Pienso, Nicolás, que la exitosa jornada reivindicativa del día 11 de agosto, no debe llevarnos a la autocomplacencia, sino que hemos de seguir manos a la obra sin demora, que queda muchísimo por hacer y por mejorar. En este sentido, no nos vendría nada mal pararnos un poco a actualizar y a cambiar algunos aspectos del discurso, que por no estar bien clarificados crean ciertas dificultades a la unidad de acción y a la participación y que podemos mejorar mediante el debate sosegado.
Entre esas ideas a cambiar se hallan, a mi juicio, las consabidas cantinelas de que los de Molina son mala gente, van sólo a lo suyo, no participan, no se puede contar con ellos, etc., cuyas falsedades todavía hay gente de buena fe que se las cree, por no haberse parado a pensar y a verificar, que la realidad actual en nada se parece a cualquier otra anterior y que ahora son otras las generaciones, otras las circunstancias y otras las actitudes.
Es cierto, que también hay algunos, pocos, que propagan esas cantinelas porque les conviene y a sabiendas de que son falsas, con los cuales poco cabe discutir, pero hay otras personas llenas de buenas intenciones y que quieren lo mejor para su comarca, a los que habría que convencer con paciencia, con argumentos y con hechos de que están equivocados y que deberían archivar un discurso, que no se corresponderse con la realidad actual, ya que de lo contrario, y sin pretenderlo, contribuyen a crear recelo de los pueblos hacia Molina, lo cual dificulta y merma la unidad de acción.
Supongo que estarás de acuerdo conmigo, Nicolás, que una comarca tan despoblada, tan olvidada y tan necesitada de soluciones profundas como es la nuestra, no pude permitirse dividir la fuerza de sus gentes; pues si luchando todos juntos todavía somos demasiado pocos en relación a la tarea que tenemos por delante, imagínate si encima tenemos que hacerlo al margen o en contra de la ciudadanía del lugar cabecera donde reside una buena parte de la población. Y, sin embargo, eso es algo que podría ocurrir si se consolidara la idea de que los de Molina son malos e insolidarios.
Paralelo a las falsedades referidas, y sin saber como, se ha ido propagando otra falacia -doy por hecho que interesada- que consiste en hacer creer, que los que luchamos por un Plan Integral para nuestra zona, lo que en realidad pretendemos es el beneficio de Molina, pero no el de los pueblos de la Comarca. No le auguro el menor éxito a semejante necedad, porque basta saber leer o no vivir en la luna, para darse cuenta que el conjunto de los puntos del Plan Integral que reivindicamos, son otras tantas necesidades de todos los pueblos de nuestra comarca -también de Molina-, necesidades que no puede solventar ninguna localidad por separado, sino luchando todos juntos y en clave de comarca y que son de mucha mayor transcendencia, que las que a estas alturas quedan por solucionar en el marco estrictamente local de cada lugar, por respetables que estas sean también.
No obstante, Nicolás, sí sabemos quienes serían los principales beneficiarios si llegaran a hacer mella estas cantinelas y crearan recelo y división entre los pueblos y Molina; serían el partido que gobierna la región y el que aspira a hacerlo. Pues como tantas veces te he reiterado, Nico, ellos analizan las cosas en términos de votos y, a esos efectos, no les interesa invertir por estos pagos, habiendo tan pocos votos que cosechar. Esa es la causa de fondo, de que se hayan pasado casi treinta años de la democracia sin que el partido que gobierna haya movido un dedo para poner en marcha ninguna de las medidas del Plan Integral que viene precisando nuestra comarca para resurgir y de que el partido de la alternancia tampoco las haya demandado. Y también lo es, de que tras las movilizaciones y los compromisos de la JCCM sobre esas reivindicaciones ramaleen ahora tan mal y traten de retrasar, tergiversar o vaciar de contenido una parte de las mismas. Así, pues, a ellos les vendría como anillo al dedo el que hubiera recelo y división entre los pueblos y Molina, pues nada mejor que eso en estos momentos, para poner freno a la lucha de la sociedad civil, que les está presionando para que se pongan en marcha cuanto antes todas las medidas y sin desnaturalizar el contenido.
Para que veas, Nicolás, el sin sentido de las cosas que aún se vienen diciendo sobre los de Molina, te doy algunos datos que tiran por tierra ese desfasado discurso: Su ayuntamiento es uno de los tres de la comarca que ha acordado apoyar expresamente a la Otra Guadalajara y que, además, le ha facilitado un local donde reunirse y la utilización de sus infraestructuras y medios cuando realiza actos comarcales en aquel municipio. Pero si su Ayuntamiento se comporta correctamente, mención aparte merece la implicación de su población, desde que hace cinco años se formara este movimiento.
"Los insolidarios molineses” que dicen algunos, han participado con La Otra Guadalajara y ahora con las Asociaciones en lo siguiente: respaldar unánimemente con sus firmas el Plan Integral para la Comarca como los demás pueblos; financiar por parte de sus comerciantes y empresas a la Otra Guadalajara en las movilizaciones del toque de rebato y de la entrega de firmas en Toledo, Madrid y Guadalajara, que también sufragaron los comercios de otros pueblos; llenar por primara vez el local de Santa María del Conde en día laboral y a media mañana con motivo del protocolo sobre el Plan Integral que los empresarios de la provincia y los sindicatos vinieron a rubricar con la Otra Guadalajara; concurrir con ochenta personas de las ciento veinte que fuimos a Toledo en día laboral a entregar las firmas; asistir doscientas personas a la comida de hermandad de la jornada del día 11 según acreditan los tickets repartidos, a pesar de que para ellos no era igual que para los que acudíamos de otros pueblos, que como se suele decir, íbamos para todo el día y aportar el 70% de las personas que participaron en los actos de ese día de forma altruista. ¿No crees, Nicolás, que estos hechos, todos comprobables, desmienten radicalmente todas las habladurías?
Pero te digo más, Nicolás, si las cosas no fueran como te explico y sí como dicen las cantinelas, nuestra forma de proceder no podría cambiar, no podría ser nunca la de faltarle el respeto y tirar por tierra ni a los de Molina ni a los de ningún pueblo, porque eso es fomentar el rechazo y la división, sino que sería, como hasta ahora, utilizar la paciencia, el razonamiento y la persuasión, que es la única manera de que podamos llegar a entendernos, a tendernos la mano unos a otros y a forjar la unidad necesaria para sacar esto hacia delante, cosa que, por cierto, estamos intentando hacer en algunos pueblos, cuyas gentes influidas por ciertos políticos e interesados, todavía no han dado el paso de sumarse a la lucha por conseguir el Plan Integral.
En la siguiente te hablaré, Nicolás, del favoritismo de la JCCM en ciertos aspectos con la parte sur de la comarca comprendida en el área del Alto Tajo, en detrimento del resto de la misma, del malestar que se está creando en la zona por esta causa y de la importancia de reconducir esta insostenible situación desde la firmeza, la inteligencia, el sentido solidario y en beneficio de todos
martes, 24 de agosto de 2010
viernes, 20 de agosto de 2010
Silencios que atruenan por Molina. Artículo publicado por Carlos Sanz Establés en la Crónica de Guadalajara el día 12 de agosto
Sí, Nicolás, ha sido un éxito sin precedentes en la Comarca la participación ciudadana en la Jornada Reivindicativa del día 11 de agosto convocada por el movimiento asociativo de la sociedad civil. Pero los problemas de esta Comarca son tantos, de tanto alcance y tan urgentes, que no hay tiempo para recrearse en el éxito, sino sólo para seguir peleando sin decaer hasta conseguirlos.
En breve,te hablaré de esa falsa, anacrónica y nociva cantinela para la unidad de acción de la comarca, de que "los de Molina son muy malos" que se ha intentado reavivar estos días por la misma minoría de siempre y que es preciso traer a debate e intentar desenmascarar de una puñetera vez con hechos y números.
Mientras, te dejo con el artículo de Carlos Sanz Establés, que más allá de que se comporta o no en todos sus extremos, es muy bueno para reflexionar tras la joranda reivindicativa
"Más de un millar de molineses se han echado a la calle en la capital comarcal para manifestar su protesta ante la situación que vive el Señorío de Molina, especialmente preocupados por la despoblación en que se ha visto sumida toda la zona y que no tiene visos de solución con las medidas que se están adoptando.
Éxito espectacular para los organizadores de esta jornada lúdico-reivindicativa, pues es reseñable que jamás se había visto en esta tierra una protesta tan numerosa de claro matiz social y de masiva presencia de gentes de los pueblos, que ha sorprendido incluso a los propios organizadores, desbordados por la asistencia a pesar de lo difícil que resulta actualmente movilizar a la población.
Independientemente de los objetivos que se había marcado esta jornada promovida por las asociaciones de la zona, en el sentido de volver a insistir en las reivindicaciones que sistemáticamente vienen pidiendo los molineses desde que apareciera en escena La Otra Guadalajara, este hecho ha supuesto la constatación fehaciente de la situación de crisis profunda que vive la otrora ejemplar Comunidad del Real Señorío de Molina y su Tierra.
Esta Institución, que tiene más de ocho siglos de historia y que aún hoy sigue siendo la organización administrativa representativa de los setenta pueblos que la integran, ha mantenido un vergonzoso silencio ante este acontecimiento comarcal y sobre las reivindicaciones de los molineses, evidenciando así que la Comunidad es una entidad en la que no hay peso político alguno y mucho menos una Presidencia que merezca tal nombre.
La Comunidad de Molina no ha sabido, tal vez ni siquiera ha querido –lo que todavía es peor- ponerse al frente del movimiento asociativo molinés, primero junto a La Otra Guadalajara y, ahora, con las asociaciones convocantes, para unir fuerzas en defensa de su tierra, lo que viene a constatar que es incapaz de asumir los grandes retos de futuro que tiene la comarca entera.
Hubiera sido lo lógico y razonable teniendo en cuenta que en la Asamblea de esta Institucional casi milenaria se sientan los alcaldes de todos los pueblos cuyas asociaciones han salido a la calle para decir que hay que hacer algo distinto a lo que se está haciendo, para intentar mejorar. Pero la callada por respuesta.
De las muchas cosas que se piden para la comarca, tres son a mi entender las básicas y fundamentales: la efectiva llegada de las nuevas tecnologías a todos los pueblos, algo que no se ha conseguido ni por asomo por mucho que se pregone; el inicio inmediato de las obras del Parador de Turismo, asunto que debería ser de absoluta prioridad para todos, gobierno nacional, regional y oposición, por el revulsivo extraordinario que supondrá para la actividad económica en la comarca; y el inicio lo más rápido posible de las obras de construcción de la Autovía en la Nacional-211. Lo demás, aun siendo importante, estará siempre supeditado a estas iniciativas.
Aunque la mayoría de los alcaldes de nuestros pueblos bastante tienen con ejercer su cargo y aguantar a sus vecinos, y merecen toda nuestra consideración por ello, si la Comunidad de Molina como gran institución política, el alcalde molinés como presidente de la misma y cargo más representativo –y liberado económicamente-, y algunos otros cargos públicos del Señorío hubieran hecho bien su trabajo esta jornada habría carecido de sentido, pero ante la evidente falta de pulso político las asociaciones de los pueblos han tenido que salir a la calle, dejando en evidencia a muchos de los cargos públicos de la comarca y la provincia."
"Más de un millar de molineses se han echado a la calle en la capital comarcal para manifestar su protesta ante la situación que vive el Señorío de Molina, especialmente preocupados por la despoblación en que se ha visto sumida toda la zona y que no tiene visos de solución con las medidas que se están adoptando.
Éxito espectacular para los organizadores de esta jornada lúdico-reivindicativa, pues es reseñable que jamás se había visto en esta tierra una protesta tan numerosa de claro matiz social y de masiva presencia de gentes de los pueblos, que ha sorprendido incluso a los propios organizadores, desbordados por la asistencia a pesar de lo difícil que resulta actualmente movilizar a la población.
Independientemente de los objetivos que se había marcado esta jornada promovida por las asociaciones de la zona, en el sentido de volver a insistir en las reivindicaciones que sistemáticamente vienen pidiendo los molineses desde que apareciera en escena La Otra Guadalajara, este hecho ha supuesto la constatación fehaciente de la situación de crisis profunda que vive la otrora ejemplar Comunidad del Real Señorío de Molina y su Tierra.
Esta Institución, que tiene más de ocho siglos de historia y que aún hoy sigue siendo la organización administrativa representativa de los setenta pueblos que la integran, ha mantenido un vergonzoso silencio ante este acontecimiento comarcal y sobre las reivindicaciones de los molineses, evidenciando así que la Comunidad es una entidad en la que no hay peso político alguno y mucho menos una Presidencia que merezca tal nombre.
La Comunidad de Molina no ha sabido, tal vez ni siquiera ha querido –lo que todavía es peor- ponerse al frente del movimiento asociativo molinés, primero junto a La Otra Guadalajara y, ahora, con las asociaciones convocantes, para unir fuerzas en defensa de su tierra, lo que viene a constatar que es incapaz de asumir los grandes retos de futuro que tiene la comarca entera.
Hubiera sido lo lógico y razonable teniendo en cuenta que en la Asamblea de esta Institucional casi milenaria se sientan los alcaldes de todos los pueblos cuyas asociaciones han salido a la calle para decir que hay que hacer algo distinto a lo que se está haciendo, para intentar mejorar. Pero la callada por respuesta.
De las muchas cosas que se piden para la comarca, tres son a mi entender las básicas y fundamentales: la efectiva llegada de las nuevas tecnologías a todos los pueblos, algo que no se ha conseguido ni por asomo por mucho que se pregone; el inicio inmediato de las obras del Parador de Turismo, asunto que debería ser de absoluta prioridad para todos, gobierno nacional, regional y oposición, por el revulsivo extraordinario que supondrá para la actividad económica en la comarca; y el inicio lo más rápido posible de las obras de construcción de la Autovía en la Nacional-211. Lo demás, aun siendo importante, estará siempre supeditado a estas iniciativas.
Aunque la mayoría de los alcaldes de nuestros pueblos bastante tienen con ejercer su cargo y aguantar a sus vecinos, y merecen toda nuestra consideración por ello, si la Comunidad de Molina como gran institución política, el alcalde molinés como presidente de la misma y cargo más representativo –y liberado económicamente-, y algunos otros cargos públicos del Señorío hubieran hecho bien su trabajo esta jornada habría carecido de sentido, pero ante la evidente falta de pulso político las asociaciones de los pueblos han tenido que salir a la calle, dejando en evidencia a muchos de los cargos públicos de la comarca y la provincia."
viernes, 16 de julio de 2010
Movimientos ciudadanos comarcales, sí o sí
Ando ahora muy implicado en la convocatoria de la Jornada reivindicativa de las asociaciones de la sociedad civil de la Comarca que va a tener lugar el día 11 de agosto en Molina. Esta es la causa, Félix, de que no me quede tiempo para acabar de responder a tus dudas que, en otro sentido, también yo las tengo.
Con esta carta, y salvo acontecimientos inesperados, dejo descansar el blog hasta que pase este acontecimiento, cuyos preparativos, creo yo, deben ser tarea absolutamente prioritaria para los que vivimos por aquí y nos preciamos de querer a nuestra tierra y a nuestros pueblos y de luchar por ellos. Después del día once, me tomaré una semana de descanso y volveré de nuevo a los comentarios epistolares. Aprovecho para agradecer muy sinceramente las doce mil ochocientas visitas que le habéis hecho al blog en su corta andadura, así como a los que habéis efectuado cometarios, lo cual me estimula para seguir escribiéndole a Nicolás.
Decía, Félix, que en otro sentido, yo también tengo dudas. No las tengo respecto a lo que procede hacer por ahora ante los problemas de las comarcas rurales y para que despierten sus ayuntamientos, pero sí las tengo sobre sus posibilidades de cristalización.
No tengo dudas, de que desde dentro de los ayuntamientos no es posible emprender por ahora las tareas tendentes a dar solución a los principales problemas municipales de la ciudadanía, cuya inmensa mayoría son de carácter y plasmación comarcal. No las tengo, porque veo que en general los pequeños municipios de nuestras comarcas andan ajenos a estas necesidades por más que sean inherentes a sus obligaciones actuales. No las tengo, porque no conozco ni un solo movimiento intermunicipal en España que esté tomando en sus manos la problemática de su comarca. No las tengo, porque el control político que se ejerce sobre nuestros pequeños municipios convierte a estos en meras prolongaciones de las instituciones regionales y provinciales, sin el menor resquicio para actuar con autonomía. Y no las tengo, en fin, porque en esta comarca ya lo hemos intentado desde dentro del municipalismo durante algunos años con resultado cero.
