jueves, 27 de diciembre de 2018

Todo sería distinto en Andalucía, si Adelante Andalucía hubiera sido consciente del papel histórico que le toca jugar.



Hola Nicolás ¡Qué olvidado te tengo! Y es que la confianza…

Fíjate en la fecha, es día 27, que no 28. Te lo digo, Nicolás, para que no pienses que mi afirmación de que gran culpa que en Andalucía gobierne la derecha la tiene Adelante Andalucía (A.A) es una inocentada. Ojala fuera inocentada, pero  es una realidad, de acuerdo con mi análisis. A.A no ha sido consciente en ningún momento de  la responsabilidad  histórica que le tocaba jugar e hizo la peor campaña  electoral que cabía imaginar. 

Si de algo no es sospechoso el votante convencionalmente conocido en Andalucía como votante de izquierdas o progresista, es de no ser fiel a los partidos llamados de izquierda en aquella autonomía y, más en concreto, del PSOE-A. Sigue leyendo

martes, 4 de diciembre de 2018

PSOE-A: Responsable histórico del descalabro de la izquierda en Andalucía. Adelante Andalucía: Corresponsables por su calamitosa táctica.



Hola, Nicolás, una vez que has pasado lo peor, yo creo que ya tienes ánimo suficiente como para seguir leyendo mis cartas e ir tomándole el pulso a lo que por aquí acontece que, te prevengo, no es nada halagüeño.

Vamos con lo más reciente, amigo, los resultados de las elecciones andaluzas, que debido al fenómeno de la irrupción de VOX, ha quedado en segundo plano, lo que, visto desde la óptica de la gente sana, que de corazón, se siente progresista y de izquierdas, era lo más trascendente: Que PSOE-A y Adelante Andalucía hubieran propuesto en la campaña una alianza a posteriori Pero  han hecho todo lo contrario, trasmitir el mensaje de que no se produciría y cómo ninguna de las fuerzas iba a sacar los diputados suficientes para gobernar por sí sola, pues era tanto como darles garantías al PP y Cs de que gobernarían ellos y servirles la gobernanza en bandeja de plata. Peor imposible.

Estas elecciones se daban en una situación en que el Partido Socialista de Andalucía, ya no podía ser creíble  por ningún votante progresista o de izquierdas de corazón propusiera lo que propusiera, tras 37 años seguidos, cuyo balance extractado era el siguiente

Ser una de las Autonomías con mayor hedor a corrupción. La primera de España y de Europa en redes clientelares (tipo PRI mejicano),  redes que, por otra parte, cuestan un ojo del cara, que hay que quitarlo de otras necesidades sociales para alimentar a tanto zángano de colmena. La primera del país en fracaso escolar; en subsidiación por no haber sido capaces de trasformar la política de los PER en  economía productiva tras 37 años seguidos y la primera también en paro juvenil. 


Y para colmo, con una Presidenta de la Junta que como el pez, ha muerto por la boca. Era tal el alarde de demagogia, de populismo y de sentido patrimonialista de que Andalucía era suya que, como farsas que eran, no podían durar mucho tiempo  y ha acabado viéndosele el plumero.

En definitiva, el Partido Socialista de Andalucía es el único responsable histórico de estos 37 años seguidos de tan calamitosa política para la Autonomía Andaluza. Y su descrédito era tal, que ofreciera lo que ofreciera en estos comicios (que tampoco ofreció nada excepto populismo) ya no podía ser creíble y sólo quedaba por saber, cuántos votos y diputados perdería. Sin embargo, a nadie le pasaba por la cabeza que ganaría lo que entendemos por derecha. Pero Adelante Andalucía se encargo de hacer una campaña tan rematadamente mala, que convirtió en realidad, lo que parecía imposible.

¿Y cómo? Pues muy sencillo tirando de la ignorancia táctica que caracterizaba a IU, que ha sido superada -y ya es decir- por una ignorancia todavía mayor de Podemos. Ignorando que para ello tenía que mantener a sus votantes, conseguir otros nuevos y que los que forzosamente tenía que perder el PSOE-A fueran a parar a Adelante Andalucía Pero ha sido tal su descalabro que no sólo no se ha llevado votos de los 400.000 que ha perdido el PSOE, si no  que han perdido 273.000 de los que sacaron entre IU y Podemos en las elecciones andaluzas de 2015 (33% de su propio electorado)

Metámonos a estrategas de campaña por un momento, Nicolás, y veamos: ¿Cuál debería ser el planteamiento de dicha campaña por parte de Adelante Andalucía?. Partir del único hecho creíble para el sentido común de cualquier votante progresista y de izquierdas que así se sientan de corazón; esto es: O alianza sí o sí entre PSOE-A y Adelante Andalucía o vía libre al PP y Cs, porque ni los socialistas por separado ni Adelante Andalucía podían sacar por si solos diputados suficientes para gobernar.

Para alcanzar esa mayoría era evidente que el PSOE-A tras 37 nefastos años no podía hacer nada, propusiera lo que propusiera, porque ya no era creíble, por cuya razón la tarea de no perder esa mayoría de izquierda para gobernar recaía enteramente sobre las espaldas de Adelante Andalucía, que estaba obligada a marcarse una estrategia que garantizara mantener a todos sus votantes y otros nuevos, amén de recoger también los votos que forzosamente perderían los socialistas.

Por otra parte como los males que aquejan a esa CA son muy graves y urgentes de solucionar. Ello obligaba a Adelante Andalucía a centrarse obstinadamente durante toda la campaña en ofrecer unas propuestas sencillas y bien priorizadas que la gente se aprendiera de memoria, para ir atajándolas desde el primer día que empezar a gobernar, ya que si bien los socialistas no eran creíbles, ellos sí podían serlo. Sin embargo, ocuparon la campaña perdidos en justas pero estériles acusaciones

Y para conseguirlo, tenían dos opciones entendibles y apoyables de voto útil: 1ª) Proponer el sorpasso al PSOE-A como la manera ideal de imponer sus propuestas y 2ª) Demostrar que en este caso especial,  aunque no se produjera sorpasso, si obtenían de nuevo sus propios votos, más los de nuevos votantes, más los desencantados del PSOE, también sería un voto muy útil para conseguir los logros planteados, aunque fuera con más dificultades, dado que los socialistas tras el nefasto lastre que arrastran no estaban en condiciones de oponerse a esas propuestas y no les quedaba otro remedio que asumirlas, al menos las más prioritarias.

Y, por supuesto dejando claro y por escrito: que lo más decisivo no era si entraban o no entraban en el gobierno, sino crear un comité de seguimiento de ambas fuerzas, donde los compromisos estuvieran priorizados y tasados sus tiempos de ejecución, donde trimestralmente se rindieran cuentas ante la ciudadanía de la plasmación de los acuerdos. Compromisos  que habrían de constar por escrito y colgados en las páginas Web de los pactantes, así como tener un aval notarial.

Pero no, como consumados ignorantes de la táctica política en general y la electoral en particular, se limitaron a lo fácil, a decir que la derecha eran todos menos Adelante Andalucía, porque el Susanismo también era la derecha y que si ganaba no pasarían de algún acuerdo puntual, y el elector sano de base  progresista y de izquierdas se quedó huérfano y sin vislumbrar que su voto pudiera ser útil, porque votar Susanismo, era imposible y votar a Adelante Andalucía, igualmente estéril; porque era inviable que ellos solos pudieran gobernar y, como es lógico, dada la inutilidad de su voto, se abstuvieron. Vamos, peor imposible. Algún día hablaremos del porqué Podemos no da una en el clavo a la hora de plantear tácticas y estrategias de alianzas.