No, Nicolás, no. No tengo nada contra ti. En absoluto. No te escribo, porque me siento muy decepcionado de casi todo y de casi todos y no quiero contagiarte mi pesimismo. Por otro lado, cuando se cae en estas de creer que los demás están equivocados y uno en lo cierto, lo recomendable es instalarse en la duda, pensar que el equivocado pueda ser uno mismo y seguir reflexionado, que es lo que estoy haciendo ahora.
Tan sólo me encuentro en sintonía con bastante gente en el pequeño espacio de lo comarcal, donde somos muchos, y cada vez más, los que pensamos que: Recortes: NO y Plan Integral, ya, no son, simplemente, dos consignas, si no lo que va a determinar si nuestra comarca se va a hundir del todo o resurgirá.
Reflexionando mucho y sin ganas de escribir estaba, cuando de repente me llega tu mail, mostrándome tu absoluta sorpresa (son tus propias palabras) por la encuesta que acabas de leer en el País de Metroscopia, que da una diferencia en expectativa de voto entre el PP y el PSOE de 21,9 puntos, o sea, un aumento en 5,4 puntos en comparación a los 16.5 que arrojaron las elecciones generales. Terminas tu mail diciéndome: Con los recortes y la reforma laboral que ha impuesto el PP no es concebible que siga aumentando la diferencia de esta manera, me siento desolado, desesperado y te ruego que dejes tu silencio y me des tu opinión.
Lo acepto y te responderé a ello por la amistad que nos une, aunque no me apetece seguir tecleando por ahora y menos aún sobre un tema del que, al menos en el corto plazo, no hay posibilidades de coincidencia entre nosotros. Tú vas a seguir preocupado en si el PSOE renueva sus cargos y su política realmente, mientras que a mí ese asunto ha dejado de interesarme por completo. A mí lo único que me preocupa y me tiene sumido en el desencanto y el pesimismo, e s la constatación de lo horriblemente mal que va la construcción de la alternativa al PSOE con los millones de personas que se mueven a la izquierda o por delante de este partido, a pesar de que los socialistas nos hayan dejado todo el camino expedito
Te pido por lo menos, que no me sigas llamando “cabezurro” si te insisto en que no se pueden analizar nunca con acierto las perspectivas electorales del PSOE, sin partir de la premisa de que este partido tiene una parte de electorado que le es fiel y otra a su izquierda, que en ciertas circunstancias favorables le otorgan un voto prestado y desganado y en otras, le echan la espalda y que, a la postre, son los segundos los que deciden los éxitos o las debacles socialistas.
Y ya que me has hecho la puñeta forzándome a escribirte cuando no me apetecía ni lo más mínimo, te la voy a hacer yo también a ti, adelantándote mi conclusión, pero dejando para la carta siguiente las razones de la misma.
Mi conclusión es, Nicolás, que todavía faltaba pasarle factura al PSOE por su rancio e inmovilista congreso de Sevilla, cuyo chasco en el conjunto de la ciudadanía progresista ha sido tal, que ni siquiera la que está cayendo con los recortes del PP, le ha hecho olvidar a los encuestados la decepción que les ha causado tan desesperanzador evento. Si prefieres te lo resumo con un dato de la propia encuesta, que a ti parece habérsete pasado por alto. El grado de desconfianza que despierta Rubalcaba entre los ciudadanos es del 75%. Lo nunca jamás visto ni imaginado en un Secretario General del PSOE recién elegido.
Una última cosa antes de acabar estas letras: con la carta siguiente y salvo que ocurra algo excepcional, pongo fin a mis comentarios sobre el PSOE. Vete pensando si te interesa o no que te escriba, en adelante, sobre la opción alternativa a este partido, sobre la manera de hacer confluir a todo lo que se mueve a la izquierda y por delante del PSOE.