Todo lo que acabo de decir, Félix, es fuerte y desolador, lo se, pero absolutamente cierto y comprobable. Omitirlo, so pretexto de que se puedan molestar los ayuntamientos, es una blandenguería que sólo sirve para retardar el camino a tomar. Lo que sí procede en honor a la verdad, es hacer la salvedad de que también hay algunos municipios, que no se dejan domeñar por más que lo intenten los políticos desde arriba.
Y todo esto sucede, no lo olvidemos, porque el interés de los principales partidos es el de que no les compliquemos las cosas con infraestructuras, servicios y equipamientos comarcales o con leyes de financiación municipal que garanticen la autonomía de los ayuntmaientos o con listas abiertas etc., pues por más que sean reivindicaciones todas ellas absolutamente necesarias para la calidad de vida de quienes vivimos aquí, para fijar población, para el progreso y para la autonomía municipal, conllevan importantes costes que no los ven compensados en términos de votos que es lo único que les importa a los partidos. Ese es el fondo del asunto y por eso Blanco y Rajoy apuntan en la dirección de desembarazarse de nuestras reivindicaciones y de nuestros pequeños municipios.
No queda otra, pues, amigo Félix, que intentar levantar movimientos comarcales de una u otra manera desde la sociedad civil en toda la España rural interior, en torno a reivindicaciones y planes integrales que den soluciones reales a nuestras comarcas. Y será después en ese transcurrir y en la medida que se vaya creando receptividad y correlación de fuerzas a favor de esos movimientos, cuando los propios municipios se irán viendo forzados a actuar en la misma dirección y cuando los políticos que los controlan desde arriba no les quedará otra que abrir la mano a sus ediles y dejarles ponerse a favor de esas reivindicaciones, siquiera sea para no desprestigiarse por completo.
No obstante, estos movimientos, hoy por hoy, son más una necesidad objetiva, que una realidad. Existen ya algunos, sí, como Soria Ya, Plataforma Ciudadana de Zamora, Plataforma de Cuenca, Plataforma de la Andalucía Oriental o Teruel Existe, pero sus reivindicaciones –justas, por supuesto- son más urbanas que rurales y su asentamiento está principalmente en las capitales y no en las comarcas. Sin embargo, que yo sepa, movimientos rurales comarcales sólo existen dos hasta el momento en España: el de la comarca de Tomelloso y el de la nuestra de Molina de Aragón. Eso sí, tanto los asentados en las ciudades como los dos comarcales tienen en común, entre otras cosas, que están planteando reivindicaciones que son genuinamente municipales, pero de las que pasan los respectivos ayuntamientos, en vez de ponerse al frente.
No tengo ninguna duda, Félix, de que en el plazo corto la solución reside, sí o sí, en que la sociedad civil de nuestras comarcas rurales despierte, vea el panorama municipal que le rodea y asuma desde sí misma la creación de movimientos ciudadanos como el de nuestra comarca de Molina o de Tomelloso. Pero nadie podemos saber si eso va a suceder, dada la escasez de población y, por ende, de gente suficiente para crear, animar y dar consistencia a movimientos así.
Tampoco podemos asegurar nadie, si los dos movimientos ya existentes en el ámbito comarcal u otros que puedan surgir, seguirán manteniendo su pujanza por el tiempo que sean necesarios, o si por el contrario, se estancarán o desaparecerán antes de conseguir sus objetivos, ya que los mismos para tener continuidad y permanecer vivos, precisan del calor y del interés permanente de la ciudadanía donde están ubicados y, asimismo, de la disposición de bastantes personas activas que sean capaces de armonizar sus esfuerzos y ser el núcleo permanente de los mismos. De momento, y en lo que a nuestra comarca se refiere, podemos decir: que llevamos casi cinco años de existencia, que se ha hecho una importantísima labor y que las reivindicaciones han empezado a encauzarse, pero no podemos asegurar cual será su devenir. También podemos decir por experiencia, que la resistencia de los políticos a dar luz verde a los municipios que controlan y a que se pongan en la misma dirección que la sociedad civil, es casi numantina, pues aún siguen en las mismas a pesar de todo lo que llevamos andado.
En definitiva, Félix, no veo otro camino a tomar que el que te he enunciado más arriba en negrilla y en cursiva, aunque sea largo, duro y sin certezas. ¿O hay a caso otra senda más fácil? Si alguien la conoce, que lo diga. Si alguien ve otra salida y quiere contarla en este blog, no tiene más que identificarse en mi correo jeronimolorente@hotmail.com y yo le garantizo que publico todo lo que quiera escribir al respecto.
Con esta carta, y salvo acontecimientos inesperados, dejo descansar el blog hasta que pase este acontecimiento, cuyos preparativos, creo yo, deben ser tarea absolutamente prioritaria para los que vivimos por aquí y nos preciamos de querer a nuestra tierra y a nuestros pueblos y de luchar por ellos. Después del día once, me tomaré una semana de descanso y volveré de nuevo a los comentarios epistolares. Aprovecho para agradecer muy sinceramente las doce mil ochocientas visitas que le habéis hecho al blog en su corta andadura, así como a los que habéis efectuado cometarios, lo cual me estimula para seguir escribiéndole a Nicolás.
Decía, Félix, que en otro sentido, yo también tengo dudas. No las tengo respecto a lo que procede hacer por ahora ante los problemas de las comarcas rurales y para que despierten sus ayuntamientos, pero sí las tengo sobre sus posibilidades de cristalización.
No tengo dudas, de que desde dentro de los ayuntamientos no es posible emprender por ahora las tareas tendentes a dar solución a los principales problemas municipales de la ciudadanía, cuya inmensa mayoría son de carácter y plasmación comarcal. No las tengo, porque veo que en general los pequeños municipios de nuestras comarcas andan ajenos a estas necesidades por más que sean inherentes a sus obligaciones actuales. No las tengo, porque no conozco ni un solo movimiento intermunicipal en España que esté tomando en sus manos la problemática de su comarca. No las tengo, porque el control político que se ejerce sobre nuestros pequeños municipios convierte a estos en meras prolongaciones de las instituciones regionales y provinciales, sin el menor resquicio para actuar con autonomía. Y no las tengo, en fin, porque en esta comarca ya lo hemos intentado desde dentro del municipalismo durante algunos años con resultado cero.
Todo lo que acabo de decir, Félix, es fuerte y desolador, lo se, pero absolutamente cierto y comprobable. Omitirlo, so pretexto de que se puedan molestar los ayuntamientos, es una blandenguería que sólo sirve para retardar el camino a tomar. Lo que sí procede en honor a la verdad, es hacer la salvedad de que también hay algunos municipios, que no se dejan domeñar por más que lo intenten los políticos desde arriba.
Y todo esto sucede, no lo olvidemos, porque el interés de los principales partidos es el de que no les compliquemos las cosas con infraestructuras, servicios y equipamientos comarcales o con leyes de financiación municipal que garanticen la autonomía de los ayuntmaientos o con listas abiertas etc., pues por más que sean reivindicaciones todas ellas absolutamente necesarias para la calidad de vida de quienes vivimos aquí, para fijar población, para el progreso y para la autonomía municipal, conllevan importantes costes que no los ven compensados en términos de votos que es lo único que les importa a los partidos. Ese es el fondo del asunto y por eso Blanco y Rajoy apuntan en la dirección de desembarazarse de nuestras reivindicaciones y de nuestros pequeños municipios.
No queda otra, pues, amigo Félix, que intentar levantar movimientos comarcales de una u otra manera desde la sociedad civil en toda la España rural interior, en torno a reivindicaciones y planes integrales que den soluciones reales a nuestras comarcas. Y será después en ese transcurrir y en la medida que se vaya creando receptividad y correlación de fuerzas a favor de esos movimientos, cuando los propios municipios se irán viendo forzados a actuar en la misma dirección y cuando los políticos que los controlan desde arriba no les quedará otra que abrir la mano a sus ediles y dejarles ponerse a favor de esas reivindicaciones, siquiera sea para no desprestigiarse por completo.
No obstante, estos movimientos, hoy por hoy, son más una necesidad objetiva, que una realidad. Existen ya algunos, sí, como Soria Ya, Plataforma Ciudadana de Zamora, Plataforma de Cuenca, Plataforma de la Andalucía Oriental o Teruel Existe, pero sus reivindicaciones –justas, por supuesto- son más urbanas que rurales y su asentamiento está principalmente en las capitales y no en las comarcas. Sin embargo, que yo sepa, movimientos rurales comarcales sólo existen dos hasta el momento en España: el de la comarca de Tomelloso y el de la nuestra de Molina de Aragón. Eso sí, tanto los asentados en las ciudades como los dos comarcales tienen en común, entre otras cosas, que están planteando reivindicaciones que son genuinamente municipales, pero de las que pasan los respectivos ayuntamientos, en vez de ponerse al frente.
No tengo ninguna duda, Félix, de que en el plazo corto la solución reside, sí o sí, en que la sociedad civil de nuestras comarcas rurales despierte, vea el panorama municipal que le rodea y asuma desde sí misma la creación de movimientos ciudadanos como el de nuestra comarca de Molina o de Tomelloso. Pero nadie podemos saber si eso va a suceder, dada la escasez de población y, por ende, de gente suficiente para crear, animar y dar consistencia a movimientos así.
Tampoco podemos asegurar nadie, si los dos movimientos ya existentes en el ámbito comarcal u otros que puedan surgir, seguirán manteniendo su pujanza por el tiempo que sean necesarios, o si por el contrario, se estancarán o desaparecerán antes de conseguir sus objetivos, ya que los mismos para tener continuidad y permanecer vivos, precisan del calor y del interés permanente de la ciudadanía donde están ubicados y, asimismo, de la disposición de bastantes personas activas que sean capaces de armonizar sus esfuerzos y ser el núcleo permanente de los mismos. De momento, y en lo que a nuestra comarca se refiere, podemos decir: que llevamos casi cinco años de existencia, que se ha hecho una importantísima labor y que las reivindicaciones han empezado a encauzarse, pero no podemos asegurar cual será su devenir. También podemos decir por experiencia, que la resistencia de los políticos a dar luz verde a los municipios que controlan y a que se pongan en la misma dirección que la sociedad civil, es casi numantina, pues aún siguen en las mismas a pesar de todo lo que llevamos andado.
En definitiva, Félix, no veo otro camino a tomar que el que te he enunciado más arriba en negrilla y en cursiva, aunque sea largo, duro y sin certezas. ¿O hay a caso otra senda más fácil? Si alguien la conoce, que lo diga. Si alguien ve otra salida y quiere contarla en este blog, no tiene más que identificarse en mi correo jeronimolorente@hotmail.com y yo le garantizo que publico todo lo que quiera escribir al respecto.
martes, 6 de julio de 2010
El camino es largo, duro y sin atajos.
Y bien, Félix y Nicolás, no creo que nos quepa otra a las comarcas y municipios amenazados por las declaraciones de José Blanco, que permanecer alerta y dar los pasos procedentes para que esas amenazas u otras semejantes no puedan materializarse nunca.
Es evidente que si un día los grandes partidos decidieran tomar la medida de proscribir los ayuntamientos pequeños, procurarían que los ediles municipales afectados no se volvieran en su contra. Si fuera ahora, se aprovecharían de que casi todos los ediles son militantes suyos y de que los tienen habituados a no hacer más política municipal que la que ellos dictan, sea o no sea coincidente con las principales necesidades de los ciudadanos que los han votado. Y se aprovecharían, asimismo, de las horas bajas por las que pasan ahora los ayuntamientos en cuanto a credibilidad y prestigio, como consecuencia de no estar atendiendo debidamente el conjunto de las necesidades locales y comarcales de los ciudadanos a los que representan
Por otro lado, tampoco hay duda, que para eliminar, desatender o no impulsar las infraestructuras y servicios que no sean rentables, o sea, los de las áreas más despobladas, como pretende el rudo ministro, tampoco cuentan por ahora con la oposición de los pequeños municipios, ya que los partidos tienen deliberadamente entretenidos a sus ediles en la política de campanario, a la vez que procuran que no se planteen que la mayoría de las necesidades de cada pequeño municipio están fuera de sus mojoneras, son de carácter comarcal e implica construir la unidad supramunicipal de los ayuntamientos en cada comarca natural para abordarlos y solucionarlos.
Problemas como los de enseñanza, sanidad, transporte, comunicaciones terrestres, telecomunicaciones, promoción del turismo, medio ambiente, apoyo a las iniciativas productivas etc. etc. sólo tienen planteamiento, concreción y plasmación en el ámbito de cada zona natural, es decir, en el de la comarca. Por lo tanto, las pretensiones de Blanco, de materializarse ahora mismo, cogerían a los pequeños municipios en flagrante fuera de juego y no serían obstáculo alguno, para llevar a cabo sus antisociales y anticonstitucionales pretensiones que, por otra parte, desdicen sus propios planes rurales de desarrollo sostenible, que tienen aprobados desde 2007
Así pues, mis queridos amigos, hoy por hoy no son los ediles de los pequeños municipios la punta de lanza contra las pretensiones de Blanco, si no la retaguardia. Quede claro que hablo en términos generales, pues también hay algunos ediles más osados/as o más independientes, que no tragan por todo e intentan hacer una política municipal digna y adaptada a lo que demanda la actual situación.
Tras lo dicho hasta aquí, tras dejar probado, creo yo, que en general los ayuntamientos no están a lo que deberían estar, que existe un gran vacío municipal respecto a las tareas que deberían estar acometiendo, me voy a ceñir a mi propia experiencia que es como mejor puedo explicar las tareas que nos aguardan en las comarcas rurales, para luchar contra la despoblación, por el desarrollo y por una calidad de vida digna, que es a la vez, el mejor antídoto para que las malas intenciones de estos personajes no puedan prosperar nunca.
Fui diez años alcalde de Adobes, empecé practicando también la política localista de campanario, entendí poco a poco que así no se iba a ningún lado y que había que abordar la política municipal de otra manera distinta a la ya caduca -incluso en el interior de cada municipio- en la que nos quieren seguir teniendo sumidos los principales partidos y, sobre todo, me fui dando cuenta que la mayoría de los principales problemas que afectan a cada uno de nuestros pequeños pueblos son de carácter comarcal y que es en ese ámbito donde deben sustanciarse. Intenté junto a algunos otros ediles de la comarca defender esa nueva política desde dentro, chocamos contra el trasnochado inmovilismo partidista y comprobamos lo estéril de nuestras pretensiones.
A partir de ese intento tan frustrante e inútil, decidí seguir poniendo mi grano de arena desde fuera del municipalismo junto a otras personas, pero por las mismas reivindicaciones que pretendíamos desde dentro y que la mayoría de los ediles no se atreven a asumir, al no respaldarlas sus partidos. Consideré que era esta la manera más útil de luchar por nuestros pueblos, al menos en una primera etapa, y creo que tomé el camino correcto.
Esta experiencia, aquí esbozada, es la que os voy a seguir explicando, amigos Félix y Nicolás, en mi carta siguiente, porque la considero positiva y, a mi juicio, válida para la mayoría de las comarcas rurales, cuya problemática es muy similar en cuanto a problemas y necesidades a resolver y, desgraciadamente, muy parecida también en lo relativo a la postura y actitud de sus municipios, que no en vano, están tutelados por los mismos partidos.
Lo que os voy a contar en la siguiente, quede claro, implica transitar por un camino largo y escacobroso, pero yo al menos, no veo otra senda, ni tampoco atajos.
sábado, 26 de junio de 2010
No nos pise, Sr ministro
Si has leído, Félix, las últimas declaraciones públicas con las que nos ha obsequiado José Blanco, verás que su deseo de cargarse los municipios con menor población y de echarle la espalda a las necesidades de la España interior, no dejan lugar a dudas.
Primero declara, que habría que suprimir pequeños municipios, ya que muchos de ellos -dice- no hacen otra cosa que limitarse a atender sus gastos corrientes. Y cuatro días después, vuelve a abrir el pico para manifestar: que no se puede gastar dinero en infraestructuras y servicios que no sean rentables, adelantándonos al respecto, que está haciendo ya un plan para cerrar varias líneas de ferrocarril.
No se si el ministro ha hecho sendas declaraciones, porque le falte tanta frente como nariz le sobra, o si las ha efectuado siendo consciente de lo que significan. Pero lo cierto es que sus pretensiones, de materializarse, no sólo supondrían un desmantelamiento de los municipios con menor población, sino también un revés de consecuencias irreparables para las necesidades de infraestructuras y servicios de la España interior y la puntilla para sus comarcas rurales.
Los ayuntamientos andan mal de recursos económicos y los menos poblados al borde de la bancarrota; eso es cierto, pero también lo es, que se debe a políticas ajenas a los propios municipios, cuyos culpables son al cien por cien los principales partidos políticos y sus dirigentes, uno de los cuales es el Sr. Blanco.
