miércoles, 31 de marzo de 2021

¡¡¡Llamamiento Urgente al sector de personas mayores, al que pertenezco!!!



El amigo Pedrito
                                    Un niño muy "valiente" poniéndose la vacuna

Llevamos las personas mayores más de un año de confinamiento, que se dice pronto. Y a pesar de ello estamos obligados a reforzar al máximo nuestro aislamiento, a fin de no aumentar  más aún, la catástrofe humanitaria de mayores, matados por el Covid 19, con decenas de miles de muertes evitables, si no hubiera sido por la pésima política llevada a cabo contra la pandemia de principio  a fin, por las direcciones de todas las fuerzas  políticas y ante la pasividad, cuando no complicidad, de una parte de nuestros propios descendientes.

 ¿Y por qué este S.O.S en este momento?

Pues, en primer lugar, porque nuestros gobiernos -Central y de las CCAA- para no cambiar, han puesto, como siempre, unas medidas tan lasas e inservibles para esta Semana Santa, que no sirven para controlar nada. Ni siquiera sirven como simulacro. Hasta Abundio  y el que asó la manteca, se llevarían las manos a la cabeza ante tan burdo paripé. Eso por una parte, y por otra, porque  un sector de la ciudadanía pasan de muertos ("Pero si no pasa nada; si solo cascan los viejos”) y anda ansiosa de aprovechar tantísimas vías de escape que les brindan los ridículos controles, con lo cual, esta Semana Santa se concede de hecho movilidad suficiente para traernos el virus hasta nuestra propia puerta.

De momento, dejemos ahí la crítica (tiempo habrá de esclarecer las responsabilidades, incluidas las delictivas de varias autoridades) y vayamos al porqué de este S.O.S. Ese porqué no es otro, que todavía estamos millones de personas mayores sin vacunar y si no redoblamos los cuidados por nosotras y nosotros mismos, nadie lo hará por nosotr@s. Y entre la lasa Semana Santa y con la cuarta ola asomando las orejas, si no nos cuidamos más que nunca hasta que nos llegue la vacuna, estamos llamados a aportar las muertes que faltan hasta 100.000  por este azote humanitario, si es que no se ha alcanzado ya. ¡¡¡Qué vergüenza, madre mía!!!

 Por qué confío tanto en este llamamiento

Pero la principal razón que me mueve a pedirles encarecidamente a mis compañeras/ros del sector al que pertenezco por razón de edad a extremar los cuidados, es porque quedamos aún millones de personas mayores sin vacunar, y no podemos dejarnos atrapar por el maldito bicho y menos aún, cuando ya estamos tocando con la punta de los dedos la puesta de la vacuna. 

Si echamos la vista atrás, cualquiera  puede comprobar la enorme capacidad que tenemos los mayores para hacer frente a las adversidades y vencerlas. Y para el que no sepa de nuestra fuerza, valga como ejemplo, que si estamos vivos aún, no es porque se nos  haya protegido mucho, sino porque nosotras y nosotros de mutuo propio, llevamos ya más de un año completamente confinados.

Sé de nuestra fuerza ante la adversidad. Sé que en este terreno no nos llegan nuestros descendientes ni a la suela de los zapatos. Y no por ser mejores o peores, sino por las vicisitudes tan distintas que nos ha tocado vivir a unos y otros. También  sabemos que ser mayores no significa ser más idiotas, sino en todo caso, más sabios por las experiencias acumuladas

En fin, es por todo ello, por lo que estoy seguro que nos vamos a proteger más que nunca estas siete u ocho semanas tan difíciles que  nos quedan hasta la vacuna, que es la única manera segura, de que el virus no nos pueda dar matarile por muchos nuevos contagiados que puedan darse entre nuestros descendientes.

¡¡¡Ni un  sólo contagio más entre las personas mayores.!!!


domingo, 14 de marzo de 2021

Los acuerdos de la Cogobernanza del miércoles suponen otro desastre más: Le abren las puertas a la cuarta ola y se la cierran al turismo extranjero del verano

 Como ya te adelanté por whatsapp, Nicolás, me han decepcionado los acuerdos del encuentro de Cogobernanza entre las CCCAA y la ministra de Sanidad celebrado el miércoles. Te dije que te lo explicaría en otra misiva y a ello voy.

