Sí hombre, sí, Nicolás, no tengo ningún inconveniente en
responderte a la crítica que me haces en
relación a mis cartas anteriores relativas a que, aunque sea muy difícil, no están
cerradas las puertas a que en nuestro país pueda haber un cambio real dentro de
dos años escasos. Si me lo permites, te contesto por el blog en vez de por
whatsapp, por si alguno de sus lectores hubiera sacado conclusiones parecidas a
las tuyas.
Al haberte hablado de las dos premisas previas que se tienen
que cumplir para que pueda ser posible
el cambio real a corto plazo, me dices literalmente: “Tus cartas dan la impresión de que pareces casi más de Pedro Sánchez que de
Podemos, cuando sabes que el comportamiento de Sánchez con Podemos fue la causa
de que no hubiera un pacto de cambio a la Valenciana, al preferir pactar con
Cs, la marca blanca del PP, y que la cantinela de que NO daban las cifras para
ese pacto, esgrimido por los socialistas era un puro cuento, ya que daban de
sobra como tú mismo demostraste en otras cartas y más aún, cuando sumar el
apoyo del PNV estaba tirado”
Por partes, Nicolás, mi partido no es Podemos, ni el PSOE, ni ningún otro, mi
partido se llama la “gente humilde y la solución a sus necesidades mas perentorias”
donde entra también la lucha
contra la despoblación que es un problema tan dramático como urgente de
solucionar. Quien defienda a este partido a su lado me tendrá.
Yo, Nicolás, no vengo ahora a la política de partidos (la de
luchar por la gente y contra las injusticias nunca lo dejé), sino que regreso de nuevo, tras haber militado ya ocho años con
anterioridad. De ellos he extraído la experiencia, común a todos los partidos,
que la mayoría de la gente accede a militar en ellos con buenas intenciones,
pero luego se encuentra con unos dirigentes defendiendo su posición de
privilegio y su sillón por encima de todo, haciendo componendas entre ellos tú
me apoyas aquí y yo te apoyo allí; y ensimismados en esas disputas, la gente y sus problemas acaban pasando a segundo
plano.
Y no sólo se encuentra el nuevo militante con el problema de
unos dirigentes centrados en su causa y perdidos para la causa de la ciudadanía,
sino con muchísimos militantes más, que aún no tienen puestos de privilegio y
poder pero que acaban envenenándose del ambiente que se respira en ellos, se
convierten en aspirantes a alcanzar privilegios y poder y se dan cuenta que
para ello, el principal mandamiento es ser
sumisos y mostrar la obediencia debida para que los de arriba no les cierren el
paso, porque moverse significa no salir en la foto
Así, pues, Nicolás, mi experiencia me dice, que esas
políticas internas que se llevan los
partidos, los va convirtiendo en un fin en sí mismo, en vez de ser una
mera herramienta al servicio de la gente, mi partido. No me considero un líder
de esas malas artes durante mi tiempo de militancia, pero tampoco un santo, tampoco
una persona que no haya caído nunca en esos juegos. Pero lo cierto es, que
ahora, con la experiencia y el trascurrir del tiempo, no hay nada que me repele
más, sobre todo porque la lucha por los deslegítimos
intereses particulares, partidistas y de poder, enajena de lo que realmente
importa, la defensa de los intereses de la ciudadanía.
Esa es la razón por la que me inscribí en Podemos, queriendo
creer que, por fin, la política se podría hacer de otra manera, que el ego y la
lucha por el poder importaría poco o nada, que la participación real y efectiva
desde abajo, desde los círculos, sería la manera democrática de decidir y actuar,
que Podemos aceptaría, al fin, ser una herramienta para el cambio y no un fin
en sí mismo y que en el centro de todo estarían siempre, siempre, siempre
los intereses de la ciudadanía.
Desafortunadamente, ya veo que no es así o, al menos, no tan
así, y que en Podemos están aflorando también egos y pugnas de poder que como
te digo, Nicolás, tanto me repelen
Dicho lo anterior, no quiere decir que todo me de igual y que
todo me va a dar lo mismo gane quien gane. No, eso, no; entre otras razones
porque después de que Pedro Sánchez base
su campaña en la defensa de la
militancia y en darle voz y, sobre todo, en ser el único dirigente que ha hecho
autocrítica pública de sus errores, reconociendo públicamente algo de tanta
trascendencia como que hay que aliarse a
Podemos para gobernar, eso ya no tiene vuelta atrás y supone una puerta a la
esperanza de primer orden y lo digo con gran satisfacción, aunque me traiga la
consecuencia de que me puedan tildar de pedrosanchista. Me da igual, lo que me
digan los impregnados de sectarismo partidista, porque mi partido ya te he
dicho, Nico, que se llama “la “gente
humilde y sus necesidades más perentorias” y si me diera de baja en Podemos
en el caso que salieran divididos de Vista Alegre, no te preocupes, que no será
para militar en el PSOE o IU, será para seguir luchando sin inscripción alguna.
No obstante, tras que Sánchez haya hecho autocrítica y se
presente a primarias, no me cabe en la cabeza que Podemos no se esfuerce por conseguir una unidad digna en Vista Alegre y un compromiso cerrado de remar todos
en la misma dirección, ya que no hacerlo, significaría renunciar de antemano a la posibilidad que se abre de que pueda haber
un cambio real en dos años a todo lo más tardar.
Si no lo hace, no creo que se lo perdone la ciudadanía, Nicolás. Yo
por lo menos NO, porque eso significaría
haberse cargado, nada menos, que toda esperanza de cambio a corto plazo, o sea, haberse
cargado a mi verdadero partido: Solucionar las principales necesidades de
la gente.