Me explico: La pésima financiación municipal de nuestro país, que es casi tres veces inferior a la media de los países europeos de más tradición democrática (en España se destina a los municipios un 14% del dinero total que se otorga al conjunto de las instituciones, frente al 33% en Europa), priva a los municipios de medios para hacer su propia política y establecer sus prioridades. Desde el inicio de la democracia nos vienen prometiendo los principales partidos una ley de financiación municipal para solucionar el problema, pero treinta años después, todavía seguimos esperándola. Y esa ley no la sacan, porque no les interesa, ya que les quitaría a los dirigentes políticos las posibilidades de control y chantaje sobre los municipios, que ahora ejercen con su sistema de ayudas municipales tureladas y graciables desde las CCAA y las Diputaciones, que conceden, menguan o deniegan, según afinidades, sumisiones, intereses electorales etc. y sin que los ayuntamientos puedan decidir el destino de dichas ayudas.
Si los pequeños municipios dispusieran de financiación suficiente y, por ende, de autonomía para hacer su propia política, se les podría criticar y hasta sancionar a los que no hicieran más cosa, que atender sus gastos corrientes. Pero si están así, es por culpa de los dirigentes políticos de las CCAA y Diputaciones, gobernadas casi todas ellas por el PSOE del Sr. Blanco y por el PP. El propio ministro y los dirigentes de su partido son, pues, culpables de estar llevando a los pequeños municipios deliberadamente al estado de coma -no son rentables electoralmente- y ahora, en vez de reconocer su culpa, pedir perdón y recuperarlos, pretenden aprovechar su agonía para ponerles una inyección letal y de paso, utilizar los cadáveres ante Bruselas, ante los mercados y ante la opinión pública como una acción necesaria para adelgazar la administración, mientras que no la tocan por arriba y por el medio, que es por donde está el cáncer del despilfarro, de los asesores y organismos innecesarios, que implicaría -y eso les jode- desalojar a muchos miles de amigos enchufados por ellos mismos dedocráticamente.
La declaración cuatro días después, de no apoyar infraestructuras y servicios que no sean rentables, sólo se puede explicar por alguna de estas tres razones: pérdida de juicio, gran cara dura o insuficiente inteligencia. También puede ser una mezcla. Ciertamente, que si no se atienden las tremendas carencias de infraestructuras y servicios de la España interior, el Estado y sus CCAA se ahorrarían una auténtica millonada todos los años y cierto también, que para imponer una política tan salvaje les vendría bien disolver los ayuntamientos en los pueblos, a fin de que estos no pudieran defenderse de sus atropellos.
Pero no se si habrá caído en la cuenta el Sr. Blanco, que el atropello que pretende, choca frontalmente contra la constitución, contra las actuales leyes aprobadas por su propio partido y contra las actuales directivas europeas. No es, pues, descartable, que las declaraciones las haya podido realizar en un estado de enajenación mental transitoria. También podría ser que el PSOE hubiera utilizado al más rudo de sus dirigentes para lanzar un globo sonda a ver qué acogida tienen.
Contra la constitución, porque es en ella donde se reconoce el derecho a que todos los ciudadanos tengan unas infraestructuras, unos servicios y unos derechos sociales equivalentes, con independencia del lugar donde se viva. Además es la propia constitución, y por ley orgánica, la que impone el deber de acabar con los actuales desequilibrios entre unos lugares y otros.
Contra la propias leyes aprobadas por su partido y, en concreto, contra los planes de desarrollo rural sostenible a nivel del estado y de las CCAA aprobados en el 2007, en los cuales se apuesta por un conjunto de medidas transversales para el mundo rural (de infraestructura y servicios varias de ellas) a fin de atajar los citados desequilibrios, fomentar el desarrollo, mejorar la calidad de vida rural y combatir la despoblación, reconociendo, incluso, el derecho a aplicar la discriminación positiva.
Contra las directivas europeas, que abogan por todo lo expuesto en el punto anterior y que tienen planes de ayuda para las áreas rurales más desfavorecidas de diversos países, entre ellos España.
En fin, Félix, que no venía mal traer a colación estas asalvajadas declaraciones del Sr. Blanco, ya que atañen por completo al tema que nos traemos entre manos. A la siguiente hablaremos de cómo ir preparándonos, para que pretensiones como las del ministro, no se implanten nunca.
Primero declara, que habría que suprimir pequeños municipios, ya que muchos de ellos -dice- no hacen otra cosa que limitarse a atender sus gastos corrientes. Y cuatro días después, vuelve a abrir el pico para manifestar: que no se puede gastar dinero en infraestructuras y servicios que no sean rentables, adelantándonos al respecto, que está haciendo ya un plan para cerrar varias líneas de ferrocarril.
No se si el ministro ha hecho sendas declaraciones, porque le falte tanta frente como nariz le sobra, o si las ha efectuado siendo consciente de lo que significan. Pero lo cierto es que sus pretensiones, de materializarse, no sólo supondrían un desmantelamiento de los municipios con menor población, sino también un revés de consecuencias irreparables para las necesidades de infraestructuras y servicios de la España interior y la puntilla para sus comarcas rurales.
Los ayuntamientos andan mal de recursos económicos y los menos poblados al borde de la bancarrota; eso es cierto, pero también lo es, que se debe a políticas ajenas a los propios municipios, cuyos culpables son al cien por cien los principales partidos políticos y sus dirigentes, uno de los cuales es el Sr. Blanco.
Me explico: La pésima financiación municipal de nuestro país, que es casi tres veces inferior a la media de los países europeos de más tradición democrática (en España se destina a los municipios un 14% del dinero total que se otorga al conjunto de las instituciones, frente al 33% en Europa), priva a los municipios de medios para hacer su propia política y establecer sus prioridades. Desde el inicio de la democracia nos vienen prometiendo los principales partidos una ley de financiación municipal para solucionar el problema, pero treinta años después, todavía seguimos esperándola. Y esa ley no la sacan, porque no les interesa, ya que les quitaría a los dirigentes políticos las posibilidades de control y chantaje sobre los municipios, que ahora ejercen con su sistema de ayudas municipales tureladas y graciables desde las CCAA y las Diputaciones, que conceden, menguan o deniegan, según afinidades, sumisiones, intereses electorales etc. y sin que los ayuntamientos puedan decidir el destino de dichas ayudas.
Si los pequeños municipios dispusieran de financiación suficiente y, por ende, de autonomía para hacer su propia política, se les podría criticar y hasta sancionar a los que no hicieran más cosa, que atender sus gastos corrientes. Pero si están así, es por culpa de los dirigentes políticos de las CCAA y Diputaciones, gobernadas casi todas ellas por el PSOE del Sr. Blanco y por el PP. El propio ministro y los dirigentes de su partido son, pues, culpables de estar llevando a los pequeños municipios deliberadamente al estado de coma -no son rentables electoralmente- y ahora, en vez de reconocer su culpa, pedir perdón y recuperarlos, pretenden aprovechar su agonía para ponerles una inyección letal y de paso, utilizar los cadáveres ante Bruselas, ante los mercados y ante la opinión pública como una acción necesaria para adelgazar la administración, mientras que no la tocan por arriba y por el medio, que es por donde está el cáncer del despilfarro, de los asesores y organismos innecesarios, que implicaría -y eso les jode- desalojar a muchos miles de amigos enchufados por ellos mismos dedocráticamente.
La declaración cuatro días después, de no apoyar infraestructuras y servicios que no sean rentables, sólo se puede explicar por alguna de estas tres razones: pérdida de juicio, gran cara dura o insuficiente inteligencia. También puede ser una mezcla. Ciertamente, que si no se atienden las tremendas carencias de infraestructuras y servicios de la España interior, el Estado y sus CCAA se ahorrarían una auténtica millonada todos los años y cierto también, que para imponer una política tan salvaje les vendría bien disolver los ayuntamientos en los pueblos, a fin de que estos no pudieran defenderse de sus atropellos.
Pero no se si habrá caído en la cuenta el Sr. Blanco, que el atropello que pretende, choca frontalmente contra la constitución, contra las actuales leyes aprobadas por su propio partido y contra las actuales directivas europeas. No es, pues, descartable, que las declaraciones las haya podido realizar en un estado de enajenación mental transitoria. También podría ser que el PSOE hubiera utilizado al más rudo de sus dirigentes para lanzar un globo sonda a ver qué acogida tienen.
Contra la constitución, porque es en ella donde se reconoce el derecho a que todos los ciudadanos tengan unas infraestructuras, unos servicios y unos derechos sociales equivalentes, con independencia del lugar donde se viva. Además es la propia constitución, y por ley orgánica, la que impone el deber de acabar con los actuales desequilibrios entre unos lugares y otros.
Contra la propias leyes aprobadas por su partido y, en concreto, contra los planes de desarrollo rural sostenible a nivel del estado y de las CCAA aprobados en el 2007, en los cuales se apuesta por un conjunto de medidas transversales para el mundo rural (de infraestructura y servicios varias de ellas) a fin de atajar los citados desequilibrios, fomentar el desarrollo, mejorar la calidad de vida rural y combatir la despoblación, reconociendo, incluso, el derecho a aplicar la discriminación positiva.
Contra las directivas europeas, que abogan por todo lo expuesto en el punto anterior y que tienen planes de ayuda para las áreas rurales más desfavorecidas de diversos países, entre ellos España.
En fin, Félix, que no venía mal traer a colación estas asalvajadas declaraciones del Sr. Blanco, ya que atañen por completo al tema que nos traemos entre manos. A la siguiente hablaremos de cómo ir preparándonos, para que pretensiones como las del ministro, no se implanten nunca.
sábado, 12 de junio de 2010
Acerca de los pequeños municipios y en respuesta a Félix
Aunque con un poco retraso, Félix, te respondo al comentario que hacías en mi carta anterior Fascismo parlamentario en Grecia, donde dejabas un hado de duda acerca de si los ayuntamientos serían capaces de enfrentarse a los poderes institucionales y políticos y jugar el papel que les corresponde.
Efectivamente, amigo Félix, ahí reside el quid de la cuestión, porque si los pequeños municipios fueran capaces de estar a la altura de sus deberes, sin duda que recuperarían el prestigio perdido ante la ciudadanía y obtendrían su apoyo activo ante cualquier intento de proscribirlos. Precisamente, lo preocupante de Grecia no es sólo que los socialistas helenos hayan aprobado en el parlamento la medida de suprimir dos tercios de ayuntamientos, sino también, que los municipios y pueblos afectados no se hayan movilizado resueltamente para impedirla.
Para recuperar ese prestigio se necesita, un profundo cambio democrático municipal, con medidas que impidan a las fuerzas políticas poder tutelar y chantajear a los ayuntamientos. Se precisa ante todo, y con urgencia, una Ley de financiación municipal que dote de recursos económicos propios y suficientes a los municipios para que ellos mismos puedan decidir con autonomía sobre sus asuntos y establecer sus prioridades. Y se precisa, asimismo, sustituir el sistema de listas cerradas y bloqueadas por otro que cree las condiciones para que los ediles no tengan que estar sometidos a sus partidos, sino a la voluntad de sus electores, que son quienes los eligen.
Por otro lado, los municipios pequeños están urgidos a cambiar la actual política conformista, de campanario y trasnochada en algunos aspectos en la que andan sumidos y sustituirla por otra más actualizada, que de soluciones a los problemas reales del momento, tanto a los específicos de cada municipio como, sobre todo, a los supramunicipales, que son todavía mayores y mas urgentes, pero que los ayuntamientos no están tomando en sus manos por ahora.
Ocurre, sin embargo, amigo Félix, que si los ediles municipales no están luchando por nada de lo que acabo de describirte en los dos párrafos anteriores, no es porque no lo vean, sino porque nada de ello es del interés de las fuerzas políticas a las que les deben el cargo, y la mayoría sucumben ante ellas. Ya se que no debería ser así, pero lamentablemente, lo es. Te expongo en qué consiste básicamente ese tutelaje a mi modo de ver:
Sabes como yo, que los partidos, y más cuanto más grandes, son puras máquinas electorales superburocratizadas, a cuya militancia de base le asignan dos funciones: La primera y principal, responder presta cada vez que el partido necesite movilizarlos -casi siempre para respaldar actos electorales- y la segunda, no hacer más política en los ámbitos de base donde viven, que aquella que se decida y controle desde arriba. Para una política así, se requiere una militancia de adhesión, incondicional, acrítica con las decisiones del partido y que no tenga la pretensión de hacer política propia en su ámbito.
Con semejante modelo de partidos, no es posible militar en sus filas, y menos aún acceder a puestos de más responsabilidad, a quienes posean la fea costumbre de tener opinión y criterios propios. Quien pretenda militar sin renunciar a su derecho de opinar con libertad, ya sabe lo que le espera: será considerado como alguien incómodo y no se le permitirá acceder a organismos o cargos de cualquier responsabilidad en el partido y en las instituciones, los cuales quedan reservados para los militantes mas incondicionales, entre los que se hallan también todos los arribistas, que andan ávidos de encontrar el momento de dar cauce a sus ambiciones oportunistas.
Es precisamente con la parte de su militancia más incondicional y oportunista, con la que los dirigentes burócratas del partido confeccionan sus candidaturas municipales. Sólo en los casos en que no encuentran gente de ese perfil y, antes que no presentar a nadie, tragan con otros candidatos que no les son tan agradables. Y, por si les faltaba algo para hacer las candidaturas a su medida, todavía cuentan con el antidemocrático sistema de listas cerradas y bloqueadas -desechado en todos los países con tradición democrática- para obligarnos a votar una determinada lista y, además, por el orden que ellos nos la impongan.
Una vez elegidos, poco cabe esperar de unos ediles que le deben el cargo a quienes los colocaron en las listas. Y por si no fuera suficiente para controlar el cotarro, todavía cuentan los dirigentes burócratas con la herramienta de las ayudas a los ayuntamientos, que como sabrás, Félix, son ayudas graciables que se conceden a los municipios desde las altas instancias y que llevan implícito un fuerte componente de tutelaje y chantaje, dado que también pueden no concederse o llegar mermadas, si los ediles a quienes deben otorgárselas no son de su agrado. Y si hay concejales o alcaldes que a pesar de todos los obstáculos descritos, aún se atreven a saltárselos y poner por delante los intereses de sus ciudadanos, pues los aguantarán de mala gana y aprovecharán para vengarse a la siguiente legislatura, excluyéndolos de las nuevas listas.
Tanto condicionamiento y tutelaje, Félix, es un gran impedimento para que los ediles puedan llevar a cabo la política que desearían hacer si se sintieran más libres. Sin embargo, este sometimiento de los cargos municipales a las fuerzas políticas, no suele afectar a la gestión de los municipios medianos y grandes, porque dichas fuerzas, como maquinarias electorales que son, procuran que se haga en ellos la mejor política posible, dado que es ahí donde están los principales caladeros de votos. En cambio, para los pequeños municipios el tutelaje es una lacra de consecuencias funestas, porque va encaminado a conseguir que los ayuntamientos se conformen sin rechistar con muchísimo menos de lo que precisan, ya que cuanto menos dinero se gaste en las zonas que aportan tan pocos votos, más queda para derivarlo hacia áreas más pobladas y, por ende, de mucho mayor rédito electoral.
Espero, Félix, haberte dado razones suficientes del por qué la mayoría de los ediles de los pequeños municipios, no van a ser los que mayor cara le planten a los de arriba, ni tampoco van a constituir a priori la vanguardia del cambio de actitud y de política municipal que se necesita.
Sin embargo, urge salir del pozo y empezar a cambiar la actual tendencia, porque hay muchas necesidades por resolver que no están para más esperas y porque hay que empezar a aportar claridad ante los nubarrones que se ciernen sobre el horizonte, donde el jefe del partido de la alternancia ve con simpatía lo de Grecia y el segundo jefe del partido que gobierna, todavía llega mucho más lejos y propone en España algo parecido, basándose en solemnes e intolerables falacias. En la siguiente, Félix, terminaré de responderte. Te hablaré de lo que, a mi juicio, encierran esos nubarrones y de lo que se puede y se debe hacer desde ya mismo a favor de los pequeños municipios desde nuestros pueblos y nuestras comarcas, para que estos, a pesar de todo, empiecen a jugar su imprescindible papel.
Efectivamente, amigo Félix, ahí reside el quid de la cuestión, porque si los pequeños municipios fueran capaces de estar a la altura de sus deberes, sin duda que recuperarían el prestigio perdido ante la ciudadanía y obtendrían su apoyo activo ante cualquier intento de proscribirlos. Precisamente, lo preocupante de Grecia no es sólo que los socialistas helenos hayan aprobado en el parlamento la medida de suprimir dos tercios de ayuntamientos, sino también, que los municipios y pueblos afectados no se hayan movilizado resueltamente para impedirla.