 Permíteme antes dos entreparéntesis, Nico: 

1.- (A continuación de esta  carta quizás te haga dos o tres misivas más, explicándote con pelos y señales y sin tapujos, la indignación que me produce la incalificable política de peleas políticas por arriba que están haciendo  estos días las élites cesaristas de las fuerzas políticas y el rastrerismo de ver el alineamiento  sectario de sus respectivos pesebreros mediáticos.)

2.- (Pero lo que me da una inmensa pena, es comprobar cómo han atrapado y metido en sus meras luchas de poder a sus fanatizadas militancias y a una parte de la ciudadanía, cuando esos enfrentamientos,  nada tienen que ver, ni están centrados, en absoluto, en combatir la pandemia y evitar una cuarta OLA de muertes de seres humanos, que eso somos por mucha edad que tengamos, ni con evitar la ruina y el empobrecimiento acelerado  de millones de familias, ni en atajar el escandaloso PARO juvenil.

 Al contrario, son luchas de poder puro y duro, que ponen todo el foco de la política en  asuntos  ajenos a los que le interesan a la gente. Así, pues, Nicolás, pensando en la gente y sólo en la gente, no veo otra salida que la del Confinamiento en todo el país como el de marzo del año anterior; aunque en este caso, corto. Solo de diez días: desde el viernes anterior de Semana Santa hasta el lunes posterior a la misma. Y eso, precisamente eso es lo que no defiende ninguna fuerza)

En el primer paréntesis te he puesto ese, quizás, porque no me gusta opinar con la indignación y la decepción a flor de piel, pero cuando logre que mi mente y el frío análisis se imponga a mis vísceras; tanto puedo hacer dichas cartas en los términos crudos que te digo, como cortar por lo sano  con un escueto  SE ACABO como despedida, ante esta  asquerosa política general por arriba corrompida,  de olor  a muladar fermentado, que es la política que, por desgracia, ha extendido su irrespirable hedor a todo el país.

 En fin, Nicolás, en mi carta anterior ya te dije claramente, que el confinamiento total corto de diez días en Semana Santa era la única solución que yo veo para evitar la cuarta ola de pandemia y que haya turismo extranjero en verano. Y consciente de que las cosas no apuntaban por ahí, también te decía, que un mal menor para el caso específico de la España Rural Despoblada del Interior sería,  a afectos de movilidad, que todas las provincias que tienen una parte de la superficie bastante poblada (las capitales y sus áreas periféricas) y otra parte rural mayor en su interior azotada por la despoblación,  se perimetraran de tal modo, que quedaran desglosadas en dos partes distintas, a fin de que a nuestras comarcas rurales, que es donde están la mayoría de las segundas residencias, no nos llegaran visitantes esta Semana Santa de las  áreas más pobladas y/o contagiadas.

 Pues bien, Nicolás, nada de nada sobre la solución auténtica (el confinamiento corto) ni tampoco de las perimetraciones protectoras del medio rural. Se han mantenido enrocados en su pésima, “cabezurra” e incontrolada línea de la perimetración a “tajoparejo” por CCAA y punto. En la práctica, parecido a la de navidad

 Estaba también en el alero el punto de si se permitiría o no la venida de turistas del extranjero, aunque no te hablé siquiera de ello en la anterior, porque daba por hecho que alguien con capacidad para decidir tendría dos dedos de frente y cortaría por lo sano, suprimiendo las visitas de turistas extranjeros de momento.

 Y lo pensaba así, porque no cabe  en la cabeza de nadie que esté en sus cabales un agravio comparativo tan infumable y discriminatorio, como permitir a los extranjeros lo que no les está permitido  a los españoles, y sobre todo, por el momento tan crítico en el que estamos, donde el virus está mutando en diversos países y, ante ello, tenemos la absoluta necesidad de protegernos, no vaya a ser que la vacuna acabe por no ser válida para alguna de las nuevas cepas que han aparecido o puedan aparecer en otros países. Escrito queda mi repudio absoluto y me denuncia, a esta descerebrada medida.

