ventajas. Esto sí es objetivo y sí puedo aceptarlo. Pero sólo esto.

También me atrae, y mucho, la vida en el mundo rural y sobre ella opinaré de vez en cuando. Me atrae, sí, pero también me preocupa y me subleva, que no podamos disfrutar de una parte de la calidad de vida a la que tenemos derecho, por culpa de los desequilibrios y las desigualdades que existen entre la ciudad y el campo en infraestructuras, en servicios y en otras cosas, cuyas soluciones se siguen eternizando a pesar de estar recogidas esas políticas en la Constitución y en leyes que la desarrollan, en leyes de las CCAA, en Programas Sostenibles de Desarrollo Rural y en Directivas de la Comunidad Europea. Pero estas cosas nos preocupan a muchos y yo sólo soy uno de tantos.

Y no digamos ya, sobre el acontecer del día a día. Somos multitud –millones- las personas que seguimos y nos formamos criterio de los temas de actualidad. Y somos muchos miles los que emitimos públicamente nuestra opinión, entre las cuales, la mía cuando la de, será la más insignificante, aunque sólo sea porque acabo de llegar y porque carezco de experiencia en estas lides.

Por todo ello, y tras reiterar mi agradecimiento de corazón por los elogios y estímulos de vuestros comentarios, os pido que admitáis mi blog como uno de los más humildes que circulan por la red, aunque eso sí, muy libre y con mucho espíritu de compromiso.

viernes, 16 de octubre de 2009

A modo de presentación

No poseo ningún título académico o literario. Tampoco tengo una trayectoria institucional, política, social, municipal, sindical, etc. lo suficiente relevante, al menos en cuanto a obstentación de cargos. Sí cuento, en cambio, con un quehacer bastante dilatado en algunos de estos campos.
Así, pues, detrás de este blog hay, en esencia, una persona más de la sociedad civil no institucional que, eso sí, acumula un buen caudal de experiencias, algunas de ellas vividas intensamente.
Afortunadamente, la llegada de Internet nos ha proporcionado la ventaja de poder ser todos un poco más iguales en algunos aspectos, entre ellos, en abrirse una página Web o un blog propios; pues lo mismo puede hacerlo una persona poco conocida socialmente, que otra ilustrada o que está en le candelero de la actualidad todos los días; si bien, de entrada, siempre parten con ventaja quienes son más conocidos públicamente.
A pesar del inconveniente que supone a priori no contar con un currículum al uso, ni ser una persona relevante, ni vivir en una ciudad -vivo en Adobes (Guadalajara)- he sentido la tentación de abrir este blog, estimulado por ciertos aspectos que me motivan.
Me motiva ser un reflexionador irremediable de lo que acontece -aunque esto a veces sea un problema- que, además, opino y escribo porque me gusta y que no aspiro a ganarme las habichuelas con ello, ni a medre personal alguno.
Me motiva el sentirme absolutamente libre para exponer mis ideas tal cual las pienso, pues no tengo ninguna atadura política, ni institucional, ni de cualquier otra índole, que me cree condicionamientos. Sólo tengo una limitación: el respeto a los demás.
Me motiva, sobre todo, el poder opinar sobre la vida del mundo rural, que está llena de olvidos, de marginaciones y hasta de mala leyenda, pero que es la opción que yo he elegido para vivir, por considerarla mucho más gratificante que la de la ciudad, de acuerdo con mi forma de ser y de sentir.
Me motiva, en definitiva, el disponer de un espacio muy pequeño, pero muy libre, desde el que intentar poner un grano de arena en pro de los derechos, las necesidades y la dignificación del mundo rural.
Y, dicho esto, echemos a andar