Para recuperar ese prestigio se necesita, un profundo cambio democrático municipal, con medidas que impidan a las fuerzas políticas poder tutelar y chantajear a los ayuntamientos. Se precisa ante todo, y con urgencia, una Ley de financiación municipal que dote de recursos económicos propios y suficientes a los municipios para que ellos mismos puedan decidir con autonomía sobre sus asuntos y establecer sus prioridades. Y se precisa, asimismo, sustituir el sistema de listas cerradas y bloqueadas por otro que cree las condiciones para que los ediles no tengan que estar sometidos a sus partidos, sino a la voluntad de sus electores, que son quienes los eligen.
Por otro lado, los municipios pequeños están urgidos a cambiar la actual política conformista, de campanario y trasnochada en algunos aspectos en la que andan sumidos y sustituirla por otra más actualizada, que de soluciones a los problemas reales del momento, tanto a los específicos de cada municipio como, sobre todo, a los supramunicipales, que son todavía mayores y mas urgentes, pero que los ayuntamientos no están tomando en sus manos por ahora.
Ocurre, sin embargo, amigo Félix, que si los ediles municipales no están luchando por nada de lo que acabo de describirte en los dos párrafos anteriores, no es porque no lo vean, sino porque nada de ello es del interés de las fuerzas políticas a las que les deben el cargo, y la mayoría sucumben ante ellas. Ya se que no debería ser así, pero lamentablemente, lo es. Te expongo en qué consiste básicamente ese tutelaje a mi modo de ver:
Sabes como yo, que los partidos, y más cuanto más grandes, son puras máquinas electorales superburocratizadas, a cuya militancia de base le asignan dos funciones: La primera y principal, responder presta cada vez que el partido necesite movilizarlos -casi siempre para respaldar actos electorales- y la segunda, no hacer más política en los ámbitos de base donde viven, que aquella que se decida y controle desde arriba. Para una política así, se requiere una militancia de adhesión, incondicional, acrítica con las decisiones del partido y que no tenga la pretensión de hacer política propia en su ámbito.
Con semejante modelo de partidos, no es posible militar en sus filas, y menos aún acceder a puestos de más responsabilidad, a quienes posean la fea costumbre de tener opinión y criterios propios. Quien pretenda militar sin renunciar a su derecho de opinar con libertad, ya sabe lo que le espera: será considerado como alguien incómodo y no se le permitirá acceder a organismos o cargos de cualquier responsabilidad en el partido y en las instituciones, los cuales quedan reservados para los militantes mas incondicionales, entre los que se hallan también todos los arribistas, que andan ávidos de encontrar el momento de dar cauce a sus ambiciones oportunistas.
Es precisamente con la parte de su militancia más incondicional y oportunista, con la que los dirigentes burócratas del partido confeccionan sus candidaturas municipales. Sólo en los casos en que no encuentran gente de ese perfil y, antes que no presentar a nadie, tragan con otros candidatos que no les son tan agradables. Y, por si les faltaba algo para hacer las candidaturas a su medida, todavía cuentan con el antidemocrático sistema de listas cerradas y bloqueadas -desechado en todos los países con tradición democrática- para obligarnos a votar una determinada lista y, además, por el orden que ellos nos la impongan.
Una vez elegidos, poco cabe esperar de unos ediles que le deben el cargo a quienes los colocaron en las listas. Y por si no fuera suficiente para controlar el cotarro, todavía cuentan los dirigentes burócratas con la herramienta de las ayudas a los ayuntamientos, que como sabrás, Félix, son ayudas graciables que se conceden a los municipios desde las altas instancias y que llevan implícito un fuerte componente de tutelaje y chantaje, dado que también pueden no concederse o llegar mermadas, si los ediles a quienes deben otorgárselas no son de su agrado. Y si hay concejales o alcaldes que a pesar de todos los obstáculos descritos, aún se atreven a saltárselos y poner por delante los intereses de sus ciudadanos, pues los aguantarán de mala gana y aprovecharán para vengarse a la siguiente legislatura, excluyéndolos de las nuevas listas.
Tanto condicionamiento y tutelaje, Félix, es un gran impedimento para que los ediles puedan llevar a cabo la política que desearían hacer si se sintieran más libres. Sin embargo, este sometimiento de los cargos municipales a las fuerzas políticas, no suele afectar a la gestión de los municipios medianos y grandes, porque dichas fuerzas, como maquinarias electorales que son, procuran que se haga en ellos la mejor política posible, dado que es ahí donde están los principales caladeros de votos. En cambio, para los pequeños municipios el tutelaje es una lacra de consecuencias funestas, porque va encaminado a conseguir que los ayuntamientos se conformen sin rechistar con muchísimo menos de lo que precisan, ya que cuanto menos dinero se gaste en las zonas que aportan tan pocos votos, más queda para derivarlo hacia áreas más pobladas y, por ende, de mucho mayor rédito electoral.
Espero, Félix, haberte dado razones suficientes del por qué la mayoría de los ediles de los pequeños municipios, no van a ser los que mayor cara le planten a los de arriba, ni tampoco van a constituir a priori la vanguardia del cambio de actitud y de política municipal que se necesita.
Sin embargo, urge salir del pozo y empezar a cambiar la actual tendencia, porque hay muchas necesidades por resolver que no están para más esperas y porque hay que empezar a aportar claridad ante los nubarrones que se ciernen sobre el horizonte, donde el jefe del partido de la alternancia ve con simpatía lo de Grecia y el segundo jefe del partido que gobierna, todavía llega mucho más lejos y propone en España algo parecido, basándose en solemnes e intolerables falacias. En la siguiente, Félix, terminaré de responderte. Te hablaré de lo que, a mi juicio, encierran esos nubarrones y de lo que se puede y se debe hacer desde ya mismo a favor de los pequeños municipios desde nuestros pueblos y nuestras comarcas, para que estos, a pesar de todo, empiecen a jugar su imprescindible papel.
martes, 8 de junio de 2010
Indurain, Nadal e Iniesta
Hola, Nicolás. En tanto preparo adecuadamente la contestación a Félix sobre el comentario que hizo en la misiva anterior acerca de los ayuntamientos, he decidido aprovechar y hablarte por una vez de deporte, o mejor dicho: de iconos deportivos.
Tenemos la inmensa suerte de contar en nuestro país con dos grandes iconos que han conseguido los máximos éxitos a través del sacrificio y el esfuerzo: Indurain y Nadal.
No quiero negar la clase y técnica que estos inmensos deportistas poseen; pero sólo con ello no hubieran llegado a ser los mejores de un modo tan indiscutible. Uno y otro han llegado donde han llegado, porque han sabido agotar mejor que nadie su recorrido de mejora, a través de su voluntad, espiritu de sacrificio y constancia en el esfuerzo; cualidades todos ellas muy fáciles de decir, pero muy difíciles de mantener día tras día.
Pero no sólo eso. Estos dos pedazos de buenas personas son tan grandes en su humildad, que hasta dan la sensación de que les duele la derrota de su adversario. Y son tan sensatos consigo mismos y tan generosos en reconocer los méritos de sus adversarios cuando pierden, que hasta das por bueno el verlos perder alguna vez.
Debemos celebrar el que haya tantos niños y tantos jóvenes que los admiran y los tienen como verdaderos iconos de referencia, y ello por dos razones: La primera, porque trasmiten la cultura del esfuerzo como nadie y demuestran con su ejemplo que todos tenemos un amplio recorrido para la mejora y el éxito si somos sacrificados y constantes. Y la segunda, porque humanizan el deporte de competición y descalifican, sin proponérselo, la indeseada influencia de los ganadores arrogantes, chulescos y prepotentes. No se si alguna vez llegaremos a entender el bien impagable que estos dos excepcionales deportistas aportan a la sociedad y, especialmente, a la juventud. ¡Ojala que sí!
Andrés Iniesta es otro ejemplo semejante, solo que en este caso, dentro de un deporte que se practica en equipo. Si este singular futbolista se acopla a jugar en cualquier puesto, no es porque tenga dotes naturales para ello; las tiene como el que más para organizar el juego, jugar entre líneas, dar asistencias, desequilibrar con sus inimitables fintas; pero su altísimo espíritu de trabajo en equipo le ha hecho desarrollar otras cualidades a puro de practicarlas, a puro de sacrificio y, gracias a ello, es capaz de fajarse en la presión y en la defensa como el primero y de acabar siendo el jugador más polivalente que ha dado el futbol.
Si añadimos a lo anterior su humildad, su imagen merecida de buena persona, su respeto a los adversarios y a sus compañeros puesto a prueba en su larga etapa de suplente, podemos decir que estamos ante el ejemplo más admirable de un deportista de equipo. Por eso lo aplauden en todos los campos, incluidas las aficiones más contrarias al barça. Bien chaval, tú también eres un gran icono para la juventud y para todos. Es dificilísimo, que un futbolista del Barcelona o del Madrid llegue a ser admirado y querido por todos. Y tú, Iniesta, lo has conseguido.
Tenemos la inmensa suerte de contar en nuestro país con dos grandes iconos que han conseguido los máximos éxitos a través del sacrificio y el esfuerzo: Indurain y Nadal.
No quiero negar la clase y técnica que estos inmensos deportistas poseen; pero sólo con ello no hubieran llegado a ser los mejores de un modo tan indiscutible. Uno y otro han llegado donde han llegado, porque han sabido agotar mejor que nadie su recorrido de mejora, a través de su voluntad, espiritu de sacrificio y constancia en el esfuerzo; cualidades todos ellas muy fáciles de decir, pero muy difíciles de mantener día tras día.
Pero no sólo eso. Estos dos pedazos de buenas personas son tan grandes en su humildad, que hasta dan la sensación de que les duele la derrota de su adversario. Y son tan sensatos consigo mismos y tan generosos en reconocer los méritos de sus adversarios cuando pierden, que hasta das por bueno el verlos perder alguna vez.
Debemos celebrar el que haya tantos niños y tantos jóvenes que los admiran y los tienen como verdaderos iconos de referencia, y ello por dos razones: La primera, porque trasmiten la cultura del esfuerzo como nadie y demuestran con su ejemplo que todos tenemos un amplio recorrido para la mejora y el éxito si somos sacrificados y constantes. Y la segunda, porque humanizan el deporte de competición y descalifican, sin proponérselo, la indeseada influencia de los ganadores arrogantes, chulescos y prepotentes. No se si alguna vez llegaremos a entender el bien impagable que estos dos excepcionales deportistas aportan a la sociedad y, especialmente, a la juventud. ¡Ojala que sí!
Andrés Iniesta es otro ejemplo semejante, solo que en este caso, dentro de un deporte que se practica en equipo. Si este singular futbolista se acopla a jugar en cualquier puesto, no es porque tenga dotes naturales para ello; las tiene como el que más para organizar el juego, jugar entre líneas, dar asistencias, desequilibrar con sus inimitables fintas; pero su altísimo espíritu de trabajo en equipo le ha hecho desarrollar otras cualidades a puro de practicarlas, a puro de sacrificio y, gracias a ello, es capaz de fajarse en la presión y en la defensa como el primero y de acabar siendo el jugador más polivalente que ha dado el futbol.
Si añadimos a lo anterior su humildad, su imagen merecida de buena persona, su respeto a los adversarios y a sus compañeros puesto a prueba en su larga etapa de suplente, podemos decir que estamos ante el ejemplo más admirable de un deportista de equipo. Por eso lo aplauden en todos los campos, incluidas las aficiones más contrarias al barça. Bien chaval, tú también eres un gran icono para la juventud y para todos. Es dificilísimo, que un futbolista del Barcelona o del Madrid llegue a ser admirado y querido por todos. Y tú, Iniesta, lo has conseguido.
miércoles, 2 de junio de 2010
Fascismo parlamentario en Grecia
Supongo que habrás caído en la cuenta, Nicolás, de que mi carta anterior aludía al atentado cometido contra la democracia por el parlamento griego de suprimir dos tercios de los ayuntamientos helenos con la excusa de reducir el déficit. De 1.034 ayuntamientos que tenía, se quedan en 355. Proscriben, redondeando, los 700 ayuntamientos con menos habitantes.
El personaje de nuestro país al que me refería, que saludó ese acuerdo fascistoide y lo consideró adecuado para nuestro país, alegando que en España hay mucha administración, no era otro que Mariano Rajoy. Lo dijo el día 28 de mayo en una conferencia en el Círculo de Economía celebrada en Sitges.
Es una medida que apenas aporta nada a la reducción del déficit, pero que sirve para trasmitir un mensaje a los mercados y a Bruselas de que se están adelgazando las administraciones en Grecia. Y para ello, no les ha importado cepillarse las instituciones más cercanas a la gente, los únicos organismos donde la ciudadanía tiene ciertas posibilidades de participación, seguimiento y control y, en definitiva, de ejercer la democracia. No les ha importando, siquiera, llenar de indignidad al parlamento, tomando un acuerdo que es fascismo de nuevo cuño, porque fascismo es suprimir democracia, se acuerde donde se acuerde.
Por lo visto, para Rajoy es mejor dejar proscritos (¡¡¡proscritos!!!) los municipios pequeños por más necesarios que sean y aunque no resida en ellos el problema -no tienen liberados, ni burocracia- que meter el bisturí a las administraciones por arriba y por el medio, que es donde está el verdadero cáncer, donde se halla instalada toda la burocracia y el despilfarro y donde existe la posibilidad real de ahorrarle al erario público muchos miles de millones. Pero claro, meter la tijera por donde hay que meterla conlleva que, tanto Rajoy y los suyos, como otros partidos, tienen que desalojar de las administraciones a muchos miles de personas, la mayoría de ellas correligionarias, familiares y amigas del partido que gobierna en cada lugar, y eso, leches.
Sr. Rajoy, en nuestro país no es necesario cargarse las administraciones como tales, ni siquiera por arriba ni por el medio, que es donde les ha salido panza, sino adelgazarlas de verdad, limpiarlas de burocracia, de tantos y tantos organismos inútiles y prescindibles, de tantos y tantos cargos innecesarios y de tantos y tantos pesebreros colocados dedocráticamente.
En España -también en Europa- se ha pasado de puntillas sobre este acuerdo fascista tomado por el parlamento griego. Ni los políticos, ni los medios lo han denunciado. Sin duda que en estos momentos, el mayor peligro para los intereses de nuestros municipios proviene de Rajoy, porque se ha pronunciado públicamente a favor de proscribirlos y porque, además, tiene posibilidades reales de ser el próximo presidente de nuestro país. Pero tampoco nos podemos fiar, Nicolás, del resto de las fuerzas que callan lo que han hecho con los municipios helenos, en vez de denunciar lo ocurrido; porque eso significa que están de acuerdo o que al menos no lo ven mal; pues cuando les interesa hacerse oír, bien ruidosos que son y bien pronto que salen a la palestra.
En esta carta sólo he pretendido meterte en el tema, para que vayas reflexionando y dándote cuenta de la gravedad del problema. Te mandaré otras sobre el asunto, que hay mucho que decir. Será enseguida.
El personaje de nuestro país al que me refería, que saludó ese acuerdo fascistoide y lo consideró adecuado para nuestro país, alegando que en España hay mucha administración, no era otro que Mariano Rajoy. Lo dijo el día 28 de mayo en una conferencia en el Círculo de Economía celebrada en Sitges.
Es una medida que apenas aporta nada a la reducción del déficit, pero que sirve para trasmitir un mensaje a los mercados y a Bruselas de que se están adelgazando las administraciones en Grecia. Y para ello, no les ha importado cepillarse las instituciones más cercanas a la gente, los únicos organismos donde la ciudadanía tiene ciertas posibilidades de participación, seguimiento y control y, en definitiva, de ejercer la democracia. No les ha importando, siquiera, llenar de indignidad al parlamento, tomando un acuerdo que es fascismo de nuevo cuño, porque fascismo es suprimir democracia, se acuerde donde se acuerde.
Por lo visto, para Rajoy es mejor dejar proscritos (¡¡¡proscritos!!!) los municipios pequeños por más necesarios que sean y aunque no resida en ellos el problema -no tienen liberados, ni burocracia- que meter el bisturí a las administraciones por arriba y por el medio, que es donde está el verdadero cáncer, donde se halla instalada toda la burocracia y el despilfarro y donde existe la posibilidad real de ahorrarle al erario público muchos miles de millones. Pero claro, meter la tijera por donde hay que meterla conlleva que, tanto Rajoy y los suyos, como otros partidos, tienen que desalojar de las administraciones a muchos miles de personas, la mayoría de ellas correligionarias, familiares y amigas del partido que gobierna en cada lugar, y eso, leches.