Y por si faltaba algo, las vacunas van a un ritmo más lento que un  desfile de caracoles; de ahí que el propio gobierno nos hable de alcanzar la inmunidad de rebaño DURANTE EL VERANO y no en JUNIO, que sería la única posibilidad de que hubiera turismo extranjero. Así, pues, ya nos están diciendo de facto que este verano será otro verano más, prácticamente perdido a efectos turísticos.

 Nos podría quedar quizás el menguado turismo interior, que tendrá poca incidencia, porque ante tanta incertidumbre, la gente está más por guardar las cuatro perras que tenga, que por gastárselas. Y eso quien las tenga, porque crecen a velocidad de vértigo las familias empobrecidas que no les da siquiera para llegar a final de mes.

 Digo quizás, Nicolás, también respecto al turismo interior, porque ni siquiera se puede  garantizar este turismo, sin el confinamiento corto de Semana Santa   y eso ya se ve que no lo van a hacer. Ojala  sea yo el equivocado y sean capaces de sacar adelante con sus  lasas medidas al menos el turismo interior. Ojala, ojala, ojala.

 Pero yo no lo veo viable, si no se hace ese último sacrificio de confinamiento corto esta Semana. Me gustaría decirte algo más esperanzador, pero mi deber de honestidad, como ha sido siempre desde que nos carteamos, ya sabes que no consiste en regalarte los oídos, sino en explicarte lo que pienso, lo mejor que sé. 


martes, 9 de marzo de 2021

En Sema Santa saldremos de ésta con una condición: Que mañana, miércoles, en la reunión de cogobernanza entre las CCAA y la ministra de Sanidad este cada cual a la altura de su deber

 

Hoy, martes, Nicolás, un día antes de que se reúna el organismo de cogobernanza (CCAA y Ministra de Sanidad) para tratar la política sanitaria  a llevar a cabo durante Semana Santa, todos estamos preparados para saber cuáles serán los resultados, apenas nos echemos los acuerdos a los ojos. No en vano, tenemos ya un año de experiencia sobre esta maldita pandemia planetaria.

Esos acuerdos pueden ser malos, insuficientes, buenos o muy buenos. La reunión de este miércoles es trascendental y tanto pueden servir para darle la puntilla a esta dramática pandemia, como para dar un paso atrás de consecuencias colosales. No olvidemos que los dos objetivos que están encima de la mesa son: Evitar una cuarta ola de muertes y conseguir un buen verano turístico. Ambas cuestiones van indisolublemente unidas, si  bien la segunda dependería del éxito o el fracaso de la primera.

Sería Malo

Sería malo, Nicolás,  si se acuerda seguir en la línea de restricciones actual (sea más flexible o menos) y  no apelamos a un sacrificio en Semana Santa. En tal caso, el fracaso será inevitable. Si se mantiene la teoría de vacunar hasta el 70% durante el verano se fracasará igualmente. Durante el verano, NOOOOOOO. EN EL MES DE JUNIO. que es completamente distinto, ya que el turista hace sus cálculos y decide donde pasar sus vacaciones veraniegas con cierta antelación y como es obvio, el turismo extranjero que es el más relevante, elegirá  el país que esté más limpio de virus dentro de sus preferencia  turísticas. Igualmente sería un fracaso, si mañana saliera un acuerdo tan laso y genérico, como es el de limitarse a hacer una perimetración por CCAA, sin más.

Y de nada serviría tampoco cualquier cierre que no fuera de obligado cumplimiento, con suficientes controles y con un modelo  de certificación claro y sencillo con el que acreditar el cruce de unas perimetraciones a otras; de tal modo, que el que no lo lleve consigo no se le permita pasar.

Por otra parte, basar el cumplimiento de no salirse de las perimetraciones a través de consejos y llamamientos desde el gobierno apelando a la responsabilidad ciudadana como se hizo en navidad, también sería inútil. Y no porque la gente sea mala en general, NO; sino porque para que esos llamamientos calen y se respeten, quien los haga tiene que tener la credibilidad,  la fuerza moral y la autoridad que emana de haber predicado con el ejemplo, cosa esta que, desgraciadamente, en este país no se ha dado en ningún momento.

