domingo, 26 de febrero de 2017

Mi valoración personal de un movimiento del Medio Rural singular y extrapolable: La Otra Guadalajara.

Ahora, Nicolás, con el cambio de  la Comisión de Portavoces de La Otra Guadalajara, y con los datos y experiencia que aportan diez años de trayectoria de este movimiento, si incluimos el año y medio de impasse activo;  me parece un momento ideal para hacer una valoración personal de lo que significa, a mi juicio, este ejemplo tan singular.
No en vano, ha sido el primer movimiento de carácter comarcal, surgido en una Comarca de la España Rural Despoblada; en concreto, en la Comarca de Molina de Aragón.
La relevancia de esta valoración se acrecienta más si cabe, en la medida que esta experiencia, con los matices que se quiera, es extrapolable a las a las 105 Comarcas gravísimamente afectadas por el virus de la despoblación, que la Ley de Desarrollo Rural insta a revitalizar y a las otras 84 llamadas intermedias por dicha Ley que también empiezan a verle las orejas al lobo. SIGUE LEYENDO
Estamos hablando, Nicolás, nada más y nada menos, que del setenta por ciento de la superficie de nuestro país. ¡NADA MÁS Y NADA MENOS, Nico!. Digo el 70%, porque no he incluido deliberadamente para no confundir, las áreas rurales periurbanas, ni tampoco las áreas costeras, que también menciona la citada Ley; pues unas y otras tendrán los problemas que sea, pero por ahora no sufren el azote de la despoblación, ni padecen carencias básicas en infraestructuras y servicios, que es a lo que me estoy refiriendo.
Empezando por el nombre, la denominación de La Otra Guadalajara obedece al hecho de que queríamos que fuera la expresión exacta de las dos Guadalajaras antagónicas que existen dentro de la misma provincia.
Una de ellas, formada por la capital, el área periurbana y el Corredor del Henares, que crece y se desarrolla al amparo de la expansión de Madrid y otra parte -dos tercios de la superficie de la provincia- cuyos pueblos agonizan entre “venenuchos” por las calles, casas cerradas, chimeneas que dejaron de humear, y hasta sin perros que te ladren en varios de ellos, en cuyo ámbito se encuentra nuestra Comarca de Molina de Aragón, con ochenta y cinco pueblos esparcidos en una amplia superficie y  con una densidad de población siberiana de 1,6 habitantes por km2.
A pesar de ser tan pocos habitantes y tan esparcidos, hubo un momento, el incendio del 16 de julio de 2005 en nuestra Zona, que por el estado de abandono de los bosques, asoló 13.000 Has de los mismos y se llevó por medio la vida de 11 personas, que nos llevó a reaccionar y decirnos: ¡Hasta aquí hemos llegado! Se acabó el abandono, se acabó la marginación y el olvido, se acabó el conformismo, se acabó la política de campanario -expresión acuñada para  definir la política de dedicarnos en exclusiva a los asuntos de nuestro pueblo-. Se acabó la abulia y ha llegado la hora de cambiar el chip y pensar y actuar todos los pueblos juntos como COMARCA.
Nos dijimos: Es ya la hora de unir los esfuerzos de toda la ciudadanía de la Comarca alrededor de propuestas de interés común, ya que no es posible reactivar la Zona y revertir el proceso de despoblación luchando aisladamente cada pueblo por su lado, cuando casi todas las necesidades que nos afectan son de carácter comarcal.  También coincidimos en que la pretensión era muy dura y muy urgente y, necesitamos luchar todos como una piña, porque somos pocos y la tarea muy grande y no nos podíamos permitir desperdiciar ni dispersar ni un sólo átomo de nuestros esfuerzos.
Y así, con ese espíritu, es cómo surgió La Otra Guadalajara, creada a finales de 2005, cuya primer actividad fue elaborar una Propuesta de Plan Integral Comarcal de medidas trasversales, debatido en varias asambleas y avalado por 11.225 firmas (la práctica totalidad de la ciudadanía de la Comarca) recogidas pueblo a pueblo y, siempre, precedido de una asamblea en cada lugar, por pequeña que fuera.