Sr. Rajoy, en nuestro país no es necesario cargarse las administraciones como tales, ni siquiera por arriba ni por el medio, que es donde les ha salido panza, sino adelgazarlas de verdad, limpiarlas de burocracia, de tantos y tantos organismos inútiles y prescindibles, de tantos y tantos cargos innecesarios y de tantos y tantos pesebreros colocados dedocráticamente.
En España -también en Europa- se ha pasado de puntillas sobre este acuerdo fascista tomado por el parlamento griego. Ni los políticos, ni los medios lo han denunciado. Sin duda que en estos momentos, el mayor peligro para los intereses de nuestros municipios proviene de Rajoy, porque se ha pronunciado públicamente a favor de proscribirlos y porque, además, tiene posibilidades reales de ser el próximo presidente de nuestro país. Pero tampoco nos podemos fiar, Nicolás, del resto de las fuerzas que callan lo que han hecho con los municipios helenos, en vez de denunciar lo ocurrido; porque eso significa que están de acuerdo o que al menos no lo ven mal; pues cuando les interesa hacerse oír, bien ruidosos que son y bien pronto que salen a la palestra.
En esta carta sólo he pretendido meterte en el tema, para que vayas reflexionando y dándote cuenta de la gravedad del problema. Te mandaré otras sobre el asunto, que hay mucho que decir. Será enseguida.
domingo, 30 de mayo de 2010
Los tontos del "brote" y otros peores aún
Sí, Nicolás, sí, llevas razón cuando me dices: comparto los aluviones de críticas que califican de falsos, necios, ridículos, ignorantes y otros epítetos semejantes, a los mensajes que nos trasmiten desde el poder, de que a la crisis en España le aparecen brotes verdes; y la llevas, porque es la pura evidencia, que aquí no hay más brotes verdes hasta ahora, que los que nos ha traído la naturaleza en tan esplendorosa primavera.
Pero aprovecho para decirte que es infinitamente peor aún, que al amparo de la consabida crisis, haya aparecido un brote nítidamente fascista en determinado país de Europa, del que ya se ha hecho eco para emularlo, un aspirante a gobernante de nuestro país. ¿Qué a qué brote me refiero? En dos o tres días te lo diré, aunque si no te das cuenta enseguida de qué va, es mejor que te lo hagas mirar, porque eso querría decir, que tienes muy bajas las defensas democráticas y necesitamos mantenerlas muy altas para impedir, que un fascismo de nuevo cuño, se instale en España y en Europa so pretexto de la crisis.
Pero aprovecho para decirte que es infinitamente peor aún, que al amparo de la consabida crisis, haya aparecido un brote nítidamente fascista en determinado país de Europa, del que ya se ha hecho eco para emularlo, un aspirante a gobernante de nuestro país. ¿Qué a qué brote me refiero? En dos o tres días te lo diré, aunque si no te das cuenta enseguida de qué va, es mejor que te lo hagas mirar, porque eso querría decir, que tienes muy bajas las defensas democráticas y necesitamos mantenerlas muy altas para impedir, que un fascismo de nuevo cuño, se instale en España y en Europa so pretexto de la crisis.
sábado, 22 de mayo de 2010
Algunos apuntes sobre el evento de Tomelloso
Lo prometido es deuda, Nicolás. Te hablo del encuentro celebrado en Tomelloso el fin de semana pasado, si bien a título personal y no como delegado de La Otra Guadajara.
El manifiesto aprobado lo tienes en la página www.laotraguadalajara.net bajo el título Manifiesto de las Plataformas de la “España Olvidada". Léelo y así me ahorras comentarte su contenido. Sólo indicarte que los puntos seis y siete del manifiesto son los que hacen referencia a la problemática de las comarcas rurales de la España interior, entre las que se halla la nuestra de Molina.
El encuentro se desarrolló en un ambiente de gran madurez. En todo momento predominó el interés por encontrar puntos de coincidencia y de consenso. Si te fijas bien, verás que el texto no tiene un estilo determinado, sino que es el reflejo de las diversas propuestas que fuimos aportando unos y otros.
Existía mucho interés por parte de todos los asistentes en conocer las experiencias de todas las plataformas. Incluso las comidas y sobremesas se aprovecharon para ello. Al fin y al cabo, se trata de andaduras novedosas, sin precedentes en España, surgidas de forma propia en cada área geográfica, y existía cierta necesidad de conocer cómo funcionábamos en cada lugar y cómo nos las arreglábamos ante determinadas situaciones. Encontramos muchos puntos de coincidencia entre las plataformas: Movimientos abiertos, unitarios, apartidistas, reivindicaciones transversales, principalmente de infraestructuras y servicios, buena acogida y apoyo de la ciudadanía, muchas reticencias por parte de los principales partidos políticos y de las instituciones que controlan y tutelan etc. Todo casi calcado, a pesar de haber crecido cada movimiento a su aire.
El conjunto del debate nos ayudó también a darnos cuenta de todo lo que había de común y de diferente en nuestras propuestas.
A partir de la evidencia de los enormes desequilibrios y desventajas existentes en infraestructuras, servicios, desarrollo y oportunidades para las iniciativas privadas entre la España interior y el resto del territorio, en la que todos coincidimos y de constatar, asimismo, que ni antes, ni ahora con la democracia las fuerzas políticas y las instituciones no están haciendo nada por acortar esas diferencias, se pasó a profundizar más pormenorizamente en las problemáticas reales, que a mi juicio, se pueden agrupar en dos realidades paralelas y coexistentes, pero a la vez diferentes.
Por un lado, tenemos los grandes problemas de vertebración territorial, cuya solución exige la creación y/o modernización de redes terrestres de ferrocarriles y autovías principalmente, lo cual redundaría en beneficio directo de las ciudades y pueblos más habitados de la desatendida España interior, y mucho más aún, si esas actuaciones se complementan con otras reivindicaciones y proyectos de carácter universitario, hospitalario, instalación de empresas importantes, etc., que también llevan incluidas las plataformas en sus propuestas.
Por otro lado, nos encontramos conque dentro de esa España interior existe otra realidad específica y propia, la que configuran las comarcas rurales, entre ellas, la nuestra, cuyas necesidades son igualmente de infraestructuras, servicios y estímulos a las iniciativas productivas etc., pero que no siempre son las mismas que en las ciudades, sino mucho más básicas y que si no se solucionan con rapidez, será ya demasiado tarde para la tarea de fijar e incrementar población, que es el problema de fondo de todo el mundo rural de la España interior.
Nuestra provincia de Guadalajara es el mejor paradigma de que la vertebración de la nación y otras soluciones que demandan las capitales de provincias, hoy olvidadas, serían decisivas para esas poblaciones que las reivindican y las necesitan, pero no servirían, en cambio, para resolver a la par los problemas del mundo rural. Nuestra capital cuenta ya con todo lo que otras ciudades marginadas demandan y, sin embargo, ello no ha evitado la existencia de dos Guadalajaras antagónicas: la bien comunicada, que crece al amparo de la expansión de Madrid y la otra Guadalajara, la rural, la despoblada y olvidada, la que tiene comarcas como la nuestra de Molina con menos de dos habitantes por km2.
Sin embargo tengo que decirte, Nicolás, que he regresado del evento muy convencido de que no debemos crear barreras ni antagonismos entre unas y otras reivindicaciones de la España interior, aunque no sean las mismas siempre, sino hacerlas coexistir como se ha hecho en el manifiesto, a fin de poder ir uniendo a todas las plataformas existentes y que vayan surgiendo y crear un movimiento amplio, fuerte y capaz de luchar con eficacia desde la social civil para forzar a los partidos, a los gobiernos, a los parlamentos y al resto de las instituciones -incluidas las provinciales, comarcales y locales- a que dejen de echar la espalda a los problemas de fondo que necesitan resolver las gentes a las que representan -aunque muy mal por ahora- y se impliquen de una puñetera vez en solucionarlos.
No quiero acabar esta carta, Nico, sin agradecer la extraordinaria hospitalidad y atenciones de los compañeros y compañeras de Tomelloso que han tenido en todo momento con los asistentes al evento. Creedme, sois muy buena gente.
El manifiesto aprobado lo tienes en la página www.laotraguadalajara.net bajo el título Manifiesto de las Plataformas de la “España Olvidada". Léelo y así me ahorras comentarte su contenido. Sólo indicarte que los puntos seis y siete del manifiesto son los que hacen referencia a la problemática de las comarcas rurales de la España interior, entre las que se halla la nuestra de Molina.
El encuentro se desarrolló en un ambiente de gran madurez. En todo momento predominó el interés por encontrar puntos de coincidencia y de consenso. Si te fijas bien, verás que el texto no tiene un estilo determinado, sino que es el reflejo de las diversas propuestas que fuimos aportando unos y otros.
Existía mucho interés por parte de todos los asistentes en conocer las experiencias de todas las plataformas. Incluso las comidas y sobremesas se aprovecharon para ello. Al fin y al cabo, se trata de andaduras novedosas, sin precedentes en España, surgidas de forma propia en cada área geográfica, y existía cierta necesidad de conocer cómo funcionábamos en cada lugar y cómo nos las arreglábamos ante determinadas situaciones. Encontramos muchos puntos de coincidencia entre las plataformas: Movimientos abiertos, unitarios, apartidistas, reivindicaciones transversales, principalmente de infraestructuras y servicios, buena acogida y apoyo de la ciudadanía, muchas reticencias por parte de los principales partidos políticos y de las instituciones que controlan y tutelan etc. Todo casi calcado, a pesar de haber crecido cada movimiento a su aire.
El conjunto del debate nos ayudó también a darnos cuenta de todo lo que había de común y de diferente en nuestras propuestas.
A partir de la evidencia de los enormes desequilibrios y desventajas existentes en infraestructuras, servicios, desarrollo y oportunidades para las iniciativas privadas entre la España interior y el resto del territorio, en la que todos coincidimos y de constatar, asimismo, que ni antes, ni ahora con la democracia las fuerzas políticas y las instituciones no están haciendo nada por acortar esas diferencias, se pasó a profundizar más pormenorizamente en las problemáticas reales, que a mi juicio, se pueden agrupar en dos realidades paralelas y coexistentes, pero a la vez diferentes.
Por un lado, tenemos los grandes problemas de vertebración territorial, cuya solución exige la creación y/o modernización de redes terrestres de ferrocarriles y autovías principalmente, lo cual redundaría en beneficio directo de las ciudades y pueblos más habitados de la desatendida España interior, y mucho más aún, si esas actuaciones se complementan con otras reivindicaciones y proyectos de carácter universitario, hospitalario, instalación de empresas importantes, etc., que también llevan incluidas las plataformas en sus propuestas.
Por otro lado, nos encontramos conque dentro de esa España interior existe otra realidad específica y propia, la que configuran las comarcas rurales, entre ellas, la nuestra, cuyas necesidades son igualmente de infraestructuras, servicios y estímulos a las iniciativas productivas etc., pero que no siempre son las mismas que en las ciudades, sino mucho más básicas y que si no se solucionan con rapidez, será ya demasiado tarde para la tarea de fijar e incrementar población, que es el problema de fondo de todo el mundo rural de la España interior.
Nuestra provincia de Guadalajara es el mejor paradigma de que la vertebración de la nación y otras soluciones que demandan las capitales de provincias, hoy olvidadas, serían decisivas para esas poblaciones que las reivindican y las necesitan, pero no servirían, en cambio, para resolver a la par los problemas del mundo rural. Nuestra capital cuenta ya con todo lo que otras ciudades marginadas demandan y, sin embargo, ello no ha evitado la existencia de dos Guadalajaras antagónicas: la bien comunicada, que crece al amparo de la expansión de Madrid y la otra Guadalajara, la rural, la despoblada y olvidada, la que tiene comarcas como la nuestra de Molina con menos de dos habitantes por km2.
Sin embargo tengo que decirte, Nicolás, que he regresado del evento muy convencido de que no debemos crear barreras ni antagonismos entre unas y otras reivindicaciones de la España interior, aunque no sean las mismas siempre, sino hacerlas coexistir como se ha hecho en el manifiesto, a fin de poder ir uniendo a todas las plataformas existentes y que vayan surgiendo y crear un movimiento amplio, fuerte y capaz de luchar con eficacia desde la social civil para forzar a los partidos, a los gobiernos, a los parlamentos y al resto de las instituciones -incluidas las provinciales, comarcales y locales- a que dejen de echar la espalda a los problemas de fondo que necesitan resolver las gentes a las que representan -aunque muy mal por ahora- y se impliquen de una puñetera vez en solucionarlos.
No quiero acabar esta carta, Nico, sin agradecer la extraordinaria hospitalidad y atenciones de los compañeros y compañeras de Tomelloso que han tenido en todo momento con los asistentes al evento. Creedme, sois muy buena gente.
viernes, 14 de mayo de 2010
Te informaré al regreso, Nicolás
Al momento de escribirte estas líneas, Nicolás, tengo ya la bolsa de viaje preparada, ligera de ropa y cargada de ilusiones, para marchar hacia Tomelloso formando parte de la delegación de La Otra Guadalajara, que va a acudir al primer evento de carácter nacional de plataformas y movimientos ciudadanos de la olvidada España interior, que se va a celebrar este fin de semana.
Te recuerdo a vuela pluma -llevo prisa- algunos rasgos acerca del contesto en que se celebra este evento.
Se celebra, después de siglos de historia en que la España rural interior ha sido permanente desatendida por los políticos y ha perdido todos los trenes del desarrollo y del progreso que han pasado por delante. Sus consecuencias están a la vista: tremendas carencias de infraestructuras, de servicios, de desarrollo y una gran despoblación.
Se celebra, tras ser marginada de los sucesivos planes de desarrollo que han venido teniendo lugar en nuestro país desde los años sesenta.
Se celebra, tras seguir siendo olvidados, a pesar de la llegada de la democracia, por las dos tendencias políticas que han gobernado España, que han preferido mirar para otros lados de mayor rentabilidad electoral.
Se celebra, tras estar hartos de ver la sumisión del conjunto de las instituciones nacionales, regionales, provinciales y locales a los intereses partidistas y cómo pasan del que debía ser su esencial deber: atender los principales intereses de la ciudadanía que los ha votado.
Se celebra, cuando la sociedad civil ha empezado a despertar desde hace un tiempo en distintas áreas del basto territorio de la España interior y ha iniciado movilizaciones reivindicando lo que necesita y en justicia le corresponde. Cuando plataformas y movimientos como Teruel Existe, Soria Ya, Plataforma Ciudadana de Zamora y otros que han ido surgiendo, entre ellos La Otra Guadalajara, han empezado a decir: basta ya.
Que hayan surgido estos movimientos y que, además, por primera vez a lo largo de la historia celebren un encuentro nacional para intercambiar experiencias, hacer un pronunciamiento a nivel nacional y coordinar posibles acciones de lucha, es un hecho de gran relevancia que acabará convirtiéndose en un hito histórico si, como parece, los movimientos y plataformas siguen proliferando desde la sociedad civil y si, encuentros como éste, siguen teniendo continuidad.
Te informaré al regreso, Nicolás.
Te recuerdo a vuela pluma -llevo prisa- algunos rasgos acerca del contesto en que se celebra este evento.
Se celebra, después de siglos de historia en que la España rural interior ha sido permanente desatendida por los políticos y ha perdido todos los trenes del desarrollo y del progreso que han pasado por delante. Sus consecuencias están a la vista: tremendas carencias de infraestructuras, de servicios, de desarrollo y una gran despoblación.
Se celebra, tras ser marginada de los sucesivos planes de desarrollo que han venido teniendo lugar en nuestro país desde los años sesenta.
Se celebra, tras seguir siendo olvidados, a pesar de la llegada de la democracia, por las dos tendencias políticas que han gobernado España, que han preferido mirar para otros lados de mayor rentabilidad electoral.
Se celebra, tras estar hartos de ver la sumisión del conjunto de las instituciones nacionales, regionales, provinciales y locales a los intereses partidistas y cómo pasan del que debía ser su esencial deber: atender los principales intereses de la ciudadanía que los ha votado.
Se celebra, cuando la sociedad civil ha empezado a despertar desde hace un tiempo en distintas áreas del basto territorio de la España interior y ha iniciado movilizaciones reivindicando lo que necesita y en justicia le corresponde. Cuando plataformas y movimientos como Teruel Existe, Soria Ya, Plataforma Ciudadana de Zamora y otros que han ido surgiendo, entre ellos La Otra Guadalajara, han empezado a decir: basta ya.