No es predicar con el ejemplo que las élites de TODAS LAS FUERZAS POLÍTICAS hayan estado enfrentadas entre sí desde el principio de la pandemia en vez estar unidos desde arriba como una piña, que era lo obligado en tan dramáticas y excepcionales circunstancias. Tampoco es un bue ejemplo, la falta total de prevención para adelantarse  a los acontecimientos todo cuanto fuera posible para salvar el máximo de vidas; no lo es, asimismo, poner a la par, cuando no por delante, la economía de la salud y atreverse a airear que debemos aprender a convivir con ambas cosas: economía y virus. 

Y lo que ya no tiene nombre, es seguir enrocados en la tozudez, después de que se haya demostrado en países asiáticos de distintos regímenes, de Oceanía y del norte  de Europa que decidieron desde el primer momento ir a por el virus para salvar el máximo de vidas posible y después y sólo después, ya libres de virus, relanzar la economía, que fue lo correcto sin discusión posible. "Obras son amores y no buenas razones" y ambos logros los han conseguido, mientras que aquí no se ha conseguido ni lo uno ni lo otro. 

E igualmente es intolerable e imperdonable, no haber concentrado unitariamente el cien por cien de los esfuerzos y recursos materiales, humanos y presupuestarios en la Pandemia; en todo lo que tenga que ver con la misma, en vez andar distrayendo y llamando la atención en otras cosas que, por importantes que fueran, debían posponerse hasta atajar la pandemia. En fin, para qué seguir... Es la evidencia misma, que después de tan malos quehaceres y ausencia total de buenos ejemplos, de todas y cada una de las élites cesaristas (de TODAS) la persuasión y las llamadas a la prudencia no sirven de nada, porque carecen de la autoridad y credibilidad necesaria; de ahí no quede otra, que aplicar mediadas de obligado cumplimiento.

Sería Insuficiente. 

Tampoco sería suficiente, perimetrar por CCAA, sino se clarificasen muy bien las obligaciones y certificaciones de quiénes pueden pasar de una Comunidad Autónoma  a otra como ya expuse más arriba. Y es que, amigo Nicolás, esas perimetraciones son tan genéricas como insuficientes, por razones evidentes

Sería bueno 

Sería bueno y necesario a efectos de perimetración, reconocer que dentro de cada CCAA hay mucha desigualdad entre unas ciudades y pueblos y otros en cuanto a contagios. De ahí que deben existir perimetraciones en el seno de cada una de ellas, que eviten la movilidad de lugares contagiados a otros que no lo están y viceversa. Sólo así se conseguiría que la perimetración se ajuste a la realidad y se obtengan los resultados deseados.

Aparte de lo anterior, las perimetraciones internas dentro de cada Comunidad Autónoma se necesita hacerlas con mucha cabeza y madurez; es decir, conociendo cómo ha ido configurándose la geografía real en la práctica, en vez de seguir anclados en la forma anacrónica y provinciana que nos enseñaron en la escuela. 

Hay, no menos de veinte provincias, cuya  gran mayoría de población se concentra en las capitales y un área periférica alrededor de la mismas de unos cuarenta o cincuenta km de radio, mientras que el resto de la superficie (el 70%  del total) de cada una de estas provincias corresponde a lo que denominamos la España Rural Despoblada del Interior, con muy poco paisanaje viviendo todo el año y, además, la mayoría envejecida, pero con muchas segundas viviendas que se habitan principalmente en las vacaciones del verano y también, aunque no tanto, en la Semana Santa.

Ayudaría mucho, pues, a evitar la cuarta ola en el medio rural de la España interior y por ende, a garantizar unas buenas vacaciones veraniegas en este vasto territorio rural, si no tuviéramos  visitantes de las áreas más pobladas  y/o  con contagios esta Semana Santa. No se olvide que hay muchos pequeños negocios con el agua al cuello de turismo o relacionados con el mismo y que más de la mitad de la caja la hacen al verano. Es por esto, que si salvamos el verano, podemos darle un cierto empujón a todos estos pequeños negocios relacionados  con el turismo , en vez de que sucumban.

Dicho con otras palabras: Sería una prueba de inteligencia y de madurez, dividir las provincias que tengan un área poblada y otra despoblada, en dos partes separadas a efectos de movilidad y perimetración. Y no como ocurrió con la desescalada anterior (mejor llamarla desbandada), cuya doble y antagónica realidad no se tuvo en cuenta, con lo cual se llevó el virus a miles de pequeños municipios que antes no lo tenían. 