Nos costó lo suyo elaborar el Plan Integral, porque en ese momento no teníamos en España ninguna Comarca que hubiera hecho algo parecido que nos pudiera servir de referencia, que nos diera al menos alguna pista, ni contábamos con ninguna Ley que, al menos en el plano legal, nos proporcionara respaldo.
Simplemente, utilizamos el sentido común, hicimos nuestro propio diagnóstico y pensamos en las medidas que serían precisas para reactivar la Comarca e incrementar la población. Vimos que era necesario impulsar todas las medidas al unísono como un todo, para que cada una reforzara, complementara  y diera más valor a todas las demás, ya que para poner parches o aplicar medidas por goteo era demasiado tarde; era perder tiempo y dinero; era como andar tratando con tiritas un vientre que se nos había reventado por completo.
Así, de forma autóctona, sin injerencias partidistas y sin disponer de la ayuda de ningún demógrafo ni de ninguna otra ayuda externa a la Zona, fue como pusimos en pie el Plan Integral para la reactivación y revertir el proceso de despoblación en la Comarca de Molina de Aragón. Yo creo; vamos, estoy convencido, que gracias a esa manera de proceder tan autóctona y tan urgida y sentida acertamos plenamente, como te demostraré en la próxima carta.
Pero no te estoy explicando, Nicolás, la creación y andadura de La Otra Guadalajara por el mero placer de contarlo, ni muchísimo menos aún por chauvinismo, pues no hay cosa que me repele más. Te lo comento desde la humildad, aunque a la vez, desde el convencimiento pleno, que igual que aquí hemos podido crear esta plataforma con un plan integral comarcal, respaldado por toda la Comarca, lo pueden hacer las 105 comarcas de la España rural despoblada que la Ley de desarrollo Rural considera Comarcas a revitalizar y, así mismo las otras 84 llamadas intermedias, que llevan el mismo camino que las anteriores, aunque todavía les quede un poco más de oxigeno.
Lo digo, en definitiva, como un grito a la desesperada desde la modestia de este blog, para que más comarcas hagan lo mismo, y cuando seamos un puñado de ellas con planes similares y nos coordinemos, supondremos un factor a nivel del país, del que no se podrá prescindir, y podremos poner, por fin, las peras a cuarto a los mandatorios que vienen pasando desde hace muchos años de nuestras comarcas y de sus extremas necesidades, de unas comarcas cuyos ciudadanos, en tanto que personas libres, hemos elegido como lugar para vivir.
No olvidemos, ni por un segundo, que los políticos que legislan y gobiernan tienen los mismos deberes constitucionales con  el medio rural de la España despoblada que con la España urbanita, aunque es esta segunda, la única que parece importarles, quizás por aquello de que en las ciudades estén los principales caladeros de votos.
No puedo cerrar esta carta, sin reiterar mi satisfacción y manifestar mi  eterno agradecimiento a toda la Comisión de portavoces salientes de la que me honré en pertenecer y desearles los mayores éxitos a los siete portavoces entrantes, pues tenemos que seguir cuidando este bien tan preciado de funcionar colectivamente y sin jefes,  de la capacidad demostrada de entendernos, de trabajar codo con codo y de mantener una postura APARTIDISTA, que no apolítica, durante diez años seguidos, siendo cada cual de una ideología distinta, y  a pesar de tener que aguantar muchas presiones  políticas para que desistiéramos en el empeño.
 El Plan Integral Comarcal lo hemos asumido desde el primer instante como un deber común de la ciudadanía de la Comarca, al margen de ideologías y, asidos a él, hemos superado todos los ninguneos, trabas y  discriminaciones, que “gentes de la hierba mala”, como decía Miguel Hernández, nos han querido poner. Y este es  un bien de incalculable valor humano, que debemos seguir cuidando como oro en paño
No, no estoy contando ninguna novela, sino haciendo una valoración de hechos que han acontecido tal y como los explico. Me queda por contar, Nicolás y lectores del blog, más cosas importantes y muy sorprendentes algunas de ellas. Será pronto.




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