Que hayan surgido estos movimientos y que, además, por primera vez a lo largo de la historia celebren un encuentro nacional para intercambiar experiencias, hacer un pronunciamiento a nivel nacional y coordinar posibles acciones de lucha, es un hecho de gran relevancia que acabará convirtiéndose en un hito histórico si, como parece, los movimientos y plataformas siguen proliferando desde la sociedad civil y si, encuentros como éste, siguen teniendo continuidad.
Te informaré al regreso, Nicolás.
martes, 11 de mayo de 2010
Punto y final a las misivas sobre el pacto de estado, Nicolás
Con esta, Nicolás, pongo fin a mis misivas relativas al pacto de estado. En mis anteriores cartas sobre esta cuestión, he pretendido ceñir mi crítica exclusivamente al comportamiento de las dos principales fuerzas en relación al pacto de estado y no a su política en general. Pero no cabe duda, que no he acertado en mis planteamientos, ya que en tus respuestas me has venido mezclando una cosa con la otra y eso, embarulla más que aclara. Creo, pues, que lo mejor es ponerle punto y final con esta carta a todo lo relativo al pacto de estado y, pasar a otros asuntos, Nicolás, que como dijera nuestro admirado poeta Miguel Hernández en la herejía a su amigo Ramón Sijé, tenemos que hablar de muchas cosas.
Hablando en términos generales, Nico, a mí no me han decepcionado nunca esas dos fuerzas políticas, por la sencilla razón de que siempre he esperado muy poco de ellas. Sin embargo, sí me han decepcionado en lo relativo al pacto de estado, porque la situación excepcionalmente difícil y dura por la que pasa nuestro país y sus gentes lo requería, y esperaba que en un una situción así, estuvieran a la altura de las circunstancias. Creía que ante dos crisis tan graves y de tan nefastas consecuencias, serían capaces de aparcar sus diferencias por un tiempo y hacer un pacto común, a fin de salir lo antes y lo mejor posible de la crisis, que es, por otra parte, lo que les demanda la mayoría de la ciudadanía; aunque superada la crisis, volvieran de nuevo a su exacerbado sectarismo y electoralismo y a tirarse los trastos a la cabeza como de costumbre.
No en vano, en España coinciden dos crisis a la vez, la general y la del ladrillo, que están destruyendo empleo y arruinando pequeños negocios de un modo infinitamente más masivo y virulento que en cualquier otro país de Europa, cuyo escenario exigía un compromiso unitario de ambas fuerzas a poca responsabilidad y sentido de estado que tuvieran; algo que han hecho otros países, como Alemania, a pesar de tener un panorama muchísimo menos sombrío que el nuestro. No es por casualidad, que Zapatero y Rajoy tengan la credibilidad por los suelos, según las encuestas, ni tampoco lo es, que en la última del CIS, recién salida del horno, aparezca por primera vez, Durán i Lleida como el líder mejor valorado que, -¡oh casualidad!- ha sido el primero y el único en proponer en serio un pacto de estado.
El PSOE y el PP, no sólo no han querido nunca un pacto de estado, sino que han huido de él en todo momento como quien huye de la peste, por más que fuera necesario y por más que lo demandara la ciudadanía, cosa de la que se ha dado cuenta todo el mundo, salvo la cohorte de irredentos e irreflexivos seguidores de ambas fuerzas. Tú, Nicolás, aunque no vivas el día a día de lo que acontece en nuestro país, también puedes entenderlo a poco que reflexiones sobre lo que dicen y hacen unos y otros.
Si observas la línea argumental de Zapatero desde el inicio de la crisis hasta hoy, te darás cuenta que, aparte de pueril y falsa, era rotundamente contraria al pacto de estado. En una primera fase ha estado negando la existencia de la crisis y, lógicamente, si no había crisis, tampoco se necesitaba un pacto de estado para salir de algo que no existía. Más tarde, y ante la imposibilidad de seguir negando la evidencia, se ha tirado casi dos años seguidos repitiendo como un papagayo, que al trimestre siguiente empezaríamos a remontar y claro, si estaba tan cerca la salida, evidentemente, tampoco hacía falta pacto de estado.
Y si te fijas en la otra fuerza y en su líder, Rajoy, te darás cuenta que se han convertido en los auténticos paladines del no a todo, pero sin propuestas alternativas. Te darás cuentas, que jamás ha salido de la boca de ninguno de sus dirigentes las palabras pacto de estado y que cuando a Durán i Lleida se le ocurrió proponerlo, se dedicaron a rechazarlo; primero a lo basto, diciendo que no y luego, cuando refinaron la táctica, diciendo que vale, pero poniendo como condición el que antes el PSOE rectifique su política y asuma la del PP. ¿Desde cuando un pacto se hace exigiendo a priori que una parte asuma la política de la otra? ¿Desde cuando un pacto de estado se hace poniendo la condición previa de que la fuerza que gobierna asuma por adelantado la política de la oposición? Los pactos -todos los pactos- consisten en sentarse en la mesa sin condicionamientos previos, con el espíritu de buscar aquello en lo que se pueda estar de acuerdo y de aparcar lo que no sea posible coincidir.
Ninguno de los dos partidos ha pretendido nunca el pacto, Nicolás, ninguna de las dos fuerzas ha querido anteponer los intereses del país y de la ciudadanía de hacer un gran acuerdo para salir cuanto antes y lo mejor posible de la crisis a sus intereses electorales partidistas. Los socialistas, soñaron ilusamente con que la crisis durara poco y se lo jugaron todo a la carta de salir adelante por sí mismos y de ese modo, presentarse a la contienda electoral cómo los que fueron capaces de sacar a España de la crisis, a pesar del PP que no quiso arrimar el hombro y sólo se dedicó a criticar. Y el PP, por su parte, dejando sólo al PSOE y al gobierno deliberadamente, para que se estrellen ante una tarea que les viene grande y que no pueden resolver en solitario, a fin de recoger todos los frutos del desgaste y ganar las elecciones sin despeinarse y sin contraer mérito alguno. ¡Que irresponsabilidad más grande por ambas partes! ¡Qué poca altitud de miras! ¡Qué poco sentido de estado! ¡Qué asco! ¡Que decepción más grande, Nicolás!
jueves, 6 de mayo de 2010
¡¡¡Qué decepcionante!!!
El día de ayer, Nicolás, lo he apuntado en mis notas, como el más descorazonador y decepcionante para la ciudadanía de nuestro país y, especialmente, para los que viven con más dificultades. Como el día en que el jefe del ejecutivo y el líder de la oposición hicieron todo cuanto estaba en su mano para desprestigiar y deslegitimar con su proceder el buen nombre de la política y a sus propios partidos, si es que a estos les cabe más desprestigio del que ya se han ganado a pulso.
La reunión de ayer entre Zapatero y Rajoy aconteció en medio de dos tremendas crisis, la general y la del ladrillo; en medio de una insoportable tasa de desempleo que sigue incrementándose, del cierre constante de infinidad de pequeños negocios y de otros gravísimos problemas ocasionados por la crisis; en medio de un desencanto mayoritario de la ciudadanía hacia los partidos por no unir sus fuerzas mediante un pacto de estado para salir antes y mejor de la situación; en medio de la bancarrota griega y el riesgo de que pueda suceder algo parecido en España y Portugal; en medio del ejemplo que nos dan los principales líderes políticos del país vecino, que tras el aviso griego, han entendido que deben aparcar provisionalmente sus diferencias políticas y abordar el problema unitariamente antes de que sea tarde; en medio de una credibilidad de ambos líderes políticos que está por los suelos, según las encuestas y tras dieciocho meses sin sentarse cara a cara a pesar de la que está cayendo.
Que en un contesto como el descrito, se reúnan al fin los dos líderes y que lo único que acuerden sea reformar las cajas de ahorros, sin tan siquiera sugerir ninguna de las dos partes el intentar abordar juntos los problemas de fondo del país mientras dure las crisis (¡¡¡Sin siquiera sugerirlo, Nicolás!!!), es una auténtica irresponsabilidad política, una forma descarada de echarle la espalda a lo que precisa y les viene demandando la ciudadanía desde hace tiempo; un vano intento de simular a través de un acuerdo parcial y menor, que por sí mismo no resuelve nada determinante para salir de la crisis, que tienen voluntad de pacto, o si lo quieres más claro, Nicolás, es una manera de considerarnos idiotas. Es algo así, como si alguien al que le duele una muela y, además se le ha perforado el estómago, le dijeras que no se preocupe, que vaya al dentista y que allí le solucionarán lo principal de su mal.
Lamentable, las principales fuerzas políticas de nuestro país pueden hacer prácticamente lo que quieran sin que sea fácil infligirles un castigo electoral que los desplace del poder, ya que se han dotado de resortes más que suficientes para evitarlo; entre otros, el de procurarse el sistema electoral –listas cerradas y bloqueadas- más recalcitrante de Europa, en cuyas listas nos cuelan de vez en cuando a pesebreros, sumisos y trepas que en una listas abiertas no los votarían ni los de su familia y, por otra parte, los cargos electos en la práctica no dependen de sus votantes, sino de los dirigentes del partido que los han puesto en las candidaturas y que pueden no volver a contar con ellos si no son dóciles con el partido, o el de imponer la ley D’hondt que prima desmesuradamente a las fuerzas mayoritarias y castiga al resto.
Disponen, en fin, de instrumentos suficientes como para garantizarse, que lo hagan bien o mal, seguirán repartiéndose ambas fuerzas casi todo el poder de las instituciones a todos los niveles, sin que le sea fácil a la ciudadanía conseguir un cambio en la correlación de fuerzas de dichas instituciones, por descontenta que esté y por mucho que se abstenga, vote en blanco o de su voto a otras fuerzas minoritarias. Ya les vale.
La reunión de ayer entre Zapatero y Rajoy aconteció en medio de dos tremendas crisis, la general y la del ladrillo; en medio de una insoportable tasa de desempleo que sigue incrementándose, del cierre constante de infinidad de pequeños negocios y de otros gravísimos problemas ocasionados por la crisis; en medio de un desencanto mayoritario de la ciudadanía hacia los partidos por no unir sus fuerzas mediante un pacto de estado para salir antes y mejor de la situación; en medio de la bancarrota griega y el riesgo de que pueda suceder algo parecido en España y Portugal; en medio del ejemplo que nos dan los principales líderes políticos del país vecino, que tras el aviso griego, han entendido que deben aparcar provisionalmente sus diferencias políticas y abordar el problema unitariamente antes de que sea tarde; en medio de una credibilidad de ambos líderes políticos que está por los suelos, según las encuestas y tras dieciocho meses sin sentarse cara a cara a pesar de la que está cayendo.
Que en un contesto como el descrito, se reúnan al fin los dos líderes y que lo único que acuerden sea reformar las cajas de ahorros, sin tan siquiera sugerir ninguna de las dos partes el intentar abordar juntos los problemas de fondo del país mientras dure las crisis (¡¡¡Sin siquiera sugerirlo, Nicolás!!!), es una auténtica irresponsabilidad política, una forma descarada de echarle la espalda a lo que precisa y les viene demandando la ciudadanía desde hace tiempo; un vano intento de simular a través de un acuerdo parcial y menor, que por sí mismo no resuelve nada determinante para salir de la crisis, que tienen voluntad de pacto, o si lo quieres más claro, Nicolás, es una manera de considerarnos idiotas. Es algo así, como si alguien al que le duele una muela y, además se le ha perforado el estómago, le dijeras que no se preocupe, que vaya al dentista y que allí le solucionarán lo principal de su mal.
Lamentable, las principales fuerzas políticas de nuestro país pueden hacer prácticamente lo que quieran sin que sea fácil infligirles un castigo electoral que los desplace del poder, ya que se han dotado de resortes más que suficientes para evitarlo; entre otros, el de procurarse el sistema electoral –listas cerradas y bloqueadas- más recalcitrante de Europa, en cuyas listas nos cuelan de vez en cuando a pesebreros, sumisos y trepas que en una listas abiertas no los votarían ni los de su familia y, por otra parte, los cargos electos en la práctica no dependen de sus votantes, sino de los dirigentes del partido que los han puesto en las candidaturas y que pueden no volver a contar con ellos si no son dóciles con el partido, o el de imponer la ley D’hondt que prima desmesuradamente a las fuerzas mayoritarias y castiga al resto.
Disponen, en fin, de instrumentos suficientes como para garantizarse, que lo hagan bien o mal, seguirán repartiéndose ambas fuerzas casi todo el poder de las instituciones a todos los niveles, sin que le sea fácil a la ciudadanía conseguir un cambio en la correlación de fuerzas de dichas instituciones, por descontenta que esté y por mucho que se abstenga, vote en blanco o de su voto a otras fuerzas minoritarias. Ya les vale.
jueves, 29 de abril de 2010
Lo primero, crear empleos (Despoblación 10)
Bien, Nicolás, no puedo responderte de sopetón a todo ese tótum revolútum de preguntas sobre el programa que me haces en tu carta. Déjame ir a mi marcha, déjame que a lo chino chano te vaya dando las respuestas según vaya desgranando las medidas. Empiezo por la creación de empleo
Me dices, Nico, que te responda con un SI o con un NO a tu pregunta de si hay trabajo en la zona. Si me exiges contestarte con un monosílabo, la respuesta es: NO. Y la misma respuesta te doy a tu pregunta de si existe algún plan o proyecto oficial en marcha en estos momentos para propiciarlo. Pero te podría responder, en cambio, con un SÍ, si me hubieras preguntado si existen posibilidades reales de crear muchos empleos, porque las hay. Otra cosa es, que estén dispuestos a transformarlas en realidades, quienes tienen el deber de hacerlo.
Con tan sólo atender las necesidades públicas que ahora están abandonadas por no haber quien se que encargue de ellas, ya daría para crear entre quinientos y mil empleos en nuestros pueblos que, contados por familias, supondría un incremento en población de entre dos mil y cuatro mil personas; o sea, entre un 20 y un 40% sobre la población actual, lo cual ayudaría, a su vez, a estabilizar la población que vive del comercio y que las está pasando canutas a causa la despoblación y, por ende, del escaso consumo. Visto desde otras latitudes, este incremento poblacional podría parecer poco, pero en nuestra comarca se percibiría como un auténtico cambio de tendencia.
Serían empleos destinados, por una parte, a resolver necesidades básicas de servicios en cada uno de nuestros pequeños municipios y por otra, a mantener en el estado adecuado el conjunto de nuestros masas forestales, mediante las tareas silvícolas de clareo, poda limpieza, etc. que llevan muchos años sin realizarse, lo cual ha originado que tengamos unos sotobosques abandonados y sucios, que se han convertido en auténticos polvorines y que mantienen intacto el peligro de nuevos desastres, como el que ya sufriéramos en el 2005 con 13.000 has calcinadas y once personas fallecidas. En la siguiente carta te explicaré la importancia social de ambas líneas de actuación.
Pero no se agotan las vías de incrementar población con las dos líneas de actuación pública que acabo de referirte, pues las iniciativas privadas pueden dar también un empujón en la misma dirección, siempre que se concedan las ayudas adecuadas para iniciar un negocio nuevo o para introducir mejoras en los existentes. Especial relevancia tiene en este sentido el turismo rural, que es un sector en alza, de cuyas potencialidades te hablaré en otra carta aparte. También es importante explorar y apoyar las posibilidades del teletrabajo, empezando por implantar la banda ancha en la totalidad de nuestros pueblos.
Una tercera vía de generación de empleo será el Parador Nacional de Molina, si es que alguna vez se hace, y podría serlo, igualmente, la construcción de la autovía Alcolea-Monreal del Campo, cuya infraestructura es requisito imprescindible para que algunas empresas, especialmente de logística, decidan instalarse al lado de la misma. Es cierto que nuestra comarca no está próxima a ninguna gran urbe, pero a cambio, no está muy alejada de tres de ellas: Madrid, Valencia y Zaragoza. Los empresarios de la CEOE de nuestra provincia están muy interesados en que la autovía sea una realidad cuanto antes.
En resumen, Nicolás, quédate con estas ideas básicas: Se puede crear bastante empleo y bastante rápido desde lo público y también mediante el estímulo a todas las iniciativas privadas productivas, a lo que cabe agregar, los trabajos directos e indirectos que aporte el parador y alguna posible empresa importante que se instale al amparo de la autovía cuando ésta se construya. Ojo, Nico, he dicho: “se pueden crear”, pero ello requiere de una apuesta política comarcal contra la despoblación desde las instituciones, que por ahora no existe.
martes, 20 de abril de 2010
Planteamientos básicos para un programa (Despoblación 9)
Un programa contra la despoblación, Nicolás, debe ser aquel, que aparte de mejorar sustancialmente la calidad de vida de quienes ya vivimos aquí y las perspectivas de futuro, sea capaz de responder positivamente a las preguntas que nos hacen las familias de vocación rural, que prefieren vivir en nuestros pueblos antes que en la ciudad, si se dan determinadas condiciones.