La gran  adolescencia política que demuestran las élites de todas las fuerzas políticas con su desatinado quehacer, la hemos pagado muy cara en vidas humanas y ruina en nuestros pequeños pueblos y no podemos consentir que la historia se vuelva a repetir de nuevo por un infantilismo político así, ya que los y las dirigentes políticas, tienen el deber ineludible de conocer  sobre el terreno, como están las cosas en el ámbito que gobiernan y actuar en con secuencia. Estoy hablando de todas las élites políticas sin excepción y sin matices, porque respecto al medio rural de la España Despoblada del Interior, ni siquiera cabe la distinción  entre malas y peores, ya que todas ellas son igual de pésimas, igual de peores.

Y lo mejor sería

Lo mejor sería, con mucha diferencia, darnos cuenta que estamos tocando con la yema de los dedos el evitar la cuarta ola y con ello miles de muertes y, además, tener un gran verano turístico. Y esto con diez días de confinamiento en  toda España  durante toda la Semana Santa, de las características del mes marzo del año pasado, estaría absolutamente garantizado

¿Tan ciegos y ciegas vamos a estar? ¿Tan melifluos y melifluas vamos a ser? ¿Tan poco sentido cívico, colectivo  y de la solidaridad vamos a tener, como para no hacer este último y tenue sacrificio? Espero que nadie se moleste por estas preguntas; pero es que desperdiciar la ocasión de quitarnos del medio esta pesadilla pandémica por no aceptar diez días de confinamiento total, es tirarnos piedras en nuestro propio tejado. Pero no, unas piedras cualesquiera, sino unas piedras que matan mucha gente y de paso arruinan  muchas economías y empobrecen más aún a mucha gente

He venido exponiéndote la situación, Nicolás, en relación a la Semana Santa, empezando por las medidas más lasas y terminando por la más consecuente: Confinamiento total en toda España desde el viernes anterior a Semana Santa hasta el lunes posterior a la misma.

Si de mí dependiera, Nico, me quedaría sin ningún género de duda con esta última, la del confinamiento total y corto, porque desde que tengo uso de razón no he conocido otra ocasión, donde haya una diferencia tan abismal entre tantísimo como ganaríamos en todos los sentidos a cambio de un sacrificio tan pequeño.

 

 

lunes, 1 de marzo de 2021

O Sacrificio de la Semana Santa o nos quedamos otro verano más sin turismo. Dicho queda

 


Querido Nicolás y amigos lectores:

Directo al grano: O hacemos un  último “sacrificio”  esta Semana Santa,  desde el viernes anterior a la misma, hasta el día siguiente de su conclusión  o llegará una cuarta ola y nos habremos cargado el verano por segundo año consecutivo.

Dice un refrán no inclusivo de género que “el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”; pero bueno, todos los dichos, normas y reglas tienen sus excepciones. En este caso, el refrán debería terminar  con la coletilla, salvo si se trata de España, donde se puede  tropezar en ella,  hasta tres, cuatro, cinco o más veces si hace falta.

Si como dije en otra ocasión, este país de países no dependiera del turismo o, al menos, no tanto, esta carta sobraría porque  la vacuna aunque sea a ritmo lento, acabará llegando dentro del año en curso. Pero el turismo es un asunto muy delicado; tanto, que una cuarta ola, por moderada que fuera daría al traste con el turismo de julio, agosto y septiembre. Solo hace falta recordar lo que pasó en el verano de 2020 en España, por no haber hecho la desescalada debidamente. Al fin y al cabo, el turismo es un acto voluntario, pero no una necesidad y la gente como es obvio, dentro de sus preferencias elige los lugares más limpios de Covid.

En nuestro caso, la incidencia acumulada ha bajado, al fin, a unos niveles que un último sacrificio en  Semana Santa nos dejaría en una situación propicia, para darle prácticamente la puntilla al virus y abrirle de par en par las puertas a un gran verano turístico.