Por lo tanto, nada mejor que conocer cuales son esas demandas que los posibles nuevos pobladores nos hacen, para sentirnos seguros de acertar en el programa contra la despoblación. Yo al menos, lo tengo totalmente en cuenta y ello me sirve para sentirme muy convencido de las medidas que se precisan para un plan así, y para darme perfecta cuenta de que algunas actuaciones que nos presentan las instituciones, bajo la envoltura de medias contra la despoblación, no tienen que ver absolutamente nada con ello; verbigracia, los actuales planes de empleo, que voy a desenmascarar a fondo muy pronto.
La información que he ido obteniendo de fuentes cercanas a las tres asociaciones de la comarca que se dedican a la tarea de asentar nuevos pobladores en la zona (Cepaim, Abraza la Tierra y Guada-Acoge) y mis propias indagaciones directas con familias que se plantean seriamente la posibilidad de ser nuestros nuevos vecinos, ponen de manifiesto que todos desean cerciorarse de una serie de cosas -las mismas en todos los casos- antes de decidirse a dar el paso. Por ello, sólo estaremos hablando de un programa contra la despoblación, si este da respuesta a la demanda de los posibles nuevos moradores.
Lo primero que quieren saber estas gentes, como es lógico, es si el pueblo donde han de vivir dispone de una vivienda digna donde meterse y un trabajo para ganarse el pan. Estas son las dos prioridades básicas e imprescindibles, que debe garantizar cualquier municipio si quiere incrementar su población y no sólo para poder incorporar nuevas familias, sino también para evitar que se marchen las personas del propio lugar que, por lo que sea, no tengan vivienda o trabajo o ninguna de las dos cosas.
Pero ninguna de las familias interesadas de verdad en asentarse definitivamente en nuestros pueblos, se atreve a dar el paso, si tan sólo les garantizamos techo y trabajo. Eso es imprescindible, sí, pero no suficiente, pues todos preguntan, además, cómo están otra serie de cosas que ellos consideran, asimismo, necesarias.
Preguntan y muy a fondo, por las condiciones de escolaridad y de los servicios sanitarios. Se interesan por saber cual es la población cabecera donde pueden realizar sus gestiones cotidianas y qué condiciones de comunicación existen con ese lugar (carreteras y trasportes). Quieren conocer las líneas regulares de viajeros existentes y la comunicación con las mismas desde el pueblo donde han de vivir. Se cercioran bien de si hay o no hay cobertura para la telefonía móvil y banda ancha para navegar por Internet. Y, por supuesto, se preocupan por saber cómo afectan las adversidades climatológicas del invierno y con qué medios contamos para superarlas.
Lo dicho hasta aquí, créetelo Nicolás, lo demandan todas las familias, absolutamente todas, y eso nos indica sin el menor género de dudas, que estas son las necesidades mínimas que debemos resolver si queremos tener la posibilidad de fijar más población, ya que para ellos, el conjunto de las mismas deben estar resueltas, o al menos en vías de solución, antes de decidirse.
Hay otros aspectos por los que no se interesan todas las familias, pero sí, y muy vivamente, las que tienen ideas emprendedoras en la cabeza. Estas sondean a fondo si van a tener la posibilidad de establecerse por su cuenta, bien de llegada o bien más tarde. Se interesan mucho por conocer si hay algún sector productivo en el que se pueda montar algún pequeño negocio y preguntan principalmente por el turismo y por la viabilidad de las casas rurales. Les preocupa, asimismo, conocer si hay apoyo público para las iniciativas productivas privadas y en qué cuantía. Estas gentes, en realidad, demandan lo mismo que las anteriores y, además, que se den las condiciones necesarias para poder montar un pequeño negocio y establecerse por su cuenta.
Si observas, Nicolás, las necesidades que precisa resolver nuestra comarca para satisfacer la demanda de los nuevos pobladores son, en esencia, las mismas que las precisadas para tener mejor calidad de vida y más posibilidades de futuro quienes ya vivimos aquí. Es lo que te explicaba en la carta número cinco, sobre la despoblación.
Como ves y cómo ya te decía en mi misiva número cuatro sobre el tema, a las gentes de vocación rural suceptibles de vivir en nuestros pueblos, no sólo les basta con poder estar en contacto permanente con la naturaleza, que por supuesto, ni con un techo y un trabajo, sino que, además, quieren que estén resueltas, o al menos encarriladas, el resto de las necesidades que te refiero en esta carta.
sábado, 17 de abril de 2010
Primero hablemos de programa (Despoblación 8)
Mira, Nicolás, una cosa es pensar en el discurso o programa que se precisa para luchar contra la despoblación y otra muy distinta, articular cómo intentar llevarlo a feliz término. Es muy importante discernir bien ambos conceptos y analizarlos por separado.
Ahora si te parece, vamos a pararnos en lo primero, vamos a dedicar unas cuantas misivas al programa y, tranquilo, que ya llegaremos a la parte segunda, que es la más peliaguda.
Para construir el discurso no contamos, ciertamente, con otras experiencias significativas en las que basarnos y esto a priori es un hándicap, pero no tanto, o no principalmente, por lo que pudiera ayudarnos a elaborar nuestro propio programa, como por la credibilidad que daría poder decir: que esto que aquí se propone, ya está dando resultados en tales o cuales lugares de la despoblada España rural interior.
Pero bueno, la situación de nuestra comarca es más aguda que cualquier otra. Los 1,6 habitantes por km2 que nos quedan, son un auténtico toque de rebato urgiéndonos a construir nuestro propio discurso, sin andar esperando a que surjan otros en lugares parecidos. Si lo que de verdad queremos es que no se le ponga el candado a más viviendas de las que ya lo tienen y conseguir que cada vez sean más las casas que desde el humo de sus chimeneas y la apertura de sus persianas nos vayan dando señales de que nuestros pueblos se están recuperando, no caben más demoras, que vamos ya demasiado tardíos.
Tampoco te creas, Nico, que elaborar un programa que acierte en lo esencial es tan difícil. De hecho ahí tenemos el Plan Integral de la Otra Guadalajara, que es muy acertado en lo principal y que no ha necesitado ni de otras referencias, ni de sabios, ni de ninguna lumbrera de la política para elaborarlo, ni tampoco de ningún partido o institución para trasladárselo a la ciudadanía de la comarca y a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. En lo esencial, pues, el programa, ya está escrito y propuesto. Tan es así, que ya no es posible hablar con rigor en esta comarca de discurso alguno contra la despoblación, que pueda esquivar lo que propugna este movimiento. Otra cosa es que quepa hablar, como nosotros lo vamos a hacer, con mucha mayor profundidad, argumentación teórica, historia, datos estadísticos, matices etc. que lo constreñido en un Plan Integral de esta naturaleza, necesariamente conciso, pero en el fondo siempre que nos refiramos al programa, estaremos hablando de propuestas que ya ha puesto encima de la mesa el citado movimiento.
Y bien, Nicolás, ¿qué preguntas caben hacerse y a qué demandas hay que responder, para sentirnos seguros que acertamos con el conjunto de las medidas que requiere un programa orientado a incrementar la población de nuestros municipios, generar desarrollo y mejorar la calidad de vida en todota la zona? En la siguiente, Nicolás, te contaré las interrogantes que yo me he hecho y las respuestas que me he dado, por si te sirven. A mí, al menos, me están siendo tan básicas, que si no partiera de ellas, no sabría ni qué decir, o sería un mero hablar por decir algo; cosa, que como tú sabes, no va conmigo.
Ahora si te parece, vamos a pararnos en lo primero, vamos a dedicar unas cuantas misivas al programa y, tranquilo, que ya llegaremos a la parte segunda, que es la más peliaguda.
Para construir el discurso no contamos, ciertamente, con otras experiencias significativas en las que basarnos y esto a priori es un hándicap, pero no tanto, o no principalmente, por lo que pudiera ayudarnos a elaborar nuestro propio programa, como por la credibilidad que daría poder decir: que esto que aquí se propone, ya está dando resultados en tales o cuales lugares de la despoblada España rural interior.
Pero bueno, la situación de nuestra comarca es más aguda que cualquier otra. Los 1,6 habitantes por km2 que nos quedan, son un auténtico toque de rebato urgiéndonos a construir nuestro propio discurso, sin andar esperando a que surjan otros en lugares parecidos. Si lo que de verdad queremos es que no se le ponga el candado a más viviendas de las que ya lo tienen y conseguir que cada vez sean más las casas que desde el humo de sus chimeneas y la apertura de sus persianas nos vayan dando señales de que nuestros pueblos se están recuperando, no caben más demoras, que vamos ya demasiado tardíos.
Tampoco te creas, Nico, que elaborar un programa que acierte en lo esencial es tan difícil. De hecho ahí tenemos el Plan Integral de la Otra Guadalajara, que es muy acertado en lo principal y que no ha necesitado ni de otras referencias, ni de sabios, ni de ninguna lumbrera de la política para elaborarlo, ni tampoco de ningún partido o institución para trasladárselo a la ciudadanía de la comarca y a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. En lo esencial, pues, el programa, ya está escrito y propuesto. Tan es así, que ya no es posible hablar con rigor en esta comarca de discurso alguno contra la despoblación, que pueda esquivar lo que propugna este movimiento. Otra cosa es que quepa hablar, como nosotros lo vamos a hacer, con mucha mayor profundidad, argumentación teórica, historia, datos estadísticos, matices etc. que lo constreñido en un Plan Integral de esta naturaleza, necesariamente conciso, pero en el fondo siempre que nos refiramos al programa, estaremos hablando de propuestas que ya ha puesto encima de la mesa el citado movimiento.
Y bien, Nicolás, ¿qué preguntas caben hacerse y a qué demandas hay que responder, para sentirnos seguros que acertamos con el conjunto de las medidas que requiere un programa orientado a incrementar la población de nuestros municipios, generar desarrollo y mejorar la calidad de vida en todota la zona? En la siguiente, Nicolás, te contaré las interrogantes que yo me he hecho y las respuestas que me he dado, por si te sirven. A mí, al menos, me están siendo tan básicas, que si no partiera de ellas, no sabría ni qué decir, o sería un mero hablar por decir algo; cosa, que como tú sabes, no va conmigo.
Contiene las 7 cartas anteriores sobre despoblación
Pinchando debajo de estas líneas en "leer más", se pueden ver las seis cartas anteriores que le he enviado a Nicolás relativas a la despoblación.
El por qué del brutal desequilibrio ciudad-campo (Despoblación I)
Sin perjuicio de seguir comentando la actualidad, Nicolás, creo que debemos retomar lo que es entre nosotros la preocupación principal; esto es, analizar el hecho de la despoblación y exponer ideas que puedan ser valiosas para invertir la tendencia y recuperar población; todo ello, visto desde las necesidades de nuestra comarca de Molina. Y como el asunto lo vamos a tratar desde distintos ángulos y en varias cartas relacionadas entre sí, si te parece, a todas las que se refieran directamente a esta cuestión, les agreguemos la palabra: Despoblación. ¿De acuerdo?
Pues bien, vayamos ya al grano y empecemos por constatar que la despoblación del mundo rural de nuestro país, se ha producido de un modo salvaje en contraste con las democracias europeas, cuyo fenómeno fue de proporciones infinitamente menores. La causa de ese antagonismo es que, mientras en aquellas, se llevó a acabo a su debido tiempo un proceso de industrialización, que abarcó también a las áreas rurales; en nuestro país, por el contrario, se llegó tarde y mal a todos los cambios (revolución burguesa, revolución industrial, tecnificación…) y, además, salvo dignos intentos, siempre sofocados por las fuerzas más reaccionarias, nunca se tuvo la voluntad de promover la industria y el comercio en el mundo rural, a pesar de la excelente oportunidad que brindaba el contar con un campo tan rico en materias primas.
Y si las cosas venían ya torcidas, no se iban a enderezar precisamente en la época franquista, donde al amparo de un régimen totalitario, campó a sus anchas un capitalismo financiero y monopolista voraz que, entre sus estragos socioeconómicos, el mayor de todos fue la total marginación del campo, cuyo mejor paradigma lo tenemos en la Andalucía de los terratenientes, que en vez de utilizar su dinero para modernizar sus latifundios y crear empresas en su Región, incluidas las derivadas de los productos del campo, se fueron a las grandes urbes con su capital a formar parte del entramado financiero y especulativo del capitalismo de este país, empujando a los jornaleros a una emigración masiva, principalmente a Cataluña
Los resultados de una y otra política están a la vista: En Europa los únicos desequilibrios poblacionales dignos de mención, se derivan de condiciones orográficas o climatológicas muy adversas, mientras que en nuestro país, se ha quedado sin gente toda la basta superficie rural de la España interior, sin que mediaran esos imponderables físicos. En Europa se ha podido reabsorber la población sobrante que iba generando la tecnificación de la agricultura de un modo racional y sin necesidad de grandes huidas hacia las grandes urbes, mientras que en España se resolvió mediante un brutal y masivo éxodo del campo hacia la ciudad, ya que las áreas rurales no las habían preparado para ofrecer soluciones alternativas. Y, consecuencia de ello es, que seamos de una manera abismal, el país de Europa que tiene el desequilibrio poblacional más salvaje entre la ciudad y el campo.
Quizás pienses, Nico, que sobraba esta carta, que a vuela pluma te escribo, pues se que los dos coincidíamos a priori y en general, en los orígenes de la despoblación del mundo rural en España; pero si vamos a seguir hablando de ello con la profundidad y seriedad que nos proponemos, lo mejor era -me parecía a mí- empezar por refrescar los antecedentes. Seguiremos con el tema.
Por la dignidad de la vida en el campo (Despoblación II)
Me dices que compartes la anterior, pues venga: sigamos y comentemos cómo se las arreglaron para vaciar los pueblos de gente y hacinarnos a todos en las colmenas de los barrios dormitorio de las ciudades.
Tras la guerra, y según se iba tecnificando el campo, cada vez sobraba más gente en los pueblos. Y mira por donde, todo ese sobrante era mano de obra que precisaba el capital en la ciudad; de ahí que, amparados en su régimen totalitario, buscaran las maneras de acelerar el proceso de dejar los pueblos vacíos de gente, creando unas bases subjetivas alienantes que estimularan el éxodo masivo y que no se sintiera el mismo como un trauma, sino como una marcha hacia el paraíso, o casi.
Sublimaron la propaganda sobre las excelencias de la vida en la ciudad, desprestigiaron en la misma medida la vida del campo, promocionaron el seiscientos y el cutis fino como símbolos del mejor vivir y del progreso en la capital y la figura del paleto con su cara ennegrecida y curtida, como icono de ignorancia, brutalidad, incultura y de vida inferior llena de penalidades, lograron que ambas propagandas calaran en la población y, puestas las cosas así, pues nada, todos pallá, y paleto el que se quede.
Merced a esa superestructura propagandística también articulada, consiguieron al cien por cien los objetivos que pretendían de nosotros; consiguieron que superáramos sin traumas aparentes, el dejar atrás raíces, vivencias, costumbres, familia, amigos, libertad, etc. y que, como unos jabatos/as, aceptáramos con enajenada satisfacción ser almacenados en los barrios dormitorios entre enjambres de desconocidos, hacernos amigos del despertador y de la máquina de fichar, asimilar el trabajo en cadena y robotizado, asumir los agobios y los atascos con santa resignación, aprender a endeudarnos con préstamos para vivienda y coche, anhelar las horas extraordinarias para aligerar deudas y, en fin, toda una retahíla de cambios "altamente gratificantes.”
Y así fue como el mundo rural se quedó sin gente, sin posibilidades de un desarrollo paralelo al de la agricultura y, para colmo, con su dignidad pisoteada y humillada a través de una propaganda que parece que nadie dirigía, pero que por toda España corría. Y tanto caló la vejación, que parecía que no habido existido nunca agricultura ni ganadería, ya que nadie reconocía haber arado o cuidado animales, porque a quien osaba decirlo se le tildaba de paleto y ya iba apañado. Es decir, se nos llevaron a la capital a engordarles su cartera y, encima, denigraron la vida de nuestros pueblos y la imagen de sus gentes, o sea a nosotros mismos, hasta el extremo de tener que ocultar por miedo al rechazo social la procedencia de nuestras honestas y dignísimas raíces de arado y morral.
Así que, Nico, para repoblar nuestros pueblos, no sólo necesitamos planes integrales, que por supuesto, sino a la par una tarea permanente de recuperación de la dignidad y el orgullo de la vida en el mundo rural, que no es mejor ni peor que la de la ciudad, sino muy distinta y, en cualquier caso, incomparable y única para quienes nos gusta vivir en campo, que leches.
Dos opciones distintas de vida y punto (Despoblación III)
Me alegra que el cruce de dos cartas nos haya servido para ponernos de acuerdo en general sobre los antecedentes de la despoblación. Eso nos permite entrar ya en harinas y dedicarnos a comentar el panorama actual y todo lo que creamos que se puede hacer para invertir la tendencia.
Y bien, Nicolás, si hablamos de repoblación humana, lo primerísimo de todo será, creo yo, saber si existe gente suficiente que quiera vivir en los pueblos, como para que pueda ser viable un proceso de estas características.
A falta de encuestas con la pregunta concreta de: ¿Dónde prefiere vivir Vd., en la ciudad o en el campo?, que si las hay, no las he visto, me he documentado a través de..... los informes y estudios sociológicos que me han parecido más rigurosos y fiables y, asimismo, he constatado por mí mismo las opiniones y el sentir de mucha gente, y puedo asegurarte, que las tres conclusiones que aquí te expongo, están fuera de toda discusión y nos sirven para el tema que nos ocupa.
La primera, que vivir en el campo o vivir en la ciudad son, ante todo, dos opciones de vida muy distintas. Tan diferentes, que ni siquiera caben las comparaciones. La segunda, que para la gente en general son alternativas excluyentes y con la misma fuerza que cada quien defiende su opción, descarta la otra. Y la tercera, que nos hallamos en un proceso en el que decrece la atracción por vivir en la ciudad, al tiempo que la opción del medio rural va ganando terreno y recuperando dignidad; cosa lógica, por otra parte, porque la cantinela de que las grandes urbes suponían el paraíso y los pueblos el purgatorio, era tan artificial que, aunque no hubieran intervenido otros factores, el simple transcurrir del tiempo se hubiera bastado para desmontar semejante aberración.
Pero una cosa es la inclinación por una de las dos opciones y otra que las circunstancias nos permitan a todos vivir en el medio que deseamos. Quienes habitamos en el medio rural, no hay duda posible que vivimos donde queremos vivir, ya que es una opción a prueba de vocación, mantenida a contracorriente del pensar mayoritario y a pesar de las carencias en calidad de vida por la desatención política. No ocurre lo mismo, en cambio, con la gente que vive en la ciudad, en la cual, la insufrible masificación y otros factores negativos que se están agudizando, en los que ahora no entro, hace que las personas más proclives a vivir más relacionadas con la naturaleza y/o a retornar a sus raíces, se estén planteando vivir en el medio rural.
Son tendencias minoritarias, aunque significativas y en crecimiento, que de materializarse, servirían para darle un vuelco a la repoblación. Pero por ahora, es sólo una esperanza, que para transformarse en realidad necesita que esas gentes superen sus actuales condicionantes profesionales, laborales o familiares de los que no siempre es fácil desprenderse. Y por otro lado, como es lógico, que el mundo rural les ofrezca, aparte de aire, naturaleza y tranquilidad, otras condiciones dignas de calidad de vida, de las que te hablaré en la carta siguiente sobre despoblación
La emigración también puede ser otro elemento complementario que ayude a repoblar, pero sólo una parte de la misma, ya que en ellos se repite nuestro esquema, y la mayoría han venido con la idea de vivir en la ciudad, aunque vivan peor.
Forcemos la cerradura (Despoblación IV)
En ésta te hablo, Nicolás, de las necesidades básicas de infraestructuras y servicios del medio rural, que estaban guardadas en el cajón del olvido hasta la llegada de la democracia y que han continuado en ese mismo cajón hasta muy recientemente, que los movimientos de la sociedad civil que van surgiendo, han empezando a forzar la cerradura.
Pero lo más increíble de todo es, que desde la sociedad en general y desde la del medio rural en particular, tampoco hemos venido demandando esas mejoras hasta ahora. Muy por el contrario, la aceptación de que las infraestructuras y servicios eran cosa de las grandes urbes, que no del campo, se han instalado de un modo tan mecánico y enajenado en la conciencia de la gente, que nos ha llegado a parecer normal. Y peor aún: lo hemos asimilado como si formara parte de una de esas realidades universales inmutables; es decir, con el mismo realismo que asimilamos que la muerte nos llegará a todos o que amanece cada mañana.
Ni que decir tiene, que a los gobiernos nacionales y autonómicos de turno, les ha ido maravillosamente bien, ya que les permitía dejar de lado y sin costes electorales, estas obligaciones suyas con el medio rural y ahorrarse con ello un dineral, que han ido derivando hacía otras áreas con mayor densidad de población y, por lo mismo, con mayor interés electoral. Y esto viene siendo así, a pesar de los derechos constitucionales que nos asisten y a pesar de que la carta magna y las leyes que la desarrollan obliguen a las CCAA a atajar los desequilibrios en su ámbito territorial y de que se haya asignado, a tal fin, un Fondo de Solidaridad Territorial.
Los desequilibrios dentro de cada Comunidad Autónoma son, ante todo, desigualdades entre la ciudad y el campo, manifestadas de un modo más antagónico en todo el basto territorio de la España interior. Obviamente, para atajarlas o al menos paliarlas, hacían falta leyes con planes estratégicos de desarrollo rural que, sin embargo, no han empezado a ver la luz hasta el año pasado. O sea, un cuarto de siglo después de que fuera ya un mandato constitucional con una Ley Orgánica por medio y una dotación de fondos.
En resumidas cuentas, como la sociedad civil no hemos presionado y la oposición política para estos menesteres no está ni se le espera, los gobernantes de uno y otro signo se han permitido el lujo de demorar las principales necesidades del medio rural un cuarto de siglo. ¡Un cuarto de siglo, Nicolás, que se dice pronto! Esperemos que no se pasen otros veinticinco años para poner en marcha los citados planes, que vista la experiencia, así sucedería si la sociedad civil del medio rural siguiera cruzada de brazos.
Cuando te hablo de infraestructuras y servicios, Nicolás, me estoy refiriendo obviamente, a la sanidad, los trasportes, las carreteras, la enseñanza, la vivienda, las telecomunicaciones, la atención de los montes, etc.; es decir, a necesidades desatendidas políticamente, pero que son derechos imprescindibles para la calidad de vida de quienes habitamos en el medio rural y también, para disponer de una oferta lo suficientemente atractiva de repoblación, en la que además de naturaleza, aire sano y tranquilidad, podamos ofrecer unas infraestructuras y servicios dignos de nuestros días. Y con todo ello, poder competir con las ciudades en condiciones no ya de igualdad, sino de superioridad, respecto a toda esa gente que se está planteando vivir en relación con la naturaleza y/o regresar a sus orígenes. Seguiremos, con el tema, que es muy largo.
La causa es la misma (Despoblación 5)
Nicolás, me parece importantísimo tener clara la idea de que: la lucha por la repoblación humana del medio rural y la lucha por los intereses y necesidades de quienes ya vivimos en él, van tan indisolublemente unidas, que configuran una misma causa.
Te lo digo, porque de tus cartas parece desprenderse que, en cierto modo, las consideras cosas distintas, que precisan para resolverse de medidas diferentes, y también creo que interpretas, que nos estamos volcando principalmente en la repoblación humana y no tanto en resolver las necesidades de los que ya vivimos en el medio rural. Y no es así, Nicolás, porque todo va unido y todo requiere de las mismas medidas.
Así, por ejemplo, conseguir unas infraestructuras y unos servicios dignos y modernos en el medio rural, no sólo lo precisamos para mejorar la oferta con la que atraer a los nuevos pobladores, sino también para lograr mayor calidad de vida a quienes ya vivimos en el medio. Una buena sanidad y escolaridad o unos buenos trasportes, carreteras, telecomunicaciones, etc. son un fuerte instrumento para la repoblación humana, ciertamente; pero también para mejorar nuestra propia calidad de vida.
De igual modo, cuando hablamos de emplear a centenares de familias en las tareas silvícolas de bosques, estamos propiciando el incremento de población, sin ninguna duda, pero al mismo tiempo atendiendo una necesidad vital para quienes vivimos en el medio rural y para toda la sociedad, ya que los montes por las funciones que realizan son, como el agua, bienes necesarios y de interés estratégico para todos.
Asimismo, cuando decimos que se pueden crear un buen montón de puestos de trabajo en tareas municipales de conservación y mantenimiento de nuestros municipios y en torno a la creación de pequeños complejos multiservicios en los pueblos, no sólo estamos haciendo una propuesta para la repoblación humana de nuestra comarca, sino también para solucionar necesidades básicas, que redundan directamente en la mejor calidad de vida de los vecinos.
Cuando, por otra parte, se demanda especial apoyo a las iniciativas privadas, ejerciendo, incluso, la discriminación positiva para paliar o compensar las menores posibilidades de mercado del medio rural, en comparación a otros lugares, la propuesta sirve lo mismo para atraer nuevos pobladores, que para quienes ya viven aquí y quieren montar un negocio o consolidar el que ya tienen.
Y por último, todo el mundo entiende, sin necesidad de explicaciones, que recuperar población en nuestros pueblos, es determinante para la supervivencia del comercio y de todos los negocios que dependen principalmente de la demanda local.
Ya sabes, Nico, como siempre: Ante todo, no cerrar el tema en falso. Si tras estas letras sigues discrepando, me lo dices y me lo concretas bien, y si te convence lo que te explico, seguimos adelante, que nos queda mucho todavía por comentar.
Retomo el asunto, Nicolás. (Despoblación 6)
Los temas de actualidad, Nicolás, nos han hecho descuidar demasiado, lo que convinimos que sería asunto fundamental de nuestra relación epistolar: La despoblación. Nos quedamos estancados el 19 de enero en la quinta carta y es hora ya de hacer la sexta.
Recapitulando, en las cinco misivas anteriores sobre despoblación te hablé: de los desequilibrios entre la ciudad y el campo, de recuperar la dignidad de vivir en el mundo rural, de que la vida en la ciudad y en el campo son opciones muy distintas, de que tenemos derecho a que las infraestructuras y servicios lleguen al mundo rural y de que la lucha por traer nuevos pobladores y por mejorar la calidad de vida de quienes ya vivimos aquí, es la misma.
Si no recuerdas bien el contenido de esas cartas, será mejor que las repases, porque como ya te dije, cada misiva que te haga sobre la despoblación, está relacionada con las anteriores y es su continuación. Todas ellas seguirán apareciendo numeradas y ordenadas en el blog; algo así, como si hiciéramos un libro. Y todas llevarán al final del titular la palabra despoblación. Aclarado esto, creo que ya es el momento de ir adentrándonos en el meollo del asunto y pasar a comentar las medidas contra la despoblación que están puestas ya encima de la mesa.
Afortunadamente, no sólo te voy a hablar de teoría, si no también de hechos, dado que nuestra Comarca de Molina de Aragón es una aventajada, si no pionera, en elaborar, proponer y asumir un Plan Integral de Desarrollo y Repoblación Humana en su propio ámbito; algunas de cuyas medidas ya se están poniendo en marcha. Sea porque aquí el trillo de la despoblación nos da en los talones más que a nadie (1,6 habitantes por km2) o sea por más causas, el hecho concreto es, que la sociedad civil de esta tierra, a través del movimiento ciudadano La Otra Guadalajara, ha puesto ya encima de la mesa un Plan contra la despoblación, lo ha avalado con once mil doscientas firmas y ahora lucha para que todas y cada una de las medidas que contiene, se transformen en realidades.
A quienes leen este blog desde lugares más lejanos, les pongo al tanto de que al citado Plan Integral se le conoce ahora por los once compromisos, que es como se ha dado en llamar a las once medidas que la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha y su Presidente, Sr. Barreda, se comprometieron a impulsar en esta comarca ante La Otra Guadalajara y que, en esencia, son las mismas que las contenidas en el Plan Integral del citado movimiento. Ver objetivos en http://www.laotraguadalajara.net/.
Te desgranaré pacientemente, Nicolás, en sucesivas cartas el contenido y la importancia de ese Plan Integral u once compromisos, convencido de que no sólo tiene validez para muestra comarca, sino que tal y como yo lo veo, su filosofía puede ser muy útil para toda la España rural interior, como trataré de explicarte en la misiva siguiente.
Sobre todo, Nicolás, no te quedes con la idea de que hemos perdido el tiempo por dedicarlo coyunturalmente a la lucha anticementerio nuclear y anteriormente, al no a la explotación de las minas de uranio. Muy por el contrario, ahuyentar para siempre de nuestras tierras estos monstruos radioactivos es imprescindible, para que no se le cierre el paso al modelo de desarrollo que necesitamos y, por lo tanto, al Plan Integral para nuestra comarca.
La causa es la misma en toda la Epaña rural interior (Despoblación 7)
Te lo digo muy convencido, Nicolás: El Plan Integral de repoblación humana que se ha puesto encima de la mesa en esta comarca de Molina de Aragón, del que vamos a hablar mucho, es perfectamente extrapolable en sus rasgos esenciales a todo el basto territorio de la marginada y despoblada España rural interior. Es, pues, una motivación extra, pensar que cuando comentamos los aconteceres de esta comarca, estamos trasmitiendo experiencias que pueden ser útiles para las comarcas de Teruel, Zamora, Soria, Burgos, etc. y para las de nuestra propia provincia.
La certeza de que es así, no se basa en subjetivismos, sino en puras evidencias. La principal, que el problema de fondo, la despoblación, no afecta solamente a nuestra comarca, sino a toda la España rural interior, y la necesidad de parar el proceso e invertir la tendencia antes de que sea demasiado tarde, también es la misma en todo el ámbito. Pero hay varias coincidencias más, que refuerzan y dan solidez al argumento.
Una de ellas, y no pequeña, que las causas históricas de las enormes desigualdades entre la ciudad y el campo son las mismas y, similares son también, sus dramáticas consecuencias: éxodo masivo hacia la ciudad y dejar cientos de pequeños municipios semidespoblados y sin apenas actividad laboral.
Muy semejantes son, asimismo, en todo el anchuroso territorio del que hablamos, los rasgos orográficos, geográficos, climatológicos y antropológicos y, lo más importante de todo: su configuración en comarcas naturales. Comarcas que no son hijas de la clase política, pero sí de la historia, que es quien las ha parido y configurado como realidades naturales económicas, socio-culturales y administrativas, que están llamadas a jugar un papel determinante e insustituible en la lucha contra la despoblación, por el marco incomparable que ofrecen.
Parecidas son igualmente, las grandes carencias de infraestructuras y servicios en enseñanza, sanidad, trasportes, carreteras, telecomunicaciones… e idéntica la necesidad de recibir apoyo público suficiente para estimular las iniciativas productivas, singularmente las del turismos rural, por las potencialidades que presenta.
Para no hacer interminable el relato de similitudes y coincidencias, decirte sólo dos más: La primera, que son motivos electorales los que explican, que en más de treinta años que llevamos de democracia, la clase política no haya querido tomar en sus manos los problemas transversales y de fondo que padece toda la España rural interior. "Son pocos, apenas tiene interés electoral y, por lo tanto, la problemática rural que se joda y espere, pero sentada, que de pie se cansará", han debido pensar. La segunda, que se deriva de la anterior, es que estamos obligados, a asumir otra tarea común a todos: la de unir nuestras fuerzas en todas las comarcas, elaborar nuestras propias propuestas, elevar nuestra voz y luchar decididamente utilizando todos los derechos democráticos que nos asisten para contrarrestar con nuestra presión la falta de incidencia electoral.
Tantas y tan profundas similitudes, Nico, nos vienen a decir, que los planes de desarrollo y repoblación humana tendrán que ser bastante parecidos en toda la España rural interior. Y ello, a su vez nos indica, que trasmitir y recibir experiencias entre todas las comarcas, es un factor permanente de extraordinaria importancia. Si, además, tenemos en cuenta que, por ahora, esacasean las mismas, y tampoco contamos con referencias anteriores que pudieran servirnos de orientación, estarás de acuerdo conmigo, que cualquier experiencia que podamos trasmitir o recibir en estos momentos nos vendrá a todos como maná llovido del cielo.
.No es que haya que esperar en ninguna parte a que nos lleguen datos positivos de otros lugares para empezar a caminar; al contrario, debemos aplicarnos al pie de la letra aquello de caminante no hay camino, se hace camino al andar, que dijera Machado. Pero si, a su vez, nos vamos comunicando las experiencias positivas que vayan surgiendo, estaremos contribuyendo decisivamente a incrementar la riqueza, claridad y eficacia del proceso en su conjunto. Creo, Nicolás, que en este sentido, los aconteceres de estos últimos años en la Comarca de Molina, pueden aportar cosas interesantes a la causa común
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