Contamos con la ventaja de que a un sector tan amplio como el de la docencia a todos los niveles, no le afectaría puesto que tienen vacaciones durante toda la Semana. Si lo pensamos bien, no es mucho pedir un último esfuerzo de nueve días a cambio de tanto como ganaríamos en salvar vidas humanas y en empezar a relanzar la economía este mismo verano.

Un sacrificio, Nicolás, que consistiría en perimetrar todas las provincias y, dentro de éstas, todas ciudades o pueblos donde hubiera algún contagio todavía. Aunque lo que más garantías nos daría, sería hacer un confinamiento como el de la primera ola, aunque en este caso de nueve días nada más. Claro, que también podíamos empecinarnos otra vez más, y volver a tropezar en la misma piedra como ocurrió antes del verano pasado o en la navidad, que en este país, y tratándose de pandemias, todo es posible, menos hacer las cosas bien.

Por otra parte, Nicolás, puede haber otros países con ofertas parecidas a las nuestra como Grecia, por ejemplo, que ha gestionado el Covid 19 de principio a fin  casi a la perfección y, como es lógico y justo, han conseguido el premio, de ser el país mediterráneo más fiable para el turista y con mayor solicitud de reservas.

Incluso Portugal, también se está asegurando de tener un buen verano turístico, aunque tras una escalada impecable, haya hecho una desescalada malísima. Sin embargo, este revés no ha sido óbice para que tenga ya una incidencia acumulada menor que la nuestra. Y es que, tanto los lusos como los helenos, se pueden equivocar, pero jamás fracasar, porque se basan en los tres grandes principios o cualidades políticas básicas y esenciales para combatir una pandemia. Por el contrario, dichas cualidades en todas las élites políticas  de nuestro país,  en todas, tanto del gobierno como de la oposición esas políticas han brillado por su ausencia; a tal extremo, que entre todos los países llamados democráticos, sólo en España las direcciones políticas han continuado enfrentadas como si tal pandemia no existiera.

Una cualidad de griegos y portugueses, ha sido poner siempre por delante las vidas de las personas a la economía, que aparte de ser imprescindible priorizarlo así desde un punto de vista humano y salvar muchas más vidas, ha sido un acierto absoluto para la propia economía, ya que en todos los países donde se ha partido de extirpar el virus lo primero, la pandemia ya está controlada y la economía funcionando; mientras que donde se ha partido de llevar ambas cosas a la par y convivir con el coronavirus, no se ha logrado ni una cosa ni la otra y las muertes han sido muchas más

Otra cualidad o principio básico ha sido forjar una unidad total entre todas sus fuerzas. Ambos países están siendo gobernados por partidos de signo distinto, pero eso era lo de menos, ante una brutal pandemia que no entendía de ideologías; de ahí que en los dos casos gobierno y oposición, se pusieron de acuerdo ya en el mes de febrero para ir de la mano y luchar juntos hasta el final de la pandemia, cuyo ejemplo, como era de esperar, consiguió gran credibilidad e incidencia en la ciudadanía. que respondió siempre a los llamamientos  y propuestas de dichas fuerzas.

Y la tercera cualidad, ha sido ir guiados por la ciencia, pero no esperando a los hechos consumados, sino que a partir de lo que se iba sabiendo adelantarse cuanto fuera posible a los acontecimientos y teniendo muy en cuenta los peores escenarios, y partir de esos dos criterios, tomar medidas que redujeran a toda costa el número de muertes. 

No hace falta decir, que en España las élites de las fuerzas  políticas no han partido de ninguna de las tres cosas esenciales y obligadas para combatir una pandemia, como han hecho los lusos y helenos y, asimismo, otros muchos países asiáticos, de Oceanía y del norte de Europa. Aquí, nuestra clase política ha actuado como siempre, como si no hubiera pandemia, y no ha llevado a cabo en ningún momento el cambio político radical que la misma conlleva. Los resultados humanos en muertes evitables y los económicos al que nos ha llevado tanto desdén, sectarismo y adolescencia política, por desgracia, ahí los tenemos delante de nuestros ojos, aunque siempre cabe cerrarlos o mirar hacia otro lado

En fin, Nicolás, que lusos y griegos, muy merecidamente, tienen encarrilado un buen verano turístico. España, pese a su pésimo malhacer, aún está a tiempo de enderezar el rumbo antes del verano. Pero...